La reciente configuración política en Estados Unidos, con el Partido Demócrata asumiendo el control de la Cámara de Representantes y el Senado, plantea un escenario complejo para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Si bien esta mayoría demócrata podría propiciar una revisión más ordenada y transparente del acuerdo comercial, no necesariamente se traducirá en condiciones más favorables para México. De hecho, analistas advierten sobre la posibilidad de que se generen nuevos riesgos, particularmente para las exportaciones mexicanas, en un contexto donde la protección del empleo estadounidense y la regulación de sectores clave como la tecnología se vuelven prioridades.

Vigilancia y Contrapesos en el Congreso

Janneth Quiroz, directora de análisis de Grupo Financiero Monex, señala que la mayoría demócrata en el Congreso estadounidense permitirá establecer mayores contrapesos a las decisiones del presidente Donald Trump. Esta dinámica podría traducirse en una vigilancia más estricta sobre las decisiones comerciales, presupuestales y regulatorias del gobierno. En teoría, esto podría abrir la puerta a una revisión del T-MEC con mayor previsibilidad y transparencia. Sin embargo, Quiroz también advierte que esta mayor supervisión no garantiza negociaciones comerciales más sencillas. Los demócratas, al igual que los republicanos, tienen un interés marcado en proteger los empleos en Estados Unidos y asegurar el cumplimiento de compromisos laborales. Además, existe una preocupación creciente por limitar la influencia de China en las cadenas de suministro de América del Norte, lo que podría generar fricciones.

Es crucial recordar que, a pesar de los cambios en las mayorías legislativas, Donald Trump conserva amplias facultades ejecutivas y el poder de veto. Esto significa que cualquier modificación significativa en la política comercial estadounidense no será inmediata y dependerá en gran medida de la voluntad y capacidad del ejecutivo para implementar o bloquear iniciativas legislativas.

Centros de Datos: Un Riesgo Latente para México

Uno de los principales focos de preocupación identificados por los analistas es la potencial imposición de mayores restricciones a la construcción de centros de datos en Estados Unidos. El auge de la inteligencia artificial ha impulsado una expansión masiva de esta infraestructura, pero también ha generado oposición debido a su elevado consumo de electricidad y agua, así como por su impacto en las tarifas energéticas y los costos para las comunidades locales. Una regulación más estricta en este sector podría frenar o encarecer las inversiones en centros de datos, lo que, a su vez, moderaría la demanda de servidores y equipo de cómputo provenientes de México.

Este escenario representa un riesgo considerable para las exportaciones manufactureras mexicanas. El equipo de cómputo se ha consolidado como uno de los principales motores de las ventas al exterior del país, impulsado en gran medida por la demanda estadounidense de infraestructura tecnológica. Una desaceleración en este sector podría tener repercusiones significativas en el crecimiento económico de México.

Sin embargo, no todo es negativo. La misma Quiroz identifica una oportunidad potencial para México. Ante posibles restricciones en Estados Unidos, algunas empresas podrían considerar la instalación de centros de datos en territorio mexicano. La cercanía geográfica, los costos competitivos y la sólida integración comercial de América del Norte son factores que podrían atraer estas inversiones. No obstante, la viabilidad de este escenario dependerá de factores cruciales como la disponibilidad de energía eléctrica, agua e infraestructura adecuada en México.

Oportunidad y Riesgo en la Revisión del T-MEC

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, coincide en que el resultado electoral en Estados Unidos presenta una oportunidad para México en el contexto de la revisión del T-MEC. Siller sugiere que la victoria demócrata podría disminuir el riesgo de la imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos, una medida que ha sido una constante amenaza bajo la administración Trump.

Siller también destaca la postura de los demócratas respecto a la regulación de centros de datos, señalando que favorecen mayores controles debido al incremento en los costos de construcción y electricidad asociados con la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. El caso de Texas es particularmente relevante, donde un cambio de gobierno podría traducirse en mayores restricciones a este tipo de inversiones.

"Si realmente se imponen restricciones, particularmente en Texas, esto derivaría en una menor inversión en centros de datos que afectaría el crecimiento económico de Estados Unidos y, de rebote, también el crecimiento económico de México, pues demandarían menos equipo de cómputo desde México", advierte Siller. Las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo han mostrado un crecimiento impresionante, acumulando un alza de 209% durante 2026, según estimaciones. Una menor demanda estadounidense podría mermar este dinamismo, impactando las exportaciones totales del país y, consecuentemente, el crecimiento económico nacional.

En resumen, mientras la nueva composición del Congreso estadounidense podría ofrecer mayor certidumbre en la revisión del T-MEC y reducir la probabilidad de nuevas medidas arancelarias, las regulaciones sobre infraestructura tecnológica emergen como un factor de riesgo clave para el desempeño de las exportaciones mexicanas. La interconexión económica entre ambos países significa que las decisiones políticas y regulatorias en Washington tendrán un eco directo en la economía mexicana.