El precio del diésel en Estados Unidos ha alcanzado un hito histórico, superando por primera vez los 6 dólares por galón. Este incremento, que se sitúa en un promedio nacional de 6.05 dólares según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), y que en California se acerca a los 8 dólares, eleva el riesgo de nuevas presiones inflacionarias justo antes de la temporada de mayor demanda de combustible en otoño e invierno.

El diésel, considerado un pilar de la economía global, es fundamental para una amplia gama de actividades, desde la generación de electricidad y la calefacción de hogares hasta la operación de maquinaria agrícola y el transporte de mercancías. Aunque su impacto directo en las compras diarias de los consumidores es limitado, su rol como insumo clave para los precios de los alimentos, los costos de transporte y la construcción significa que el encarecimiento de este combustible inevitablemente se trasladará a los bolsillos de los ciudadanos.

La escalada de precios se atribuye directamente a la guerra que el presidente Donald Trump decidió iniciar contra Irán. Las tensiones geopolíticas han mermado significativamente la capacidad global para producir y distribuir este combustible esencial. En Rusia, los ataques ucranianos con drones a refinerías han resultado en una prohibición de exportaciones de diésel. En Medio Oriente, la intermitencia en el tránsito por el Estrecho de Ormuz y la reducción de la capacidad de refinación han limitado tanto la producción como la distribución, con cargamentos de combustible muy por debajo de los niveles pre-conflicto.

El panorama sugiere una posible prolongación del conflicto, con Estados Unidos e Irán preparándose para una guerra que podría mantener elevados los precios de la energía por un periodo extendido. Este escenario es particularmente delicado para el Partido Republicano, a poco más de 50 días de las elecciones de medio término.

Los precios de la gasolina también han experimentado un alza considerable, alcanzando un promedio de 4.29 dólares por galón hasta el jueves 10 de septiembre. Este comportamiento es inusual para septiembre, mes en el que típicamente la demanda disminuye y los precios tienden a bajar. Analistas como Jeff Currie, estratega de materias primas, consideran alta la probabilidad de que la gasolina alcance los 5 dólares por galón para el día de las elecciones intermedias, un umbral que solo se superó una vez en 2022.

El impacto de estos costos elevados podría ser determinante en estados clave como Maine, con la mayor proporción de hogares dependientes del combustóleo para calefacción, y en estados agrícolas como Ohio, Kansas e Iowa, donde los precios de la energía son un factor crucial.

En contraste, en México, el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha impulsado un acuerdo con los gasolineros para establecer un precio límite para el diésel, fijado en 27 pesos por litro. Esta medida busca mitigar el impacto del alza internacional en los consumidores mexicanos.

Sin embargo, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha señalado que algunas estaciones de servicio exceden este tope. Un informe reciente del organismo, del 7 de septiembre, expuso que una gasolinera en Tlaxcala vendía el litro de diésel a 28.74 pesos, superando el precio acordado.

Al realizar una conversión, tomando como referencia el precio tope en México y el tipo de cambio del viernes 11 de septiembre (16.97 pesos por dólar), el litro de diésel en Estados Unidos se vendería a 1.60 dólares. Esto se traduce en aproximadamente 27.15 pesos mexicanos por litro, un costo ligeramente superior al tope establecido en México.

La situación económica derivada de la guerra en Irán y el alza en los precios de la energía se ha convertido en un tema de debate político en Estados Unidos. Los demócratas buscan capitalizar el descontento ciudadano ante el encarecimiento de combustibles y otros productos, presentándolo como una consecuencia de las decisiones de la administración Trump.

Históricamente, los precios de la energía han jugado un papel significativo en los resultados electorales en Estados Unidos. Las administraciones en turno suelen ser evaluadas por los votantes en función de su capacidad para mantener la estabilidad económica y el poder adquisitivo de los ciudadanos.

El contexto actual, marcado por un conflicto internacional y un alza récord en los precios del diésel, añade una capa de complejidad a la campaña de los republicanos, quienes deberán enfrentar el escrutinio público sobre su manejo de la política energética y sus repercusiones económicas.

La comparación de precios entre México y Estados Unidos subraya las diferentes estrategias adoptadas por ambos gobiernos para proteger a sus economías y consumidores de la volatilidad del mercado energético internacional.

Mientras Estados Unidos lidia con precios récord y las implicaciones políticas de la guerra, México implementa medidas de control de precios para amortiguar el golpe, aunque persisten desafíos en la aplicación efectiva de dichos topes.

El futuro inmediato de los precios del diésel y la gasolina dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de las decisiones estratégicas que tomen los principales actores energéticos a nivel global.