Las remesas enviadas a México continúan su racha positiva, alcanzando la cifra de 5 mil 611 millones de dólares durante el mes de mayo. Este monto representa un incremento anual del 3.8 por ciento y marca el cuarto mes consecutivo de crecimiento, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Banco de México (Banxico).

Si bien los analistas anticipaban un repunte en mayo, en parte impulsado por las celebraciones del Día de las Madres, el dato actual, aunque es el más alto registrado desde octubre del año pasado, revela matices importantes. Al comparar la variación anual con la de años anteriores, se observa que, si se excluyen las contracciones de mayo de 2024 y 2025, el dinamismo actual es el menor para un mes de mayo desde 2015.

El flujo total de remesas provino de 13.9 millones de operaciones, con un envío promedio de 404 dólares por transacción. Esto indica una disminución anual del 1.7 por ciento en el número de transferencias realizadas, mientras que el monto promedio de cada envío experimentó un aumento del 5.6 por ciento. Esta dualidad sugiere una tendencia hacia envíos de mayor valor, pero en menor cantidad.

En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, los ingresos por remesas sumaron 25 mil 287 millones de dólares. Esta cifra supera los 24 mil 588 millones de dólares registrados en el mismo periodo de 2025, lo que se traduce en un incremento anual del 2.8 por ciento. Según los registros del banco central, este resultado representa el mejor desempeño para el periodo enero-mayo desde 2023.

Es relevante destacar que el 99.2 por ciento de estos ingresos ingresó al país a través de transferencias electrónicas, lo que subraya la creciente digitalización de las transacciones financieras y la importancia de los canales formales para el envío de dinero.

En una perspectiva más amplia, el flujo acumulado de remesas entre junio de 2025 y mayo de 2026 alcanzó los 63 mil 171 millones de dólares, superando la cifra de 62 mil 968 millones registrada hasta abril. Esta tendencia sostenida refleja la continua dependencia de la economía mexicana de estos flujos de capital.

Por otro lado, el Banco de México también informó sobre los egresos por remesas, es decir, el dinero enviado al exterior por residentes en México. Durante mayo, estos egresos sumaron 108 millones de dólares, distribuidos en 274 mil operaciones con un envío promedio de 396 dólares. Estos flujos hacia el exterior también mostraron un crecimiento significativo, con un aumento anual del 25.9 por ciento en el monto total, 5.6 por ciento en el número de operaciones y 19.3 por ciento en el valor promedio por envío.

En el periodo enero-mayo de 2026, los egresos por remesas ascendieron a 520 millones de dólares, lo que representa un aumento del 9.6 por ciento respecto a los 475 millones de dólares observados en el mismo lapso de 2025. Este incremento en las salidas de capital, aunque menor en magnitud que las entradas, es un factor a considerar en la balanza de pagos del país.

Un aspecto interesante que emerge de los análisis es la recepción de remesas por parte de ciudadanos extranjeros residentes en México. Un informe del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) señala la existencia de una comunidad de estadounidenses en el país que recibe flujos de dinero de manera periódica. Estos recursos pueden provenir de diversas fuentes, como pensiones, jubilaciones, pagos de seguridad social, apoyos familiares o envíos para estudiantes.

Desde 2020 hasta el tercer trimestre de 2025, el monto acumulado de estas remesas recibidas por estadounidenses en México se estima en 522.5 millones de dólares. El CEMLA sugiere que el total de remesas recibidas por personas con identificación estadounidense podría ser incluso el doble de lo captado en su muestra, y que estos individuos probablemente reciben otros ingresos del extranjero por vías no clasificadas como remesas tradicionales.

Este fenómeno añade una nueva dimensión al flujo de capitales internacionales en México, mostrando que el país no solo es un receptor masivo de remesas, sino también un destino para el retiro y la residencia de extranjeros que mantienen vínculos financieros con sus países de origen.

La continua fortaleza de las remesas, a pesar de las señales de menor dinamismo en el número de transacciones, subraya su papel crucial como soporte de la economía mexicana y como fuente de divisas. El análisis detallado de estas cifras permite comprender mejor las dinámicas migratorias y económicas que influyen en el país.

En el contexto económico global, la estabilidad y el crecimiento de las remesas hacia México son un factor clave para el poder adquisitivo de millones de familias mexicanas, especialmente en un entorno de inflación y fluctuaciones económicas internacionales. El seguimiento de estas tendencias es fundamental para evaluar la salud económica del país y el bienestar de su población.