La indignación ha alcanzado un punto crítico en Morelos. Estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), junto a colectivas feministas, madres buscadoras y ciudadanos preocupados, han alzado la voz una vez más. Este sábado 19 de septiembre, instalaron un nuevo altar en memoria de Claudia Tacoronte, la joven española cuyo brutal asesinato ha conmocionado a la entidad, frente al Memorial de Víctimas en la Plaza General Emiliano Zapata, justo a un costado del Palacio de Gobierno.
Esta manifestación no es un hecho aislado. La Resistencia Estudiantil de la UAEM suma así su tercera acción pública de protesta tras el feminicidio de Tacoronte, ocurrido el pasado 12 de septiembre en Cuautla. Previamente, habían marchado el 15 de septiembre y protagonizado una intervención durante el desfile cívico-militar del día siguiente, demostrando su determinación para no ser ignorados.
Con veladoras, flores y pancartas, los manifestantes reconstruyeron la ofrenda en la plaza principal de la capital. Más allá del homenaje a Claudia, el acto se convirtió en un potente llamado de atención sobre la alarmante crisis de inseguridad que azota a Morelos, una situación que, denuncian, las autoridades han sido incapaces de contener.
El altar original, colocado el 15 de septiembre, había sido retirado temporalmente para la ceremonia oficial del Grito de Independencia. Sin embargo, fue resguardado en el Instituto de la Mujer del Estado de Morelos, un gesto que, si bien protocolario, no apacigua la sed de justicia de la sociedad civil.
Universitarios Expresan su Desesperación
Durante la jornada, los universitarios no ocultaron su profunda indignación ante el clima de impunidad que prevalece en el estado. Su mensaje fue claro: exigen a las autoridades dejar de tratar a las víctimas de la violencia como meras cifras estadísticas, números fríos que ocultan tragedias humanas.
"Estamos desesperados y no lo decimos únicamente desde la indignación, lo decimos desde una realidad que puede comprobarse en las propias cifras oficiales y en los registros de personas desaparecidas", declararon los voceros del movimiento. La frase resuena con fuerza, evidenciando un hartazgo generalizado ante la inacción gubernamental.
En la lectura de su pronunciamiento, los estudiantes detallaron cómo Morelos atraviesa, desde hace años, una profunda crisis de violencia. Las cifras son escalofriantes: hasta mayo de 2026, según datos analizados por Red Lupita, 2 mil 27 personas continuaban desaparecidas en el estado. Cada desaparición, cada feminicidio, es una herida abierta en el tejido social.
"Estamos cansados de tener miedo, de acostumbrarnos a la violencia, de ver cómo la muerte y la desaparición de nuestras compañeras termina convirtiéndose en una cifra más", sentenció una de las voceras, encapsulando el sentir de una sociedad que vive bajo el asedio del crimen y la indiferencia oficial.
Un Movimiento Nacido de la Tragedia
La Resistencia Estudiantil no surgió de la nada. Su origen se remonta al feminicidio de Kimberly Jocelyn Ramos Beltrán, otro caso que evidenció las fallas del sistema de justicia y la falta de protección hacia las mujeres. Los estudiantes enfatizan que las investigaciones posteriores a las tragedias, las conferencias de prensa y los comunicados oficiales, por sí solos, no devuelven la tranquilidad ni previenen que los delitos se repitan.
Ante este panorama desolador, las demandas son contundentes: exigen protocolos de prevención que sean verdaderamente funcionales, mecanismos de respuesta inmediata ante las emergencias y, de manera crucial, demandan a la UAEM romper su aparente subordinación frente al gobierno del estado para asumir una postura firme y autónoma en defensa de su comunidad estudiantil y académica.
La protesta cobró aún más fuerza con el testimonio de la madre de Dorian Alí Olivo Rodríguez, un alumno de la UAEM desaparecido en junio de este año. Su dolor y su exigencia de avances concretos en la búsqueda de su hijo se sumaron a la voz colectiva, recordando que cada caso de desaparición es una familia destrozada.
Para concluir el emotivo acto, la Resistencia Estudiantil realizó un solemne pase de lista en honor a estudiantes y docentes que han sido víctimas de la violencia en Morelos. Nombres como Karol Toledo, Aylin Rodríguez, Michelle Itzayana Fuentes, Mafer Rejón, Roberto Altamirano, Francisco Carmona, María Fernanda Toledo, así como los académicos Laura Ortiz, Enrique Sánchez y Alejandro Chao Barona, resonaron en la plaza, un recordatorio doloroso de las vidas perdidas y la urgencia de un cambio real.
La situación en Morelos es un reflejo de una problemática nacional que exige atención inmediata. La ciudadanía, y en particular la comunidad universitaria, ha demostrado que no está dispuesta a seguir viviendo con miedo. La exigencia de justicia y seguridad es un clamor que no puede ser ignorado por más tiempo por las autoridades.