El Gobierno de México, a través del llamado Plan México, ha propuesto una reforma a la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR) que busca aliviar la escasez de perfiles técnicos en el sector productivo. La iniciativa, incluida en el Paquete Económico 2027, plantea otorgar a las empresas una deducción adicional del 25% sobre el incremento de sus gastos en capacitación e innovación, aplicable durante los ejercicios fiscales de 2027 a 2030.
Un Estímulo para la Formación Técnica
La medida está diseñada para que los empleadores se involucren más activamente en la formación de sus trabajadores, en lugar de esperar a encontrar candidatos ya preparados. El beneficio fiscal se calculará comparando el gasto de cada año con el promedio de los tres años anteriores, asegurando que la deducción aplique únicamente sobre el aumento de la inversión. Los cursos deberán estar directamente relacionados con la actividad de la empresa y los trabajadores beneficiados deberán estar debidamente registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Esta propuesta retoma y delimita estímulos que ya existían mediante un decreto presidencial de enero de 2025, estableciendo ahora un marco temporal y condiciones específicas para su aplicación. Se contempla una bolsa máxima de 1,500 millones de pesos para estos estímulos, los cuales forman parte de un límite global asociado al Plan México y requerirán la autorización de un comité encargado.
Visión de Expertos: Positivo pero No una Solución Definitiva
Eduardo Hernández, director jurídico de ManpowerGroup México, Caribe y Centroamérica, calificó la iniciativa como una señal positiva, reconociendo la capacitación como una inversión estratégica y no solo un gasto operativo. Sin embargo, advirtió que el incentivo, si bien puede ser un catalizador, no debe considerarse la solución completa a la problemática de la escasez de talento técnico.
Alberto Alesi, director general de la misma firma, señaló que la capacitación ha ganado relevancia en las estrategias empresariales para enfrentar la falta de personal calificado, pasando de un 10% a un 50-60% en las respuestas de las empresas. Los presupuestos destinados al desarrollo de personal han aumentado significativamente, pudiendo ser entre tres y cinco veces mayores que hace una década. Desarrollar talento internamente se perfila como una vía más rápida para cerrar brechas, especialmente ante la rápida transformación tecnológica y la creciente adopción de la inteligencia artificial.
Limitaciones del Estímulo Fiscal
Carla Martínez Santistevan, socia de De la Vega & Martínez Rojas, explicó que las deducciones fiscales no garantizan por sí solas nuevas inversiones. El alcance real del estímulo dependerá de que las empresas efectivamente incrementen sus presupuestos y cuenten con utilidades suficientes para aplicar la deducción. Si bien incentivará a algunas empresas a ampliar sus programas de formación, también podría beneficiar a planes ya existentes.
Es crucial entender que el porcentaje de deducción no equivale a un ahorro directo. Aplicado a la tasa del ISR del 30%, una deducción adicional del 25% sobre el gasto incremental representa un ahorro efectivo de aproximadamente 7.5 centavos por cada peso invertido. Por ejemplo, una inversión adicional de un millón de pesos en capacitación podría generar una deducción extra de 250,000 pesos, resultando en un ahorro fiscal de unos 75,000 pesos, siempre y cuando la empresa tenga la utilidad fiscal necesaria.
El incentivo puede ser útil para ampliar cursos, certificaciones o programas de especialización, pero difícilmente cubrirá inversiones de mayor envergadura, como la construcción de instalaciones dedicadas a la enseñanza técnica. Como señaló Martínez Santistevan, sería poco realista pensar que se construirán centros técnicos únicamente por este estímulo.
Perspectivas Internacionales y Desafíos
La experiencia internacional con incentivos fiscales para la capacitación presenta matices. La OCDE ha documentado que, si bien estos estímulos pueden alinear la formación con las necesidades productivas, parte de los recursos a menudo terminan financiando actividades que las empresas ya planeaban realizar. Países como Finlandia han enfrentado costos administrativos que merman el atractivo de las deducciones, mientras que Austria y Países Bajos han optado por apoyos más focalizados en lugar de incentivos fiscales generales.
Estados Unidos, aunque no cuenta con una deducción federal idéntica, ofrece créditos fiscales en algunos estados para la contratación y formación de aprendices. Una limitación inherente a las deducciones fiscales es que benefician principalmente a empresas con utilidades y que pagan ISR. Negocios nuevos, compañías con pérdidas o pequeñas unidades económicas podrían encontrar mayores dificultades para aprovechar estos beneficios, lo que podría exacerbar las disparidades en el acceso a la formación y el desarrollo de talento.
Contexto Económico y Laboral
La escasez de perfiles técnicos es un desafío persistente en la economía mexicana, afectando la capacidad de las empresas para expandir su producción, adoptar nuevas tecnologías y competir en sectores estratégicos. La digitalización y la inteligencia artificial están redefiniendo las demandas del mercado laboral, haciendo que la formación continua y la reconversión de habilidades sean más cruciales que nunca. El Plan México, con esta reforma fiscal, intenta responder a esta necesidad apremiante, buscando un equilibrio entre el fomento de la inversión privada y la necesidad de contar con una fuerza laboral altamente calificada.
Históricamente, la inversión en capital humano ha sido un pilar fundamental para el desarrollo económico sostenible. Las empresas que invierten en la capacitación de sus empleados no solo mejoran su productividad y eficiencia, sino que también fomentan la lealtad y el compromiso de su personal. La propuesta gubernamental busca incentivar precisamente esta visión a largo plazo, reconociendo que la formación técnica es un componente esencial para la competitividad y la innovación en la economía del conocimiento.
Implicaciones para el Futuro Laboral
La efectividad de esta medida dependerá en gran medida de la implementación y de la respuesta del sector empresarial. Si bien el estímulo fiscal es un paso en la dirección correcta, las empresas deberán complementar estos esfuerzos con estrategias internas de desarrollo de talento, programas de mentoría y una cultura organizacional que valore el aprendizaje continuo. La colaboración entre el sector público y privado será clave para asegurar que la formación técnica responda a las demandas actuales y futuras del mercado laboral, impulsando así el crecimiento económico y la competitividad del país.
En última instancia, la reforma busca crear un círculo virtuoso donde la inversión en capacitación se traduzca en una mayor productividad, innovación y, consecuentemente, en un crecimiento económico más robusto y equitativo para México. La capacidad de adaptación y la inversión en capital humano serán determinantes para navegar los desafíos y aprovechar las oportunidades de la economía globalizada y tecnológicamente avanzada.