En un escenario global marcado por la incertidumbre económica y las tensiones comerciales, México se encuentra en una encrucijada crucial. Si bien la nación goza de un prestigio internacional consolidado por su robusta plataforma manufacturera y un marco institucional que protege la propiedad intelectual, el gran desafío pendiente es dar el salto definitivo hacia la innovación.

El Salto de la Manufactura a la Innovación

Funcionarios de alto nivel, como Vidal Llerenas, director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), y Sergio Silva Castañeda, titular de la Unidad de Fomento y Crecimiento Económico de la Secretaría de Economía, han señalado de manera coincidente que el futuro económico de México reside en su capacidad para innovar. Durante el foro “México en expansión” en el Expansión Summit 2026, ambos expertos subrayaron que el país ha logrado destacar en la manufactura y en el respeto a la propiedad intelectual, pero aún le falta articular las piezas para que la ciencia, el emprendimiento y la técnica se traduzcan en innovación tangible.

“No es que no se reconozca, es que no generamos una cantidad de innovación. Somos muy buenos haciendo manufactura, somos muy buenos haciendo otras actividades, la propiedad industrial está reconocida (...), el tema es cómo lo conviertes en innovación”, afirmó Llerenas, evidenciando la brecha entre la producción y la creación de valor agregado a través de la originalidad.

Por su parte, Silva Castañeda reconoció la existencia de una agenda amplia para impulsar la innovación, pero enfatizó la necesidad de una mayor convicción interna. “A nivel internacional México tiene prestigio. Envidian la plataforma manufacturera que tiene México, con los problemas que puede tener, con las áreas de oportunidad que puede haber, pero ciertamente hemos construido una economía que nuestros vecinos hacia el sur envidiaría”, aseguró, destacando el potencial subutilizado del país.

Estas declaraciones resuenan con el sentir expresado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en el InnovaFest Querétaro 2026. Ebrard insistió en la urgencia de que México transite de ser un mero ensamblador a convertirse en un creador de tecnología propia. Subrayó que el país posee la capacidad inherente para desarrollar innovaciones, pero el camino requiere una aceleración en la generación de patentes, la simplificación de trámites para emprendedores y una ampliación significativa de su acceso a fuentes de financiamiento e inversión.

El Plan México y los Polos de Desarrollo

Ante el complejo panorama internacional, exacerbado por la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la renegociación de acuerdos comerciales, el gobierno mexicano ha puesto en marcha el Plan México. Esta estrategia, impulsada desde la Presidencia y la Secretaría de Economía, busca fortalecer las actividades productivas del país y fomentar la innovación.

Sergio Silva explicó que el Plan México se complementa con el programa “Hecho en México” y la priorización del contenido nacional, así como el desarrollo de polos industriales estratégicos. “Están pensados para ir fortaleciendo esas cadenas productivas”, indicó, señalando la intención de crear ecosistemas productivos más resilientes y autosuficientes.

Según proyecciones de la Secretaría de Hacienda, el Plan México tiene como objetivo principal llevar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a un promedio anual del 3% a partir de 2030. La política industrial, como reconoció Silva, es una apuesta que implica riesgos y requiere decisiones audaces, y los polos de desarrollo son una manifestación concreta de esta estrategia.

El diseño de estos polos busca maximizar las probabilidades de éxito, reconociendo que la política industrial no es una ciencia exacta. La Secretaría de Economía, en coordinación con los gobiernos estatales, ha identificado 15 polos con alto potencial de desarrollo. La colaboración con las entidades federativas es fundamental, ya que son ellas quienes poseen el conocimiento detallado de las condiciones locales y las oportunidades específicas de cada región.

“Les damos a los estados buena parte del liderazgo del proyecto ¿por qué? porque ellos tiene información de qué puede funcionar en cada uno de los lugares porque están ahí”, detalló Silva, enfatizando un modelo de gestión descentralizado y adaptado a las realidades regionales.

Una Visión Integral de la Política Industrial

La estrategia no se limita a incentivos federales o a la agilización de trámites. Se ha establecido un seguimiento continuo del avance de los polos de desarrollo, manteniendo siempre el liderazgo estatal como eje rector. Vidal Llerenas añadió que, si bien se han identificado zonas con alto potencial para estos polos, existen otras regiones con condiciones favorables para el desarrollo industrial que también deben ser consideradas.

“Una política industrial sectorial, es decir, escoger qué sectores nos interesan, que el plan México sí lo tiene, pero también una política industrial regional, es decir a qué regiones traer industria”, comentó Llerenas, abogando por un enfoque dual que combine la especialización sectorial con la diversificación geográfica.

Como parte integral del Plan México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de 15 polos de desarrollo distribuidos en 14 entidades del país. Se proyecta que esta iniciativa genere alrededor de 300,000 empleos y atraiga una inversión equivalente al 1.5% del PIB a lo largo del sexenio, consolidando así la apuesta del gobierno por un modelo de desarrollo económico más innovador y diversificado.

El reto para México es claro: capitalizar su fortaleza manufacturera y su respeto por la propiedad intelectual para construir una economía basada en la generación de conocimiento y tecnología propia. La transición hacia la innovación no solo es deseable, sino necesaria para asegurar un crecimiento sostenible y competitivo en el escenario global del siglo XXI.