Las tienditas de la esquina, pilares del comercio en México, enfrentan una nueva amenaza que podría agravar su precaria situación: un potencial incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que afectaría a bebidas alcohólicas y alimentos con alto contenido de sodio, como las populares sopas instantáneas.
Este ajuste fiscal, que se discute en el marco del Paquete Económico 2027, no solo encarecería estos productos para el consumidor final, sino que, de manera crucial, podría profundizar la brecha de precios y la pérdida de clientes para los pequeños establecimientos frente a las grandes cadenas de autoservicio y tiendas de conveniencia.
La Escala, un Arma de Doble Filo
La principal preocupación del sector de las tiendas de barrio, representado por organismos como el Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercio en Pequeño), radica en la disparidad de poder de negociación. Mientras las tienditas operan con volúmenes de compra menores y márgenes limitados, las grandes cadenas como Oxxo, 3B o Bodega Aurrerá de Walmart, gracias a su escala, pueden obtener mejores precios de sus proveedores, lanzar promociones agresivas y ofrecer descuentos por volumen que las pequeñas tiendas simplemente no pueden igualar.
Gerardo Cleto López Becerra, presidente de ConComercio en Pequeño, advierte que esta diferencia de precios puede ser el detonante para que los consumidores modifiquen no solo qué compran, sino, sobre todo, dónde lo compran. Los productos sujetos a este eventual impuesto, al ser de consumo frecuente y bajo desembolso, son particularmente sensibles a estas variaciones.
Desplazamiento Hacia Gigantes
El riesgo no se limita a los grandes supermercados tradicionales. Formatos de proximidad como Oxxo, respaldado por FEMSA, y tiendas de descuento como 3B, así como las versiones de bajo costo de las grandes cadenas como Bodega Aurrerá, se perfilan como los principales beneficiarios de este posible cambio en los hábitos de consumo. Estos establecimientos cuentan con estructuras de abastecimiento y distribución optimizadas para operar a gran escala, lo que les permite absorber o mitigar mejor los impactos fiscales y ofrecer precios más competitivos.
López Becerra es enfático al señalar que un mal diseño de política económica impositiva, como este potencial aumento al IEPS, termina por golpear al pequeño comerciante y favorecer a las grandes corporaciones, creando un desequilibrio en el mercado.
El Impacto en las Ventas y el Ticket Promedio
Actualmente, los alimentos no básicos con alta densidad calórica, que incluyen botanas, chocolates, sopas instantáneas y frituras, ya pagan un IEPS del 8%. Organizaciones de la sociedad civil han propuesto elevar este impuesto hasta un 20%, una cifra que, de concretarse, representaría un golpe significativo para las tienditas.
El impacto potencial se estima que afectaría a alrededor de 1.3 millones de establecimientos de abarrotes, misceláneas y minisúpers en todo el país. Estos negocios dependen de un alto flujo de clientes y de la compra recurrente de productos de alta rotación. Una disminución en la venta de estas categorías no solo afecta directamente los ingresos, sino que tiene un efecto dominó en el resto de los productos.
El Efecto Ancla Amenazado
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), explica el concepto de "producto ancla". Categorías como botanas, dulces, galletas y bebidas son cruciales porque atraen a los clientes a la tienda. Una vez dentro, el consumidor puede decidir comprar otros artículos esenciales como pan, leche, tortillas o productos de limpieza. Si la compra de estos productos ancla disminuye debido al impuesto, las ventas de otros artículos no gravados también se verán afectadas.
"No podemos analizar cada IEPS de manera aislada", advierte Rivera. "Cuando se suman impuestos a bebidas, botanas y otros productos de alta rotación, lo que termina gravándose es el ticket completo de la tienda de barrio". La preocupación del sector es que el debate fiscal se centre en la recaudación o en la reducción del consumo de ciertos productos, sin considerar a profundidad el posible desplazamiento de los canales de compra y el daño colateral a la economía de los pequeños comerciantes.
Antecedentes y Contexto de los "Impuestos Saludables"
Este debate se enmarca en la discusión sobre los llamados "impuestos saludables", diseñados para modificar los patrones de consumo asociados a riesgos para la salud. La lógica detrás de estas medidas es doble: desincentivar el consumo de productos considerados nocivos mediante el encarecimiento y, al mismo tiempo, generar ingresos fiscales adicionales que, idealmente, podrían destinarse a programas de salud pública.
Sin embargo, la implementación de estos impuestos ha generado controversia. En el pasado, los ajustes al IEPS en bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido calórico ya han mostrado efectos mixtos. Si bien pueden haber contribuido a una ligera reducción en el consumo de ciertos productos, también han sido señalados por afectar desproporcionadamente a los sectores de menores ingresos y a los pequeños comerciantes, quienes tienen menor capacidad de adaptación a los cambios del mercado.
Implicaciones Económicas y Sociales
La posible afectación a las tienditas de barrio tiene implicaciones económicas y sociales significativas. Estos establecimientos no solo proveen bienes de consumo básico, sino que también generan empleo local y contribuyen a la cohesión social en sus comunidades. Una crisis en este sector podría traducirse en pérdida de empleos, reducción de la oferta de productos en zonas de difícil acceso para las grandes cadenas y un debilitamiento del tejido económico local.
El sector de abarrotes ha reportado ya una disminución en sus ventas de entre 8% y 12% tras los cambios fiscales aplicados a cigarros y bebidas azucaradas a principios de año. Para una tienda que maneja un promedio de 8,000 pesos diarios en ventas, una merma de 600 a 800 pesos representa un golpe considerable a su flujo de efectivo, poniendo en riesgo su viabilidad.
El Futuro Incierto del Pequeño Comercio
Ante este panorama, el pequeño comercio mexicano se encuentra en una encrucijada. La presión fiscal, sumada a la competencia desigual con las grandes cadenas, dibuja un futuro incierto. La capacidad de adaptación de estos negocios es limitada, y cualquier nuevo gravamen o cambio en las políticas fiscales podría ser el golpe de gracia para muchos.
La discusión sobre el Paquete Económico 2027 apenas comienza, y el sector espera que las autoridades consideren no solo los objetivos recaudatorios o de salud pública, sino también el impacto real y tangible en la economía de los pequeños comerciantes, quienes son fundamentales para el sustento de millones de familias mexicanas.
La esperanza del sector es que se encuentren alternativas o se diseñen políticas fiscales que no sacrifiquen al pequeño comercio en aras de objetivos macroeconómicos, buscando un equilibrio que permita la supervivencia y el desarrollo de las tienditas de barrio en un mercado cada vez más competitivo y regulado.