La economía mexicana se perfila para cerrar el año con un impulso renovado, extendiendo su dinamismo hasta 2027, según las proyecciones más recientes de la Encuesta Citi de Expectativas. Este optimismo se sustenta en el sólido desempeño observado en el tercer trimestre, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento anual del 3.2 por ciento, la cifra más alta en tres años.
Tras este repunte, la estimación promedio de los analistas para el crecimiento del PIB en 2026 ha sido ajustada al alza, situándose ahora en 1.8 por ciento, un incremento desde el 1.4 por ciento proyectado previamente. El rango de estas estimaciones es amplio, abarcando desde un conservador 0.9 por ciento hasta un optimista 2.1 por ciento, con Bx+ como la institución más pesimista y GBM como la más optimista en sus pronósticos.
Mirando hacia 2027, las expectativas de crecimiento del PIB se mantienen robustas, con una proyección promedio del 1.9 por ciento, superando ligeramente la previsión anterior de 1.8 por ciento. Los analistas contemplan un escenario donde el crecimiento podría oscilar entre el 1.2 y el 2.3 por ciento, reflejando una confianza sostenida en la trayectoria económica del país.
Sin embargo, no todas las proyecciones son alentadoras. La misma Encuesta Citi de Expectativas revela una perspectiva de debilitamiento para el peso mexicano. Los analistas anticipan que el tipo de cambio cerrará 2026 en 18.50 pesos por dólar, una depreciación respecto a las 18.20 unidades esperadas en la encuesta anterior. Este pronóstico se sitúa dentro de un rango que va desde los 16.80 hasta los 19 pesos por dólar.
Para el cierre de 2027, la proyección para el tipo de cambio se ajusta aún más a la baja, alcanzando los 19 pesos por dólar, en comparación con las 18.60 unidades previstas hace quince días. El rango para este horizonte se amplía, yendo de 17.00 a 19.90 pesos por dólar, lo que sugiere una volatilidad considerable y una tendencia a la depreciación de la moneda nacional.
En el frente de la inflación, las expectativas se mantienen relativamente estables. Se prevé que la inflación general cierre el año en 3.90 por ciento, sin cambios respecto a la medición anterior. De manera similar, la proyección para el componente subyacente, que excluye precios volátiles, se mantiene en 3.80 por ciento.
Para 2027, la expectativa de inflación general muestra un ligero descenso, proyectándose en 3.85 por ciento desde el 3.86 por ciento anterior. El componente subyacente, por su parte, experimenta un aumento marginal, pasando de 3.80 por ciento a 3.81 por ciento. A más largo plazo, la expectativa de inflación anual promedio para el periodo 2028-2032 se sitúa en 3.70 por ciento, cinco puntos base por debajo de la encuesta previa.
En cuanto a la política monetaria, la mayoría de los 36 encuestados no anticipan movimientos en la próxima reunión del Banco de México (Banxico). Un total de 20 participantes esperan que la tasa de interés de referencia se mantenga en el actual 6.50 por ciento, nivel que ha permanecido sin cambios por cuarta ocasión consecutiva.
No obstante, seis encuestados sí prevén un recorte de 25 puntos base en la reunión del 5 de noviembre. Entre ellos se encuentran Bankaool, Barclays, Bradesco BBI, Finamex, Itau BBA y UBS. La expectativa general para el cierre de 2027 es que la tasa de interés se mantenga en 6.50 por ciento, aunque los estimados individuales varían considerablemente, yendo desde un 7.25 por ciento hasta un 6.0 por ciento.
El contexto económico actual, marcado por un crecimiento del PIB superior a lo esperado y una inflación controlada pero persistente, genera un escenario complejo para la toma de decisiones de política monetaria. La fortaleza relativa de la economía estadounidense y las dinámicas globales también influyen en las proyecciones para el tipo de cambio.
Históricamente, la relación entre el crecimiento económico y la fortaleza de la moneda nacional ha sido un factor clave. Sin embargo, en el entorno actual, otros elementos como los flujos de capital, las tasas de interés internacionales y la percepción de riesgo influyen de manera significativa en la cotización del peso.
Las proyecciones de Citi reflejan la incertidumbre inherente a la predicción económica a mediano y largo plazo. Factores como la política fiscal interna, la evolución de la economía global y los eventos geopolíticos pueden alterar estas trayectorias esperadas.
El Banco de México, como guardián de la estabilidad de precios, deberá sopesar cuidadosamente los datos de inflación, crecimiento y las condiciones financieras internacionales al momento de definir su estrategia de política monetaria. La cautela parece ser la tónica predominante, buscando un equilibrio entre el impulso al crecimiento y el control inflacionario.
En resumen, la economía mexicana se encuentra en una fase de crecimiento moderado pero sostenido, acompañada de presiones sobre el tipo de cambio y una política monetaria que navega entre la estabilidad y la posibilidad de ajustes. Las expectativas de los analistas, como las recopiladas por Citi, ofrecen una valiosa hoja de ruta, aunque sujeta a la dinámica cambiante de los factores económicos internos y externos.