El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha dado un golpe contundente al mercado de acero al anunciar la baja de más de mil registros de proveedores asiáticos. La medida, calificada como una purga necesaria, responde a la detección de plantas de producción inexistentes, un fraude que buscaba triangular acero hacia Estados Unidos bajo falsos pretextos.

En una conferencia de prensa, Ebrard detalló que la dependencia a su cargo envió equipos de verificación a Asia para constatar la existencia de las instalaciones que figuraban en los certificados presentados por los importadores. El resultado fue contundente: más de mil empresas no pudieron acreditar la operación de sus supuestas plantas, lo que llevó a su inmediata exclusión del padrón de proveedores.

“Mandamos un equipo a verificar molinos o plantas (...) quiénes importan el acero, te presentan un certificado y te dicen: importé de esta planta. Pues fuimos a verificarla en Asia y retiramos más de mil”, afirmó el funcionario, subrayando que la decisión se basó en la inexistencia de dichas plantas.

Las bajas afectaron a proveedores asiáticos que no lograron comprobar la existencia de una planta acreditada en sus permisos de importación. Aunque Ebrard no especificó los países asiáticos ni las empresas involucradas, sí dejó claro el modus operandi: algunos importadores presentaban certificados con nombres y direcciones de empresas, asumiendo que las autoridades mexicanas no realizarían las verificaciones pertinentes.

Fortaleciendo la Trazabilidad y Defendiendo las Exportaciones

Esta acción se enmarca dentro de los esfuerzos del gobierno mexicano por fortalecer la trazabilidad del acero, es decir, la capacidad de identificar con precisión su origen. Ebrard aseguró que México ha presentado evidencia a Estados Unidos sobre sus rigurosos controles, buscando desmentir las acusaciones de triangulación comercial.

“Entonces, hoy en día no identificamos en nuestras exportaciones de acero ‘transhipment’”, señaló el Secretario, refiriéndose a la práctica de triangulación comercial que el gobierno estadounidense ha señalado como una irregularidad. Ebrard argumentó que este señalamiento “carece de fundamento para sustentar el arancel” que Estados Unidos impone al acero y aluminio mexicanos.

El titular de Economía reiteró su firme rechazo al arancel del 50 por ciento que Estados Unidos aplica a estos metales mexicanos. Según Ebrard, la medida es injustificada, especialmente considerando que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con México en el sector del acero. México ha presentado los fundamentos técnicos y la información sobre sus procesos de fabricación para solicitar una reducción de este arancel, con la esperanza de una respuesta favorable antes de que concluya el año.

Ampliando la Certificación de Origen

El gobierno mexicano tiene la intención de extender la certificación de origen a la mayoría de las exportaciones del país, y posteriormente aplicarla al consumo nacional. Ya se están realizando verificaciones en el sector de la electromovilidad como parte de este esfuerzo.

Estas declaraciones se produjeron en el contexto de la presentación de tres metodologías para medir el contenido nacional en hidrocarburos, electricidad y biocombustibles. Con estas herramientas, la Secretaría de Economía busca facilitar la acreditación de bienes, servicios e inversiones realizadas en México, reforzando así la competitividad y la transparencia en el comercio internacional.

Ebrard enfatizó que la certificación del origen se convertirá en un pilar fundamental del comercio internacional, proporcionando un respaldo sólido a las exportaciones mexicanas y garantizando la veracidad de los productos que ingresan al mercado.

Contexto y Análisis

La decisión de Marcelo Ebrard de purgar proveedores de acero asiáticos por plantas inexistentes subraya la creciente importancia de la trazabilidad y el origen de las materias primas en el comercio global, especialmente bajo el marco del T-MEC. La acusación de triangulación por parte de Estados Unidos ha sido un punto de fricción recurrente, y la acción de México busca demostrar su compromiso con la legalidad y la transparencia, al tiempo que defiende sus intereses comerciales frente a medidas proteccionistas.

Históricamente, las disputas comerciales entre México y Estados Unidos han girado en torno a las reglas de origen y las prácticas de comercio. La administración actual ha buscado activamente fortalecer la industria nacional y asegurar que las exportaciones cumplan con los estándares internacionales, evitando así ser objeto de sanciones o aranceles.

La estrategia de Ebrard parece enfocada en dos frentes: por un lado, limpiar el padrón de proveedores para evitar fraudes y asegurar la calidad del acero importado y, por otro, presentar argumentos sólidos a Estados Unidos para justificar la eliminación de aranceles. La verificación física de las plantas en Asia es una medida drástica pero necesaria para respaldar estas afirmaciones.

Las implicaciones de esta medida van más allá del sector del acero. Al fortalecer los mecanismos de certificación de origen, México busca sentar un precedente para otros sectores industriales, promoviendo la producción nacional y asegurando que los beneficios del comercio se queden en el país. La extensión de estas verificaciones a sectores como la electromovilidad y los hidrocarburos demuestra una visión integral para la política industrial y comercial.

Analistas señalan que la efectividad de esta estrategia dependerá de la respuesta de Estados Unidos y de la capacidad de México para mantener la rigurosidad en sus procesos de verificación. La diplomacia comercial jugará un papel crucial en las próximas negociaciones, donde México buscará revertir los aranceles y asegurar un acceso más justo a su mercado.

La acción de Ebrard también puede interpretarse como un intento por consolidar la posición de México como un socio comercial confiable y un centro de producción estratégico, especialmente en el contexto del nearshoring. Al garantizar la autenticidad de sus exportaciones, el país busca atraer más inversión y fortalecer su cadena de suministro.

En resumen, la purga de proveedores de acero asiáticos es una jugada audaz de Marcelo Ebrard que busca redefinir las reglas del juego en el comercio de acero, proteger los intereses de México y fortalecer su posición en el escenario internacional. La transparencia y la trazabilidad se presentan como las nuevas armas para enfrentar el proteccionismo y asegurar un comercio más equitativo.