El nearshoring ha entrado en una fase crucial en México, trascendiendo la mera atracción de inversiones para enfocarse en el impulso de proveedores locales, el desarrollo de capacidades tecnológicas y la generación de empleos especializados. En un contexto global marcado por la reconfiguración comercial y las tensiones geopolíticas, la instalación de nuevas plantas productivas representa apenas el punto de partida para integrar el valor de estas operaciones a las cadenas productivas nacionales.

Especialistas reunidos en el Expansión SUMMIT Norte coincidieron en que el nearshoring no ha desaparecido, sino que se encuentra en una etapa de maduración y ejecución. Tras los picos de inversión impulsados por la pandemia y la dinámica comercial entre Estados Unidos y China, el desafío actual para México radica en capitalizar la infraestructura y las inversiones ya consolidadas.

"Creo que ahora estamos en una etapa más de ejecución, de maduración, de reconfiguración incluso, en la cual muchas de las plantas productivas ya están en operación. Estas plantas tienen necesidades de ingeniería, software, tecnología, automatización y financiamiento", señaló Alejandro Garza, fundador y director de Inversiones de Aztlan Equity Management. Desde esta perspectiva, la oportunidad reside en la participación activa de las empresas mexicanas para satisfacer estas nuevas demandas, transformando una planta productiva en el germen de un ecosistema que requiera desde servicios especializados hasta componentes y soluciones tecnológicas avanzadas.

El Rol Evolutivo de la Plataforma Manufacturera

Erick Tort, líder operativo y estratega de la industria automotriz de RAM, subrayó que esta evolución exige replantear el papel de México como plataforma manufacturera. Si bien el país goza de reconocimiento por la calidad de su manufactura, el objetivo ahora es intensificar actividades como la ingeniería, el diseño y la innovación en territorio nacional.

"Tenemos que elevar las operaciones de México y llevarlas más hacia la investigación, el diseño y la producción de los vehículos. Tenemos que formar otros perfiles de ingeniería e investigación para aportar desde que se concibe la idea de un nuevo vehículo", explicó Tort. Destacó que este cambio es particularmente palpable en la industria automotriz, donde el valor de un vehículo ya no se define únicamente por sus componentes mecánicos, sino por la integración de hardware, software y servicios conectados.

Para México, esto abre la puerta a incursionar en áreas como la digitalización, la investigación y la propiedad intelectual, siempre y cuando se fortalezca la conexión entre empresas, proveedores e instituciones educativas. Jorge Ávalos, CEO de Fibra MTY y presidente de AMEFIBRA, aportó datos sobre la magnitud de la apuesta en infraestructura industrial, con una absorción de espacios industriales que alcanzó niveles récord de cinco millones de metros cuadrados en 2023 y 4.7 millones en 2024. A pesar de una oferta creciente en algunos mercados, la demanda se mantiene robusta, entre tres y cuatro millones de metros cuadrados anuales.

Ávalos advirtió que el crecimiento de la capacidad instalada dependerá de la superación de obstáculos clave, especialmente en materia de electricidad e infraestructura. La disponibilidad de energía, agua, transporte y conectividad se perfilan como factores determinantes para la competitividad en la atracción de nuevas inversiones.

"México está siendo una parte integral de la región de Norteamérica en conjunto con Canadá y Estados Unidos. Hay una gran oportunidad para verse como una región integral y competir con el resto del mundo. Aunque la incertidumbre comercial puede afectar decisiones de corto plazo, pero no elimina las ventajas estructurales del país", reiteró Garza, enfatizando la visión de largo plazo para la manufactura mexicana.

Desafíos en la Integración de Cadenas de Suministro

Luis Enrique Rocha, director del Centro de Competitividad de Monterrey, señaló que los diagnósticos empresariales recurrentes apuntan a dificultades entre los proveedores que aspiran a integrarse a las cadenas de grandes corporativos. Estos desafíos incluyen la falta de indicadores claros, una planificación de mediano plazo insuficiente, deficiencias en la gestión empresarial y estructuras que no siempre garantizan el mantenimiento de estándares de calidad y crecimiento.

Rocha enfatizó la necesidad de que las empresas tractoras desarrollen mecanismos proactivos para identificar y cultivar proveedores estratégicos, superando el enfoque tradicional de meros procesos de compra orientados a la reducción de costos y la exigencia de entregas inmediatas. La construcción de una cadena de valor robusta demanda una relación a largo plazo, con objetivos compartidos y espacios propicios para que las empresas locales puedan expandir sus capacidades.

"Necesitamos que se convierta en un socio estratégico. Tiene que haber una figura responsable del desarrollo de la cadena de valor, alineada a la estrategia de la organización y con una visión de mediano y largo plazo", agregó Rocha. La discusión también puso de relieve la importancia del financiamiento como un componente esencial de esta transformación. Las necesidades de las empresas pueden requerir una variedad de instrumentos financieros, desde arrendamiento de maquinaria y factoraje para capital de trabajo, hasta financiamiento bancario o acceso a mercados privados de deuda y capital.

Sin embargo, Garza advirtió que el acceso a estos recursos está condicionado a que los proveedores dispongan de información financiera sólida, contratos claros y esquemas de gobierno corporativo que faciliten su institucionalización. La conversación también abordó la expansión geográfica de las cadenas de valor, sugiriendo que el desarrollo de la infraestructura y la logística en regiones específicas podría ser clave para aprovechar al máximo el potencial del nearshoring.

La capacidad de México para pasar de ser un centro de ensamble a un motor de innovación y desarrollo tecnológico será determinante para consolidar su posición en las cadenas de valor globales. Esto implica no solo atraer inversión extranjera, sino también fomentar un ecosistema empresarial local dinámico y competitivo, capaz de responder a las crecientes demandas de las industrias de alta tecnología y manufactura avanzada.

El futuro del nearshoring en México dependerá de la habilidad del país para cerrar la brecha entre la manufactura tradicional y las nuevas exigencias de la economía del conocimiento. La colaboración entre el sector privado, el gobierno y las instituciones académicas será fundamental para superar los obstáculos y capitalizar plenamente esta oportunidad histórica, asegurando que los beneficios de la relocalización se traduzcan en un desarrollo económico sostenible y de mayor valor agregado para el país.