La economía mexicana ha mostrado una aceleración notable en los últimos meses, con proyecciones que apuntan a un crecimiento anual del 3.2 por ciento en agosto y un impresionante 3.7 por ciento en septiembre. Este último dato representaría el avance más significativo registrado en los últimos tres años, superando las expectativas previas de los analistas.

Este repunte se atribuye principalmente a un desempeño más robusto de los sectores de manufacturas y la inversión, factores que podrían traducirse en un crecimiento anual superior al inicialmente pronosticado para el cierre del año.

Dinamismo Industrial y de Servicios

Según las cifras preliminares del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del Inegi, la economía mexicana perfila una expansión anual del 3.4 por ciento durante el tercer trimestre de 2026. En términos mensuales, se estima un avance del 0.5 por ciento en agosto y del 0.1 por ciento en septiembre.

Enrique Covarrubias, economista en jefe de Actinver, destacó que este desempeño favorable está respaldado por un mayor dinamismo en la actividad industrial, con un énfasis particular en las manufacturas y la construcción, que han emergido como pilares clave para el crecimiento económico.

James Salazar, subdirector de análisis económico en Kapital Grupo Financiero, coincidió en que las cifras confirman un punto de inflexión observado desde julio, caracterizado por un avance generalizado tanto en la industria como en los servicios. Subrayó la fortaleza del consumo y una tendencia al alza en la inversión.

Desafíos y Perspectivas Futuras

Sin embargo, Eduardo Valle, economista de Grupo Coppel, advirtió sobre posibles señales de debilitamiento en el sector secundario para septiembre. Si bien la industria registró un avance importante en agosto, impulsado por la obra pública y la manufactura, una reciente caída en la producción automotriz podría moderar el resultado definitivo. Valle enfatizó la necesidad de un mayor respaldo de la inversión privada para evitar una dependencia exclusiva del gasto público.

“Los indicadores apuntan a un proceso de reactivación que permitiría crecer alrededor de 1.6 por ciento en 2026; sin embargo, esta recuperación no está plenamente consolidada y la inversión privada debe asumir un papel complementario para dar continuidad a la expansión económica”, señaló Valle.

Revisión de Expectativas y Factores Clave

Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México, sugirió que la materialización de estas cifras positivas podría llevar a revisiones al alza, aunque modestas, en las proyecciones de crecimiento económico para el año. Estimó ajustes de entre 10 y 20 puntos base.

Ruiz identificó dos factores cruciales para la actividad económica futura: la implementación más clara del plan de infraestructura, que podría impulsar la producción industrial, y un posible acuerdo interino sobre el T-MEC a finales de año o principios del próximo. Este último podría reducir la incertidumbre y mejorar las perspectivas de inversión.

James Salazar anticipa que los analistas probablemente incrementarán sus expectativas de crecimiento para todo el año, con una probabilidad creciente de que el Producto Interno Bruto (PIB) supere el 1.5 por ciento e incluso se acerque al 2 por ciento.

“Seguiremos observando buenas dinámicas; la inversión ha repuntado y muestra una tendencia favorable. Es factible sostener el crecimiento, aunque parte de la explicación responde a bajas bases de comparación, ya que el último trimestre del año pasado fue el más fuerte, a diferencia del tercer trimestre que tuvo una caída; entonces, en el cierre del año ya no se verá tan favorecido el indicador”, comentó Salazar.

Agregó que, si bien no se puede esperar el mismo ritmo de avance para el resto del año debido a las bases de comparación, la dinámica actual sí anticipa expansiones relevantes en sectores como la construcción, las exportaciones y la industria manufacturera.

Eduardo Valle, por su parte, señaló que de cara al cierre de 2026 y hacia 2027, existen factores que podrían beneficiar el crecimiento, incluyendo las ventajas arancelarias frente a Estados Unidos y una menor incertidumbre comercial tras la resolución de disputas relacionadas con el T-MEC.