El peso mexicano ha mostrado una notable recuperación este viernes, apreciándose un 0.56% frente al dólar estadounidense y cotizando alrededor de las 18.20 unidades por divisa. Este respiro para la moneda nacional se atribuye a una confluencia de factores internacionales, destacando la moderación en los precios del petróleo y un informe de empleo en Estados Unidos que ha generado expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
En un esfuerzo coordinado para mitigar la volatilidad en los mercados energéticos, los líderes del G7 anunciaron un acuerdo para inyectar al mercado hasta 100 millones de barriles de diésel y petróleo crudo durante los próximos cuatro meses. Esta medida busca aliviar la presión sobre los precios de los combustibles y, al mismo tiempo, se reafirmó el compromiso de no imponer prohibiciones a las exportaciones entre los países miembros, una medida que había sido contemplada por Estados Unidos.
La decisión, comunicada por el presidente francés Emmanuel Macron tras una videoconferencia del G7, implica la liberación de reservas estratégicas bajo la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía. Se espera que esta inyección de suministros comience a sentirse en el mercado en los próximos 20 días, con la posibilidad de considerar liberaciones adicionales si las condiciones lo ameritan.
Como consecuencia directa de este anuncio, el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) experimentó un retroceso del 1.53%, mientras que el Brent registró una leve caída del 0.02%, cotizando a 91.45 y 102.27 dólares por barril, respectivamente. Esta corrección en los precios del crudo ofrece un alivio temporal a las presiones inflacionarias, en un contexto global marcado por la cautela ante el conflicto entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre la reapertura total del Estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte de petróleo.
Adicionalmente, se ha observado una suspensión de cargamentos de petróleo por parte de diversas refinerías chinas para el mes de octubre, una decisión que responde a la estrategia de Pekín de mantener sus propios niveles de reservas energéticas ante la volatilidad global.
Por otro lado, el mercado laboral de Estados Unidos ha mostrado señales de moderación. El Departamento de Trabajo de EE. UU. reportó la creación de solo 29,000 nuevas plazas laborales en septiembre, una cifra significativamente inferior a las 90,000 esperadas por los analistas y a las 133,000 revisadas a la baja del mes anterior. Esto ha llevado a que la tasa de desempleo aumente ligeramente del 4.1% en agosto al 4.2% en septiembre.
Sin embargo, algunos economistas interpretan esta desaceleración no como un signo de debilidad intrínseca del mercado laboral, sino como un reflejo de una mayor oferta de mano de obra. El aumento en la participación laboral, con 485,000 personas más buscando empleo en el último mes, sugiere que la demanda de trabajo sigue siendo robusta, a pesar del ligero repunte en la tasa de desempleo.
La moderación en el reporte de empleo ha reforzado la convicción de muchos inversores de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) optará por mantener sin cambios sus tasas de interés en su próxima reunión. Tras un incremento en septiembre, el primer desde mediados de 2023, destinado a controlar la inflación, el banco central se enfrenta al desafío de equilibrar la estabilidad de precios con el mantenimiento de la fortaleza económica y el pleno empleo.
En respuesta a estas noticias, los principales índices bursátiles de Wall Street experimentaron un repunte. El S&P 500 avanzó un 0.68%, mientras que el índice tecnológico Nasdaq sumó un 1.23%. En contraste, la Bolsa Mexicana de Valores, a través de su índice de referencia, retrocedió un 0.40% al mediodía del viernes, acumulando una pérdida del 1.16% en lo que va del año 2026 y un -1.9% solo en septiembre.
Las bolsas europeas también cerraron la semana con ganancias, impulsadas por la caída de los precios del petróleo, a pesar de que la inflación en la zona euro alcanzó su nivel más alto en tres años. Mercados como París, Fráncfort, Londres y Milán terminaron en terreno positivo, mientras que el Ibex-35 de Madrid sumó un 0.42%.
En el ámbito económico global, la decisión del G7 de liberar reservas estratégicas de petróleo y diésel subraya la preocupación de las principales economías por la estabilidad de los precios energéticos y su impacto en la inflación. Históricamente, las intervenciones coordinadas de este tipo buscan amortiguar shocks de oferta y demanda, aunque su efectividad a largo plazo depende de múltiples factores, incluyendo la evolución de conflictos geopolíticos y las políticas energéticas nacionales.
El reporte de empleo en Estados Unidos, aunque débil en cifras absolutas de creación de plazas, es analizado con detenimiento por la Fed. La política monetaria estadounidense tiene repercusiones directas en los flujos de capital hacia economías emergentes como la mexicana. Una política de tasas de interés más acomodaticia en EE. UU. tiende a favorecer la apreciación de divisas como el peso, al reducir el atractivo de los activos de refugio y fomentar la inversión en mercados con mayores rendimientos potenciales.
La interacción entre los precios del petróleo, las decisiones de política monetaria de la Fed y la estabilidad geopolítica configura un escenario complejo para las economías globales. El peso mexicano, como moneda de una economía abierta y dependiente de las exportaciones y las remesas, es particularmente sensible a estos factores internacionales.
El desempeño reciente del peso mexicano refleja esta interconexión. La fortaleza observada este viernes es un indicativo de cómo los eventos globales, incluso aquellos que no involucran directamente a México, pueden tener un impacto significativo en su estabilidad cambiaria y, por extensión, en su economía.