El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, ha confirmado que se están realizando gestiones para reanudar los envíos de petróleo y derivados desde México hacia la isla caribeña. Estos envíos, que habían convertido a México en el principal proveedor de combustible para Cuba a finales de 2025, fueron suspendidos este año ante la amenaza de imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump.
Martínez Enríquez describió la relación entre México y Cuba como la de "un país hermano" con el que existen "excelentes relaciones", aunque evitó usar el término "aliado" por no ser común en el lenguaje político cubano. La suspensión de los envíos se produjo después de que un acuerdo comercial entre una empresa estatal cubana y Petróleos Mexicanos (Pemex) se detuviera, interrumpiendo el flujo regular de combustibles que Cuba pagaba puntualmente.
"Por lo tanto, no recibimos combustibles en Cuba enviados por México. No le puedo precisar la fecha exacta, pero este año dejaron de enviarlo", señaló el diplomático en una entrevista con la agencia EFE, subrayando la interrupción del suministro que afectó a la isla.
En el contexto de esta situación, el embajador cubano destacó que, a pesar de la interrupción en el sector energético, la colaboración entre ambas naciones persiste en otras áreas. Mencionó específicamente el envío de fertilizantes mexicanos para la agricultura cubana y la presencia de personal médico cubano en decenas de municipios rurales de México, como manifestaciones de la "colaboración" y la "solidaridad" mutua.
Martínez Enríquez también hizo hincapié en el sentimiento generalizado en México hacia Cuba, afirmando que "el 80% de los mexicanos rechazan el bloqueo a Cuba y apoyan que el Gobierno de México ayude a Cuba". Estas cifras, según el embajador, "no son despreciables" y reflejan un apoyo popular a la asistencia mexicana hacia la isla.
Por su parte, el gobierno mexicano, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, reconoció a principios de año haber frenado los envíos de combustible a Cuba. Esta decisión se tomó con el objetivo de evitar la activación de aranceles por parte de la administración estadounidense, que ha intensificado las presiones sobre el gobierno de La Habana. A pesar de la interrupción en el suministro de petróleo, México ha continuado enviando ayuda humanitaria a Cuba.
La situación se enmarca en un contexto geopolítico complejo. A finales de 2025, México se consolidó como el principal proveedor de petróleo y derivados para Cuba, lo que generó un costo geopolítico en su relación con Estados Unidos. Washington había estado impulsando restricciones de abasto a la isla, especialmente tras la intervención militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro.
La Presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido en diversas ocasiones la política exterior mexicana, reiterando que los envíos humanitarios a Cuba son parte de la "tradición" de México, en el marco del prolongado bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde hace décadas.
El interés de Cuba por retomar los envíos de petróleo mexicano se produce en un momento de particular sensibilidad para la isla, que enfrenta desafíos económicos y energéticos. La posibilidad de restablecer este flujo de combustible podría aliviar parte de la presión sobre su economía, siempre y cuando se logre sortear la reticencia de Estados Unidos.
La postura de Donald Trump, quien ha sido un firme opositor al régimen cubano y ha endurecido las sanciones durante su mandato, representa un obstáculo significativo. La administración estadounidense ha utilizado la política energética como una herramienta de presión contra países que apoyan a Cuba, y la reactivación de estos envíos podría generar fricciones diplomáticas y económicas.
En este escenario, México se encuentra en una posición delicada, buscando mantener sus relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba sin exacerbar las tensiones con su vecino del norte. La decisión de reanudar o no los envíos de petróleo dependerá de un complejo cálculo de intereses geopolíticos y económicos, así como de la evolución de las relaciones bilaterales entre México, Cuba y Estados Unidos.
El embajador Martínez Enríquez ha dejado claro que la voluntad cubana de restablecer estos lazos energéticos es firme, apelando a la hermandad y a la historia compartida entre ambas naciones. La respuesta de México y la reacción de Estados Unidos serán cruciales para determinar el futuro de estos envíos y, por extensión, para la estabilidad energética de la isla caribeña.
La diplomacia cubana busca activamente vías para asegurar su suministro energético, y la relación con México se presenta como una opción estratégica. Sin embargo, la sombra de las posibles represalias estadounidenses planea sobre cualquier acuerdo que pueda ser interpretado como un desafío a la política de Washington hacia La Habana.
En resumen, la iniciativa cubana de retomar los envíos de petróleo desde México pone de manifiesto la persistente dependencia de la isla de fuentes externas de energía y su estrategia para navegar un entorno internacional complejo, marcado por las presiones de Estados Unidos y la búsqueda de apoyo en naciones amigas como México.