Las exportaciones de México hacia Estados Unidos hilaron cinco meses de crecimiento consecutivo en septiembre, alcanzando un máximo histórico de 62 mil 200 millones de dólares, según datos recientes de la Oficina del Censo estadounidense. Este logro representa un incremento anual del 40 por ciento y una participación del 17.6 por ciento en las importaciones totales de la Unión Americana.

Este hito subraya la profunda integración comercial entre México y Estados Unidos, a pesar de las continuas discusiones y la incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El desempeño de septiembre es particularmente notable, ya que marca el tercer mes de 2026 en el que las exportaciones mexicanas superan la barrera de los 60 mil millones de dólares.

En el contexto del comercio global, México se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos, superando a otras economías importantes. En septiembre, Canadá se ubicó en segundo lugar con una participación del 9.9 por ciento en las importaciones estadounidenses, seguido por China con el 8.9 por ciento y Vietnam con el 8.1 por ciento.

Una ventaja competitiva clave para México ha sido la aplicación del T-MEC. Se estima que el 83 por ciento de las mercancías mexicanas que ingresaron a Estados Unidos en septiembre lo hicieron bajo las preferencias arancelarias del tratado. Esto significa que la mayoría de los productos mexicanos no estuvieron sujetos a los aranceles impuestos por la administración estadounidense, lo que ha sido crucial para mantener la competitividad frente a otros proveedores internacionales.

La relación comercial no es unidireccional. Las exportaciones de Estados Unidos hacia México también experimentaron un crecimiento significativo en septiembre, sumando 34 mil millones de dólares, lo que representa un aumento anual del 25 por ciento, superando el 15 por ciento registrado en agosto. Esto posiciona a México como el principal destino de las mercancías estadounidenses, acaparando el 16.4 por ciento de sus exportaciones totales, por encima de Canadá (14.4 por ciento) y Países Bajos (4.9 por ciento).

En el acumulado de enero a septiembre de 2026, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos alcanzaron la cifra récord de 481 mil 600 millones de dólares, lo que se traduce en un crecimiento anual del 20 por ciento. Esta cifra consolida la posición de México como el socio comercial número uno de Estados Unidos, con una participación del 17.4 por ciento, seguido por Canadá (11 por ciento) y Taiwán (7.8 por ciento).

Estos récords en exportaciones tienen un impacto directo en la balanza comercial. El déficit comercial de Estados Unidos con México, en el acumulado del año, se sitúa en 184 mil millones de dólares. Este saldo favorable para México es el segundo mayor para Washington, solo superado por el superávit que mantiene con Vietnam, el cual alcanzó los 190 mil millones de dólares.

El dinamismo de Vietnam en el mercado estadounidense es un factor a observar. En septiembre, sus exportaciones a ese país sumaron 28 mil 700 millones de dólares, un impresionante aumento anual del 61 por ciento. Desde febrero, los envíos vietnamitas han acumulado un crecimiento del 82 por ciento, lo que sugiere una creciente competencia para México en ciertos sectores.

El contexto económico global, marcado por la resiliencia de la demanda estadounidense y la fortaleza de las cadenas de suministro, ha beneficiado a México. La proximidad geográfica y los acuerdos comerciales vigentes han permitido al país azteca capitalizar estas condiciones, aunque la dependencia de un solo mercado sigue siendo un punto de análisis para la diversificación económica.

Analistas señalan que la continua fortaleza de las exportaciones mexicanas es un reflejo de la competitividad de su sector manufacturero, especialmente en industrias como la automotriz, la electrónica y la aeroespacial. La capacidad de México para integrarse en las cadenas de valor de América del Norte ha sido fundamental para sostener este crecimiento.

La política comercial de Estados Unidos, aunque ha mostrado tendencias proteccionistas en el pasado, ha mantenido un enfoque pragmático hacia sus socios del T-MEC. La exención de aranceles para la mayoría de los productos mexicanos bajo el tratado ha sido un pilar para la relación comercial, permitiendo a México mantener una ventaja competitiva significativa.

El desempeño de las exportaciones no solo impacta la balanza comercial, sino que también tiene repercusiones en el mercado laboral y la inversión en México. El crecimiento sostenido en los envíos a Estados Unidos suele traducirse en mayores oportunidades de empleo y un estímulo para la inversión extranjera directa, particularmente en los sectores orientados a la exportación.

En resumen, el récord histórico en exportaciones a Estados Unidos en septiembre de 2026 es una señal contundente de la robustez de la relación comercial bilateral y de la competitividad de la economía mexicana en el escenario internacional. Sin embargo, la creciente presencia de competidores como Vietnam y la continua revisión de los acuerdos comerciales sugieren la necesidad de estrategias a largo plazo para mantener y potenciar estas ventajas.

La dependencia de las exportaciones hacia Estados Unidos, si bien ha sido un motor de crecimiento, también expone a la economía mexicana a las fluctuaciones y políticas comerciales de su vecino del norte. La diversificación de mercados y la consolidación del mercado interno son, en este contexto, temas de análisis constante para asegurar una estabilidad económica a futuro.

El gobierno mexicano, en este escenario, enfrenta el desafío de capitalizar estas cifras récord mientras se prepara para posibles cambios en el panorama económico y político global. La capacidad de adaptación y la promoción de sectores productivos diversificados serán clave para el futuro económico del país.