El expresidente Ernesto Zedillo ha encendido las alarmas al declarar que México ha dejado de cumplir los atributos esenciales de una democracia, advirtiendo sobre un panorama sombrío para las elecciones de 2027. En un foro organizado en Madrid por la revista Letras Libres, Zedillo describió la situación actual como una "autocracia electoral", donde los comicios, aunque se celebren, serán en la práctica organizados y controlados por el propio gobierno en funciones.
Debilitamiento Institucional y Control del Poder
Zedillo fundamentó su crítica en el evidente debilitamiento de las instituciones electorales y la erosión de los contrapesos al Poder Ejecutivo. Señaló que la mayoría calificada obtenida por Morena y sus aliados en el Congreso ha facilitado la implementación de reformas que, a su juicio, socavan los cimientos democráticos. La aprobación de estas reformas, según el expresidente, ha sido posible gracias al respaldo de organismos como el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que en lugar de ser garantes de la imparcialidad, habrían facilitado el avance de la agenda gubernamental.
El expresidente recordó con preocupación la elección de integrantes del Poder Judicial realizada en 2025, un ejercicio que calificó como un "ensayo de elecciones" y una "manipulación total" caracterizada por el clientelismo y la intimidación. Esta experiencia, advirtió, sienta un peligroso precedente para los futuros procesos electorales, sugiriendo que el oficialismo podría replicar estas tácticas para asegurar resultados favorables.
Riesgos de Interferencia y Clientelismo
Uno de los puntos más críticos de la advertencia de Zedillo se refiere al riesgo de que los recursos públicos y la influencia del crimen organizado sean utilizados para favorecer a los candidatos del partido en el poder. Cuestionó la efectividad de los mecanismos legales existentes para denunciar y sancionar este tipo de irregularidades, sugiriendo que el Tribunal Electoral, al estar presuntamente controlado por el gobierno, no ofrecería una vía imparcial para la resolución de controversias.
"¿Quién va a juzgar o determinar si hay controversias -que las habrá-? Un Tribunal Electoral controlado por el gobierno; habrá uso de recursos públicos y muy seguramente del crimen organizado para apoyar a los candidatos del partido en el poder", sentenció Zedillo, pintando un cuadro desalentador sobre la equidad de la contienda electoral venidera.
El Espejo de Venezuela
En un sombrío paralelismo, Ernesto Zedillo advirtió que México podría estar encaminándose hacia un escenario similar al de Venezuela. En ese país sudamericano, según el expresidente, el oficialismo ha utilizado las propias instituciones democráticas para perpetuarse en el poder, a pesar del rechazo de una parte significativa de la ciudadanía. Esta comparación subraya la gravedad de la situación y la urgencia de revertir la tendencia de debilitamiento democrático.
La crítica de Zedillo se suma a un creciente coro de voces que expresan preocupación por el estado de la democracia en México. Históricamente, la transición democrática del país se ha caracterizado por la construcción de instituciones sólidas y contrapesos efectivos. La actual administración, sin embargo, ha sido señalada por diversos analistas de debilitar precisamente estos pilares, concentrando poder en el Ejecutivo y desmantelando organismos autónomos que servían como contrapeso.
El expresidente, quien gobernó México de 1994 a 2000, ha sido una figura recurrente en el debate público sobre la democracia y las instituciones. Sus declaraciones, provenientes de un exmandatario con experiencia en la consolidación democrática del país, adquieren un peso considerable y obligan a una reflexión profunda sobre el rumbo que está tomando la nación.
La advertencia sobre la "autocracia electoral" no es menor. Implica que, si bien podrían existir elecciones, la competencia justa y la voluntad ciudadana podrían verse seriamente comprometidas. Esto plantea interrogantes fundamentales sobre la legitimidad de futuros gobiernos y la capacidad del sistema político para responder a las demandas y aspiraciones de la ciudadanía.
El contexto de estas declaraciones se da en un momento de alta polarización política y de intensos debates sobre el papel de las instituciones autónomas y el Poder Judicial. La reforma al Poder Judicial, impulsada por el gobierno actual, ha sido uno de los puntos de mayor controversia, generando temores sobre una posible politización de la justicia y una menor independencia de los jueces y magistrados.
En conclusión, las palabras de Ernesto Zedillo resuenan como una llamada de atención urgente. La pérdida de atributos democráticos, el control gubernamental sobre los procesos electorales y el riesgo de interferencia externa e interna configuran un panorama preocupante que exige una respuesta decidida de la sociedad civil y de los actores políticos comprometidos con la preservación de la democracia en México.