SILENCIO MORTAL
La administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una severa crítica por parte de Reporteros Sin Fronteras (RSF), organización internacional que ha encendido las alarmas ante la alarmante falta de avances en la protección de periodistas en México. A pesar de los compromisos adquiridos por la mandataria durante su campaña, el panorama para la libertad de prensa en el país se mantiene sombrío, con un saldo trágico de 18 comunicadores asesinados tan solo en los primeros dos años de su gestión.
El informe presentado por RSF en la Ciudad de México detalla que, de los 22 compromisos específicos que Sheinbaum asumió en materia de libertad de prensa, ninguno ha registrado avances significativos y verificables. Esta situación es particularmente preocupante dado el contexto de violencia extrema que sufren los periodistas mexicanos, quienes se enfrentan a un riesgo constante por el simple hecho de ejercer su labor.
COMPROMISOS EN EL AIRE
Thibaut Bruttin, director general de RSF, calificó la violencia contra la prensa en México como “una de las tragedias del siglo XXI”, recordando que desde 2006 al menos 169 periodistas han sido asesinados en el país, según las cifras de la propia organización. La falta de resultados tangibles por parte del gobierno de Sheinbaum agrava esta crisis, dejando a los periodistas en una situación de vulnerabilidad extrema.
El análisis de RSF es contundente: solo seis de los 22 compromisos firmados por la Presidenta muestran algún tipo de avance, y de estos, cinco son calificados como “insuficientes”. Bia Barbosa, directora de incidencia de RSF en América Latina, precisó que únicamente uno de los compromisos recibió una valoración positiva, relacionado con la capacitación de funcionarios estatales encargados de la protección de periodistas. El resto, diez no presentan avances sustantivos, dos muestran retrocesos institucionales y cuatro no pudieron ser evaluados por falta de información.
“Nos preocupa muchísimo que estemos a una tercera parte del sexenio de la presidenta sin por lo menos una tercera parte de los mecanismos avanzando”, declaró Barbosa, subrayando la urgencia de un cambio de rumbo por parte del gobierno.
IMPUNIDAD, LA SOMBRA QUE PERSISTE
La impunidad es uno de los flagelos más graves que azotan al periodismo mexicano. Bruttin alertó que apenas el 1 por ciento de los crímenes contra periodistas han sido esclarecidos o han resultado en condenas. La situación se agrava al considerar que cerca de un tercio de los periodistas asesinados también fueron torturados, un acto de barbarie que RSF condena enérgicamente.
“Los matan personas, los matan organizaciones y, además, no solo los matan. A veces también los torturan”, enfatizó el director general de RSF, evidenciando la crueldad y el ensañamiento con el que operan los agresores.
Durante su visita a México, Bruttin sostuvo encuentros con altos funcionarios del gobierno federal, incluyendo a la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Si bien reconoció los esfuerzos institucionales y las presentaciones sobre las acciones emprendidas, RSF insiste en que estos deben traducirse en resultados concretos y, sobre todo, en vidas salvadas.
PERIODISTAS DESAPARECIDOS Y LA FALTA DE RECONOCIMIENTO
En el eje de impunidad, Balbina Flores, representante de RSF en México, señaló un compromiso particularmente dramático: la desaparición de 29 periodistas que, hasta la fecha, no han sido localizados. La Fiscalía, en lugar de clasificarlos como desaparecidos, los registra como víctimas de privación de la libertad, una omisión que dificulta las labores de búsqueda y justicia.
“Quizás este es uno de los casos más dramáticos en México (...) Hasta la fecha no han sido localizados y donde hay el 100 por ciento de impunidad”, indicó Flores, resaltando la falta de reconocimiento oficial y la ausencia de avances en la localización de estas personas.
En el contexto global, México se mantiene como el país más letal para ejercer el periodismo en América Latina y uno de los más peligrosos del mundo fuera de zonas de conflicto armado. La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de RSF ubica al país en el puesto 122 de 180 naciones, una posición que refleja la grave crisis que atraviesa la profesión.
La organización insta al gobierno de Sheinbaum a tomar medidas urgentes y efectivas para revertir esta tendencia. La seguridad y la libertad de los periodistas no son negociables, y la falta de avances en los compromisos adquiridos por la administración actual pone en entredicho la voluntad política para garantizar un entorno seguro para la prensa en México. El tiempo apremia, y la vida de los comunicadores está en juego.
ANTECEDENTES Y CONTEXTO
Históricamente, México ha sido un país de alto riesgo para los periodistas. La violencia, la corrupción y la impunidad han creado un caldo de cultivo para los crímenes contra la prensa, que a menudo quedan sin resolver. Las organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional han señalado repetidamente la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección y de garantizar la justicia para las víctimas.
El sexenio de Claudia Sheinbaum prometió ser un punto de inflexión, con compromisos claros para abordar esta problemática. Sin embargo, los datos presentados por RSF sugieren que las promesas no se han traducido en acciones contundentes. La falta de avances en la protección de periodistas no solo afecta a los comunicadores y sus familias, sino que también debilita la democracia y el derecho a la información de toda la sociedad.
IMPLICACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES
La persistencia de la violencia contra la prensa tiene profundas implicaciones políticas y sociales. Un periodismo amedrentado o silenciado no puede cumplir su función de contrapeso al poder ni de informador de la ciudadanía. Esto abre la puerta a la opacidad, la corrupción y el abuso de poder, erosionando las bases del Estado de derecho.
La crítica de RSF pone en evidencia la urgencia de que el gobierno de Sheinbaum reoriente sus esfuerzos y priorice la seguridad de los periodistas. La credibilidad de su administración y la salud democrática del país dependen, en gran medida, de su capacidad para garantizar un entorno donde la libertad de expresión y de prensa sea una realidad y no solo una promesa.
¿QUÉ SIGUE?
La pelota está ahora en la cancha del gobierno mexicano. RSF ha cumplido con su labor de alerta y exigencia. La comunidad periodística y la sociedad civil estarán atentas a las respuestas y, sobre todo, a las acciones concretas que se tomen para revertir la alarmante situación. La presión internacional y nacional deberá mantenerse para asegurar que los compromisos se cumplan y que la justicia prevalezca para las víctimas.
La falta de avances en la protección de periodistas es un tema que no puede ser ignorado. La vida y la seguridad de quienes informan a la sociedad deben ser la máxima prioridad. El futuro de la libertad de prensa en México está en juego.