La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha presentado su propuesta para el Paquete Económico de 2027, y entre las asignaciones más destacadas se encuentra un monto de 881 millones de pesos destinados a Mexicana de Aviación. Esta cifra representa un incremento significativo respecto a los recursos aprobados para el año en curso, y se da en un contexto donde la aerolínea estatal, controlada por el ejército, continúa operando con pérdidas y sin alcanzar los objetivos de rendimiento y ocupación que ella misma se ha fijado.
La propuesta de Hacienda, enviada al Congreso, solicita ocho veces más fondos para Mexicana de Aviación en comparación con lo originalmente presupuestado para 2026. Es importante notar que, si bien el presupuesto inicial para este año fue modificado al alza, alcanzando un aumento de 22 veces, la solicitud para 2027 representa apenas una cuarta parte de esos fondos extraordinarios ya asignados. La justificación oficial, expuesta en la Carta de Motivos del proyecto de presupuesto, señala que los recursos se destinarán a la adquisición de aeronaves para ampliar la flota, mejorar la capacidad operativa y consolidar la competitividad de la aerolínea como una opción segura y eficiente.
Como se ha documentado previamente, la compra de 20 aviones Embraer, programada para llegar en el segundo trimestre de 2025, se ha financiado a través de un fideicomiso. Sin embargo, la necesidad de fondos públicos para la operación general de Mexicana de Aviación sigue siendo considerable, evidenciando los desafíos financieros que enfrenta la empresa a pesar de su relanzamiento.
En paralelo a la inyección de capital para Mexicana, el Paquete Económico 2027 también contempla una inversión masiva en infraestructura ferroviaria. La SHCP proyecta destinar 150 mil 875 millones de pesos para continuar el desarrollo de trenes de pasajeros a lo largo del país. Este rubro se posiciona como uno de los pilares de la inversión pública, solo superado por los sectores energético y de producción de petrolíferos.
El objetivo a largo plazo, heredado por la administración actual, es la construcción de aproximadamente 3 mil kilómetros de vías férreas dedicadas al transporte de pasajeros. Este ambicioso plan busca conectar diversas regiones del país mediante un sistema de movilidad masiva y eficiente, complementando la red de transporte existente y promoviendo el desarrollo económico y social.
Las primeras fases de este plan ferroviario se concentran en las regiones centro y occidente. El gobierno federal, con el apoyo logístico y operativo de las Fuerzas Armadas, está avanzando en la construcción de tendidos férreos que conectarán la Ciudad de México con Pachuca, Hidalgo, y también enlazarán la capital del país con Querétaro. Estas rutas iniciales son cruciales para sentar las bases del proyecto nacional.
Las estimaciones oficiales apuntan a que la inversión pública acumulada necesaria para la puesta en marcha completa de todas las rutas proyectadas superará los 1.3 billones de pesos. Esta cifra subraya la magnitud del compromiso financiero y la visión a largo plazo detrás de la revitalización del sistema ferroviario mexicano.
El plan ferroviario se ha estructurado en cuatro etapas estratégicas. La primera fase incluye la construcción de 785 kilómetros de nuevas vías, enfocadas en los trayectos Ciudad de México-Pachuca y Ciudad de México-Querétaro. Estas rutas son consideradas prioritarias por su potencial de demanda y su impacto en la conectividad regional.
La segunda etapa contempla el desarrollo de 910 kilómetros de vías férreas adicionales. Estas nuevas líneas buscarán conectar Querétaro con San Luis Potosí, Mazatlán con Los Mochis en Sinaloa, y Irapuato con Guadalajara. La expansión busca abarcar corredores de alta densidad poblacional y económica.
La tercera fase se perfila como la más extensa, con la previsión de construir mil 145 kilómetros de vías. El objetivo es conectar el occidente del país con el norte, incorporando rutas que enlacen Guadalajara con Tepic, San Luis Potosí con Saltillo, y Guaymas con Hermosillo, además de Los Mochis con Guaymas. Esta etapa es fundamental para la integración territorial.
Finalmente, la cuarta y última etapa, cuyo desarrollo está programado para iniciar en 2028, implicará el despliegue de 552 kilómetros de vías férreas. Estas rutas unirán Tepic con Mazatlán, y Hermosillo con Nogales, completando así la red troncal de transporte de pasajeros a nivel nacional y consolidando la visión de un México mejor conectado.
La continua asignación de recursos a Mexicana de Aviación, a pesar de sus persistentes dificultades financieras, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo y la eficiencia del gasto público. Mientras tanto, la apuesta por la infraestructura ferroviaria se consolida como una estrategia de desarrollo a largo plazo, con el potencial de transformar la movilidad y la economía del país en las próximas décadas.