Lucio Isidro, padre de Rodrigo Isidro, un joven de 20 años brutalmente asesinado en noviembre de 2025 por elementos de la policía estatal de Tabasco, ha reiterado su firme determinación de llevar a cabo una protesta pacífica frente a la quinta ‘La Chingada’, la residencia del expresidente Andrés Manuel López Obrador en Palenque, Chiapas. El objetivo de esta movilización es visibilizar el caso de su hijo y demandar una investigación exhaustiva que conduzca a la captura y procesamiento de todos los implicados en este artero crimen.
En una rueda de prensa convocada para exponer la situación, la familia Isidro detalló que la manifestación se desarrollará de manera pacífica. Planea entregar una carta directamente al expresidente López Obrador, en la cual expondrán las demandas de justicia y solicitarán su intervención, o al menos su conocimiento, sobre la situación que enfrentan. "Lo vamos a hacer de manera pacífica. Vamos a llevarle una carta para que se entere y para que a lo mejor haga un libro a favor de nosotros o a favor de los tabasqueños", declaró Lucio Isidro, con una mezcla de esperanza y frustración.
La insatisfacción de la familia con el curso de las investigaciones es palpable. Lucio Isidro ha expresado abiertamente su descontento con el trabajo realizado hasta ahora por la Fiscalía General de Tabasco (FGE). Si bien se han detenido a cuatro policías como presuntos responsables del asesinato de su hijo, la familia sostiene que al menos once elementos más participaron activamente en el operativo que culminó con la vida de Rodrigo y que, hasta la fecha, permanecen en libertad, evadiendo la justicia.
El brutal asesinato de Rodrigo Isidro
Los trágicos hechos ocurrieron el 14 de noviembre de 2025. Rodrigo Isidro, estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia, se encontraba circulando en su vehículo cuando fue interceptado por un retén policial que, según las denuncias, operaba de manera irregular. Los oficiales le habrían indicado que se detuviera, pero al no hacerlo, presuntamente iniciaron una persecución a toda velocidad. La situación escaló de forma dramática cuando los policías abrieron fuego contra el automóvil en el que viajaba el joven.
Rodrigo Isidro resultó gravemente herido por los disparos, lo que provocó que su vehículo se detuviera. En un acto que la familia califica como una deliberada alteración de la escena del crimen, los oficiales habrían intentado justificar su agresión. Lucio Isidro ha denunciado que los agentes colocaron un arma en el lugar de los hechos, pero ha negado categóricamente que dicha arma perteneciera a su hijo, sugiriendo un montaje para incriminarlo o desviar la atención de la brutalidad policial.
Una semana después de los sucesos, la Fiscalía General del Estado de Tabasco anunció la detención de cuatro elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana estatal. La dependencia informó que las investigaciones preliminares habían reunido suficientes elementos para imputarles delitos relacionados con su probable participación en el homicidio del estudiante. Sin embargo, para la familia Isidro, estas detenciones son solo el primer paso de un largo camino hacia la justicia completa.
La exigencia de justicia y la figura de AMLO
La decisión de protestar frente al rancho de López Obrador no es casual. La familia Isidro busca capitalizar la atención mediática y política que aún rodea al expresidente, esperando que su influencia o su voz puedan ejercer presión sobre las autoridades tabasqueñas. En un país donde la inseguridad y la impunidad siguen siendo flagelos persistentes, y donde la actuación policial a menudo deja mucho que desear, casos como el de Rodrigo Isidro se convierten en símbolos de la lucha ciudadana por un Estado de derecho efectivo.
El contexto de inseguridad en Tabasco, y en general en México, agrava la desesperación de las familias que buscan justicia. A pesar de los discursos oficiales sobre la pacificación del país, la realidad en muchas regiones sigue marcada por la violencia, la corrupción y la ineficacia de las instituciones encargadas de impartir justicia. La actuación de la policía estatal en este caso, que debería ser garante de la seguridad, se convirtió en el instrumento de una tragedia.
La figura de López Obrador, a pesar de haber concluido su mandato, sigue siendo un referente político de gran peso en México. Su retiro a su rancho en Palenque no lo exime, a ojos de muchos ciudadanos, de su responsabilidad moral y política en la construcción de un país más seguro y justo. Por ello, la familia Isidro ve en él una posible vía, aunque sea simbólica, para que su caso no quede impune y se haga justicia a su hijo.
¿Quién era Rodrigo Isidro?
Rodrigo Isidro era un joven de 20 años con un futuro prometedor por delante. Estudiaba la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia, una carrera que reflejaba su vocación y su interés por el campo y los animales. Además de sus estudios, participaba activamente en actividades ganaderas, demostrando ser un joven trabajador y dedicado a sus proyectos.
Sus familiares y amigos lo describen unánimemente como una persona íntegra, trabajadora, estudiosa y con una clara visión de futuro. Estaba enfocado en construir su carrera profesional y, según sus allegados, sus esfuerzos comenzaban a dar frutos. Su asesinato representa no solo una tragedia personal para su familia, sino también la pérdida de un joven talento que podría haber contribuido significativamente al desarrollo de su estado y del país.
La protesta anunciada frente al rancho de AMLO es un grito desesperado por justicia, un recordatorio de que, a pesar de los cambios de gobierno y las promesas de seguridad, las víctimas y sus familias siguen luchando contra la impunidad. La esperanza de los Isidro reside en que la resonancia de su caso, amplificada por la figura del expresidente, pueda finalmente mover las conciencias y las acciones necesarias para que los responsables rindan cuentas ante la ley.
El caso de Rodrigo Isidro pone de manifiesto las profundas fallas en el sistema de justicia y seguridad en México, donde la violencia policial y la impunidad parecen ser la norma en lugar de la excepción. La familia busca que su protesta sirva como catalizador para un cambio real y para que se haga justicia, no solo para Rodrigo, sino para todas las víctimas que claman por un alto a la violencia y la corrupción.
La estrategia de acudir al rancho de López Obrador, aunque pueda parecer inusual, subraya la desesperación de una familia que ha agotado las vías convencionales y busca cualquier recurso para que su caso sea atendido. Es un reflejo de la confianza, o la falta de ella, en las instituciones locales y una apuesta por la influencia de una figura política de alto perfil para obtener respuestas.
En el fondo, la protesta es un llamado a la conciencia nacional sobre la persistente crisis de seguridad y justicia en México, y una exigencia para que las promesas de un país más seguro se traduzcan en acciones concretas y resultados tangibles para las víctimas y sus familias.
La comunidad de Palenque y el país observarán con atención el desarrollo de esta manifestación, que pone de relieve la compleja relación entre el poder político, la justicia y la ciudadanía en México, especialmente cuando se trata de casos de violencia y presunta brutalidad policial.