Altagracia Gómez, figura clave en la estrategia de desarrollo económico de México, ha señalado que si bien el país transita por el camino correcto en la implementación del ambicioso Plan México y en el impulso de proyectos de infraestructura, es imperativo acelerar el paso. En su participación durante la Mexico Investment Week, organizada por la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), Gómez enfatizó que la mera existencia de un plan no es suficiente; su ejecución segura y efectiva es lo que verdaderamente marcará la diferencia.
Desde el gobierno se han puesto en marcha iniciativas destinadas a facilitar y otorgar certidumbre a los flujos de inversión. La respuesta del sector empresarial, tanto nacional como internacional, ha sido alentadora. Gómez destacó que los anuncios realizados en mayo pasado generaron una reacción sumamente positiva entre los inversores, quienes han observado el cumplimiento de los compromisos gubernamentales. Esta confianza se ha visto reflejada en las cifras de inversión fija y de inversión extranjera directa, las cuales han mostrado una tendencia creciente, confirmando que la nación se encuentra en la trayectoria adecuada.
Sin embargo, la coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización subrayó que para optimizar la velocidad de implementación de la estrategia de desarrollo económico federal, es crucial no solo atraer inversión extranjera, sino también fortalecer la inversión nacional. La apuesta de las empresas locales por las oportunidades que ofrece México es un pilar fundamental para consolidar el crecimiento y la prosperidad.
Un Plan a Largo Plazo con Metas Ambiciosas
Altagracia Gómez recordó que la concepción del Plan México trascendió la visión sexenal, estableciéndose como una estrategia de desarrollo con miras a largo plazo. Uno de los objetivos más audaces de este plan es posicionar a la economía mexicana entre las diez más importantes a nivel global. Para alcanzar esta meta para el horizonte de 2030, se proyecta un incremento significativo en la inversión, buscando que esta represente el 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), un objetivo que Gómez considera plenamente alcanzable.
En el contexto de la reciente entrega del Paquete Económico 2027 por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al Congreso, Gómez resaltó la presentación de un presupuesto que equilibra la responsabilidad fiscal con la continuidad de los programas de bienestar social. Este enfoque dual es esencial para mantener la estabilidad económica mientras se atienden las necesidades de la población.
Responsabilidad Fiscal y Bienestar Social: Pilares del Presupuesto
La estrategia fiscal delineada en el Paquete Económico 2027 prioriza la reducción del déficit fiscal a un 3.9 por ciento del PIB, manteniendo la deuda pública por debajo del 60 por ciento del PIB, un nivel considerado sólido en el panorama internacional. Paralelamente, se han asignado recursos incrementales a áreas clave para el desarrollo económico a largo plazo, como la ciencia, la innovación y la educación. Estos sectores son vistos como motores fundamentales para la competitividad y el crecimiento sostenido del país.
La inversión mixta en infraestructura se consolida como otro pilar estratégico, reflejando la visión de la Presidenta de México de atender simultáneamente el bienestar social y la inversión productiva, siempre bajo un marco de responsabilidad fiscal. Gómez destacó que el paquete económico fue objeto de un amplio diálogo con el sector privado, buscando alinear las prioridades y asegurar que las políticas públicas respondan a las necesidades y expectativas del mercado.
Diálogo con el Sector Privado y Perspectivas Futuras
Si bien el diálogo con el sector privado ha sido fructífero, no han faltado las voces que plantean matices. José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), expresó reservas respecto al nivel de endeudamiento del 60 por ciento del PIB, argumentando que, si bien puede ser comparable o inferior a otras naciones, mantener un grado de inversión sólido requiere una gestión prudente de la deuda. Estas observaciones, aunque puntuales, reflejan la constante evaluación y el debate constructivo que caracteriza la relación entre el gobierno y el sector empresarial en México.
La visión de Altagracia Gómez y las acciones gubernamentales buscan sentar las bases para un crecimiento económico robusto y equitativo. La aceleración en la aplicación del Plan México, impulsada por una inversión estratégica y un marco de certidumbre, es vista como la clave para desbloquear el potencial del país y asegurar su prosperidad a largo plazo. La colaboración entre el sector público y privado, junto con una gestión fiscal responsable, son los elementos que, según Gómez, permitirán a México no solo avanzar, sino también liderar en la economía global.