En un despliegue de unidad y fuerza política, el Partido Acción Nacional (PAN) ha escenificado un respaldo incondicional a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván. El mensaje fue claro y contundente: "No estás sola". Desde el corazón de Chihuahua, figuras emblemáticas del panismo, incluyendo a expresidentes y la excandidata presidencial, alzaron la voz para denunciar lo que consideran una "persecución política" orquestada por el partido en el poder, Morena.

El evento, celebrado en el Centro de Exposiciones y Convenciones de Chihuahua, se convirtió en un bastión de resistencia contra lo que los panistas describen como un "embate" del gobierno federal. Jorge Romero, líder nacional del PAN, fue el encargado de lanzar la advertencia: "Te habremos de defender, mi queridísima Maru, hasta donde tope. Todo nuestro respaldo, toda nuestra defensa, querida Maru". La retórica encendida buscó enviar un mensaje de fortaleza y unidad, prometiendo una defensa férrea ante cualquier intento de "meterse" con la gobernadora.

La presencia de expresidentes como Vicente Fox y Felipe Calderón, así como de Xóchitl Gálvez, añadió un peso histórico y simbólico al acto. Romero no escatimó en elogios hacia Fox y Calderón, reconociendo su trayectoria en la lucha contra el crimen organizado, un tema que, según el PAN, Morena ha descuidado o incluso cooptado. "Gobiernos que combaten y combatieron al crimen, pues obviamente sí", sentenció Romero, contrastando implícitamente con la administración actual.

La narrativa del PAN se centró en la acusación de que los gobiernos de Morena están "cogobernando" con actores ilícitos, una afirmación que resonó con fuerza entre los asistentes. Se mencionaron de forma velada las investigaciones y señalamientos contra otros gobernadores emanados de Morena, como Rubén Rocha Moya de Sinaloa y Marina del Pilar Ávila Olmeda de Baja California, sugiriendo un patrón de complicidad y debilidad frente al crimen organizado.

Maru Campos, por su parte, no se quedó atrás en la crítica. La gobernadora de Chihuahua describió el gobierno de Morena como "malo" y acusó al partido de concentrar el poder con el fin de entregárselo al crimen organizado. Su discurso pintó un panorama sombrío de "narcogobiernos" en México, alimentado por la crisis de desapariciones y el desplazamiento forzado de comunidades. "Morena no solamente ha hecho un mal gobierno. Morena ha construido ya un totalitarismo para ostentar todo el poder. Concentrarlo y luego entregar ese poder al crimen organizado", declaró Campos, elevando el tono de la confrontación.

La defensa de Campos se enmarca en una serie de citatorios y procesos legales que la han puesto en el ojo del hurcamiento, y que el PAN ha calificado como una estrategia de desestabilización política. La gobernadora ha insistido en que es víctima de una campaña de desprestigio y persecución, orquestada desde la "Fiscalía de la Ciudad de México", a pesar de que la investigación inicial provino de Chihuahua.

Felipe Calderón, fiel a su estilo, criticó la postura del gobierno federal, argumentando que la soberanía y la seguridad no se defienden con "discursitos y videitos de las mañanas", sino con la "fuerza del Estado". Sus palabras resonaron con aquellos que ven en la administración actual una falta de contundencia frente a los desafíos de seguridad que enfrenta el país.

Vicente Fox, en su llamado a la acción, instó a trabajar para "rescatar" las próximas elecciones, sugiriendo que el objetivo es recuperar el poder para revertir lo que consideran un deterioro del país bajo el mando de Morena. Ambos expresidentes reiteraron su apoyo a Campos, consolidando la imagen de un frente unido contra el oficialismo.

En este contexto, la figura de César Jáuregui Moreno, exfiscal de Chihuahua, cobró relevancia. Su renuncia al cargo, tras la polémica por la participación no autorizada de agentes de la CIA en un operativo, y los rumores sobre sus aspiraciones políticas, añaden una capa de complejidad a la narrativa. Jáuregui, quien encabezó una movilización de simpatizantes panistas, se suma a la defensa de Campos, aunque su propia situación legal y administrativa genera interrogantes.

El evento también se distinguió por el uso recurrente del color rosa, un distintivo que la oposición utilizó previamente en 2024 durante las protestas contra la reforma electoral y judicial. La elección de este color como símbolo de movilización busca evocar la unidad y la resistencia ciudadana, asociando la causa de Maru Campos con un movimiento más amplio de oposición.

La estrategia del PAN parece clara: capitalizar cualquier señalamiento o proceso legal contra sus figuras para presentarlos como víctimas de un gobierno autoritario y represor. Al rodear a Maru Campos con figuras de peso y un discurso encendido, buscan fortalecer su imagen y movilizar a su base electoral de cara a los próximos comicios, mientras pintan a Morena como un partido que utiliza las instituciones para silenciar a sus adversarios.

El respaldo de la dirigencia nacional y de figuras históricas del PAN a Maru Campos subraya la importancia estratégica que la gobernadora representa para el partido. Su defensa se convierte en un símbolo de la resistencia panista frente a lo que perciben como un intento de Morena por consolidar su hegemonía política a través de la confrontación y la presión institucional.

La narrativa de "persecución política" es un arma de doble filo. Si bien puede galvanizar a la base panista y generar simpatía entre sectores de la población descontentos con el gobierno, también puede ser cuestionada si los procesos legales en contra de Campos avanzan y se sustentan en pruebas sólidas. El PAN apuesta a que la unidad y la fuerza de sus figuras clave logren desviar la atención de los señalamientos y consolidar la imagen de Campos como una víctima.

El llamado a "rescatar" las elecciones de 2027, lanzado por Fox, encapsula la ambición del PAN: no solo defender a sus cuadros, sino también proyectar una alternativa de gobierno viable y fuerte. La movilización en Chihuahua es, en este sentido, un ensayo general para la batalla electoral que se avecina, donde la unidad y la capacidad de generar narrativas de resistencia serán cruciales para el futuro del partido.