Grupos de ayuda internacionales han lanzado una seria advertencia: el ya frágil sistema de salud pública de Venezuela se encuentra al borde del colapso, apenas una semana después de que dos potentes terremotos sacudieran al país, dejando tras de sí hospitales dañados y un personal médico insuficiente para atender la avalancha de heridos.
La situación se agrava ante el temor de un posible brote de enfermedades infecciosas entre la población damnificada, que se encuentra en condiciones precarias tras perder sus hogares y vivir a la intemperie o en refugios abarrotados e insalubres.
Rescates y Cifras Oficiales
El gobierno venezolano ha informado de una drástica caída en el número de rescates oficiales en los últimos tres días. Si bien en las primeras 48 horas tras los sismos se salvaron 5,380 personas, el lunes apenas se reportaron cuatro hallazgos con vida por parte de las autoridades. Si bien el periodo crucial para encontrar sobrevivientes suele ser de 48 a 72 horas, la supervivencia es posible más allá de ese lapso, dependiendo de factores como el acceso a agua, alimentos y las condiciones climáticas.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, confirmó el rescate de un niño pequeño que permaneció atrapado durante seis días bajo los escombros de un edificio derrumbado. Es importante señalar que estas cifras oficiales no contemplan los numerosos rescates llevados a cabo por grupos de voluntarios, quienes, ante la lentitud de la respuesta gubernamental, se organizaron para salvar a sus familiares y vecinos.
Balance de Víctimas y Daños
El gobierno ha elevado la cifra oficial de fallecidos a más de 1,900 personas. Sin embargo, expertos y organizaciones de ayuda sugieren que el número real de víctimas podría ser considerablemente mayor, dado que diariamente se extraen más cuerpos de entre los escombros y las morgues enfrentan dificultades para procesar la creciente afluencia de fallecidos.
Las agencias de Naciones Unidas han estimado que los terremotos generaron aproximadamente 1.2 millones de toneladas de escombros, resultado del colapso de edificios y la destrucción de pertenencias. Esta devastación ha dado lugar a una crisis humanitaria en desarrollo, con más de 15,800 personas afectadas, según cifras oficiales de desplazados, una cifra que se espera siga en aumento.
El Sistema de Salud Bajo Presión Extrema
El sistema de salud venezolano, ya de por sí mermado por décadas de desinversión y una prolongada crisis económica, se encuentra ahora bajo una presión sin precedentes. Las instalaciones sanitarias operan muy por encima de su capacidad, atendiendo un incremento masivo de casos de traumatismos y otras lesiones derivadas de los sismos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su preocupación por los efectos en la salud de los miles de desplazados que han pasado días durmiendo a la intemperie o en refugios improvisados, muchos de ellos carentes de servicios básicos como baños, duchas o acceso a higiene.
Riesgo de Brotes Epidémicos
La falta de condiciones sanitarias adecuadas, sumada a las bajas tasas de vacunación en la población, ha elevado el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión. Además, las condiciones son propicias para la propagación de infecciones transmitidas por el agua, como el dengue, la fiebre amarilla y la malaria, según advirtió la OMS.
Infraestructura Hospitalaria Dañada
Los sismos de la semana pasada afectaron o pusieron en riesgo a 38 hospitales en todo el país. La OMS ha logrado evaluar 21 de estas instalaciones, de las cuales tres han quedado completamente inoperativas. Otras seis han sufrido daños significativos, y las restantes se ven desbordadas por la afluencia de pacientes.
La situación se complica aún más por la desaparición de personal médico especializado entre los escombros, incluyendo a funcionarios clave en la atención de maternidad en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas. Esto agrava los desafíos en un país del que se estima que 8 millones de personas, incluyendo numerosos profesionales de la salud, han emigrado en los últimos años.
Los hallazgos preliminares apuntan a un escenario de caos en la prestación de servicios, con procesos marcados por el hacinamiento, retrasos en cirugías y una ruptura generalizada de las medidas de bioseguridad, lo que incrementa aún más el riesgo de infecciones nosocomiales.
La comunidad internacional y las organizaciones humanitarias continúan monitoreando de cerca la situación, haciendo llamados urgentes a la comunidad global para brindar asistencia y apoyo a Venezuela en esta crítica coyuntura.