Las remesas enviadas a México continúan su racha positiva, registrando un sólido desempeño en julio de este año. El país recibió la impresionante suma de 5 mil 571 millones de dólares, lo que representa un aumento anual del 3.0 por ciento. Este logro marca el sexto mes consecutivo en que las remesas muestran una tendencia al alza, consolidando su papel como un pilar fundamental de la economía nacional.
El incremento observado en julio no solo es significativo por sí mismo, sino que también destaca por ser el más alto desde 2023, superando las contracciones anuales que se habían presentado en los dos años posteriores. Además, el monto de julio se posicionó como el segundo más elevado de 2026, solo por debajo de los 5 mil 625 millones de dólares registrados en mayo, lo que subraya la fortaleza sostenida de estos flujos financieros.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE, calificó el desempeño de julio como un "buen mes para las remesas", una opinión respaldada por los datos del Banco de México (Banxico). La institución detalló que el resultado se debió a un total de 13.1 millones de transacciones, con un envío promedio de 426 dólares por operación, lo que significó un incremento del 3.0 por ciento tanto en el número de transacciones como en el monto promedio enviado.
En una comparación mensual, las remesas experimentaron un alza del 1.8 por ciento, revirtiendo la ligera contracción observada en junio. Acumuladas durante los primeros siete meses del año, las remesas sumaron 36 mil 349 millones de dólares, lo que se traduce en un crecimiento anual del 3.1 por ciento. Esta tendencia ascendente refuerza la importancia de las remesas como fuente de divisas para el país.
El Banco de México también proporcionó detalles sobre los canales de envío. Entre enero y julio de este año, el 99.1 por ciento del total de los ingresos por remesas se canalizó a través de transferencias electrónicas, sumando 36 mil 037 millones de dólares. Las operaciones en efectivo, especie y money orders representaron porcentajes menores, con un 0.7 y 0.2 por ciento respectivamente, lo que indica una clara preferencia por los métodos digitales y seguros.
En un análisis a doce meses, que abarca de agosto de 2025 a julio de 2026, el flujo acumulado de ingresos por remesas alcanzó los 63 mil 571 millones de dólares. Esta cifra representa un ligero aumento respecto al acumulado de junio pasado (63 mil 409 millones de dólares), lo que sugiere una estabilidad y crecimiento continuo en el flujo de remesas a lo largo del tiempo.
Por otro lado, los egresos de remesas enviadas desde México al exterior también registraron un movimiento. Durante julio pasado, estos egresos se situaron en 104 millones de dólares, distribuidos en 266 mil transacciones con un envío promedio de 390 dólares. Estos egresos experimentaron una expansión anual del 3.9 por ciento, impulsada por un aumento del 7.6 por ciento en el número de transferencias, aunque el valor promedio de la remesa individual disminuyó un 3.4 por ciento.
Un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) ha arrojado luz sobre el contexto migratorio que influye en estos flujos. Basándose en cifras del mercado laboral de Estados Unidos, el CEMLA señala una acentuada contracción en el empleo de trabajadores mexicanos inmigrantes entre enero y julio de 2026, una tendencia que se inició a finales de 2024. Esta disminución se ha observado en sectores clave como la construcción, servicios de alimentación, manufacturas y el sector agropecuario.
Específicamente, se reportaron caídas anuales de cerca de 300 mil trabajadores mexicanos inmigrantes en la construcción, casi 109 mil en servicios de alimentación y hospedaje, 74 mil en manufacturas y 45 mil en empleos agropecuarios. Estos datos sugieren un panorama laboral complejo para los mexicanos en Estados Unidos.
Adicionalmente, los indicadores laborales del grupo migratorio mexicano revelaron una disminución anual de más de 800 mil personas en la población mexicana inmigrante en edad de trabajar durante el mismo periodo. Esta reducción abarca tanto a la población económicamente activa como a la inactiva, incluyendo tanto a los empleados como a los desempleados.
El CEMLA interpreta estos hallazgos como una posible indicación de un retorno significativo, tanto voluntario como involuntario, de migrantes mexicanos a su país de origen durante 2025 y los primeros siete meses de 2026. Este fenómeno migratorio, sin duda, tiene implicaciones directas en los patrones de envío de remesas y en la dinámica económica de México.
En el contexto económico general, el desempeño de las remesas en julio es un indicador positivo que contrasta con otros indicadores que podrían sugerir una desaceleración en ciertos sectores del mercado laboral estadounidense para los inmigrantes mexicanos. La resiliencia de las remesas subraya su importancia como fuente de ingresos para millones de familias mexicanas y como un componente vital de la balanza de pagos del país.
La continua alza en las remesas, a pesar de las tendencias observadas en el empleo de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos, podría atribuirse a diversos factores. Entre ellos, la fortaleza del dólar frente al peso mexicano, la persistencia de la demanda de mano de obra en ciertos sectores, o la priorización de los envíos de dinero por parte de los migrantes para apoyar a sus familias en México, incluso ante un entorno laboral menos favorable.
El análisis de estos flujos financieros y migratorios es crucial para comprender la compleja interrelación entre las economías de México y Estados Unidos, y para diseñar políticas públicas que apoyen tanto a los migrantes como a las familias que dependen de estos recursos. La tendencia positiva de las remesas, aunque enfrentando un contexto migratorio cambiante, sigue siendo un motor de estabilidad económica para México.