El peso mexicano se perfila para enfrentar un panorama complicado en los próximos meses, con proyecciones que apuntan a una depreciación significativa frente al dólar estadounidense. Analistas consultados por Citi han revisado al alza sus expectativas, anticipando que la divisa norteamericana podría alcanzar las 18.20 unidades al cierre de 2026, un ajuste de 20 centavos respecto a pronósticos anteriores que la situaban en 18 pesos.

La tendencia de debilitamiento no se detendría ahí. Para 2027, el consenso de los expertos proyecta que el tipo de cambio podría escalar hasta los 18.60 pesos por dólar, superando la estimación previa de 18.50. Las proyecciones individuales de los analistas varían, ubicándose en un amplio rango que va desde los 17 hasta los 18.80 pesos por dólar, lo que subraya la incertidumbre reinante en el mercado cambiario.

Factores de Presión sobre el Peso

Este deterioro en las perspectivas para la moneda nacional se produce en un contexto de crecientes presiones. Uno de los factores clave identificados es la reducción del diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos. Esta brecha, que históricamente ha sido un atractivo para la inversión en activos mexicanos, se ha ido acortando, disminuyendo la ventaja comparativa del peso.

Adicionalmente, las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos juegan un papel crucial. Los pronósticos sugieren que la Fed podría optar por un nuevo incremento en su tasa de interés antes de que concluya 2026. Un endurecimiento de la política monetaria estadounidense tiende a fortalecer al dólar a nivel global, lo que, a su vez, ejerce presión sobre monedas emergentes como el peso mexicano.

El propio desempeño reciente del peso ha sido un factor de preocupación. Durante septiembre, la moneda mexicana experimentó una depreciación de alrededor del 6 por ciento, marcando una de sus peores jornadas en seis meses. Este movimiento refleja una menor apetencia por inversiones denominadas en pesos, exacerbando las presiones a la baja.

La Encrucijada de Banxico: Tasas de Interés

En este escenario, el Banco de México (Banxico) se encuentra ante una decisión crucial respecto a su política de tasas de interés. La mayoría de los analistas encuestados por Citi coincide en que el organismo monetario mantendrá sin cambios su tasa de referencia durante el resto de 2026 y a lo largo de 2027.

De los 36 especialistas que participaron en la encuesta, 25 anticipan que la tasa de interés se mantendrá estable. Sin embargo, existe un grupo minoritario que sí prevé movimientos. Once analistas esperan algún tipo de ajuste: dos de ellos creen que podría haber un recorte antes de que finalice 2026, ocho pronostican un cambio durante el primer semestre de 2027, y uno más sitúa la modificación en la segunda mitad del próximo año.

Instituciones como Bankool y Finamex son de las que esperan una posible reducción de la tasa de interés en noviembre. Las visiones para 2027 están más divididas, con entidades como BNP Paribas, Banco Bancrea, Banorte, Invex, Masari Casa de Bolsa y Natixis anticipando un alza de 25 puntos base en la primera mitad del año. Por otro lado, BX+ y Banco Base prevén un recorte en mayo, mientras que Oxford Economics lo sitúa en septiembre.

Perspectivas de Crecimiento Económico

En cuanto a las perspectivas de crecimiento para la economía mexicana, los analistas han mantenido sus estimaciones sin cambios significativos. Para 2026, el consenso proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 1.4 por ciento, con estimaciones individuales que oscilan entre el 0.9 y el 1.7 por ciento.

De cara a 2027, la expectativa de crecimiento se mantiene en 1.8 por ciento, dentro de un rango de pronósticos que va del 1 al 2.1 por ciento. Estas cifras, aunque modestas, reflejan una relativa estabilidad en las proyecciones de crecimiento, a pesar de las presiones que enfrenta el tipo de cambio.

El análisis de Citi subraya la complejidad del entorno económico, donde factores internacionales como la política monetaria de la Fed y la dinámica de los flujos de capital global interactúan con las condiciones internas, como la política de tasas de interés de Banxico y el desempeño de la economía. La convergencia de estos elementos será determinante para la trayectoria del peso mexicano en los próximos dos años, un periodo que los analistas advierten podría ser particularmente desafiante para la estabilidad cambiaria.