Las agencias automotrices en México operan con márgenes de ganancia extraordinariamente bajos, obteniendo apenas 38 centavos de utilidad antes de impuestos y reparto de utilidades por cada 100 pesos facturados. Este dato, revelado por un análisis de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) basado en información de 2025, expone la delgada línea financiera sobre la que navega el sector.
El Flujo de Ingresos y sus Costos
El desglose financiero de la AMDA detalla cómo se distribuyen los ingresos de estas concesionarias. De cada 100 pesos que ingresan, la mayor parte, 85.05 pesos, se destina directamente a la compra de los vehículos a las armadoras. Esto deja una utilidad bruta de 14.95 pesos.
Sin embargo, los gastos operativos consumen una porción significativa de esta ganancia. Los costos departamentales, que incluyen salarios de vendedores, mantenimiento de talleres y exhibición de unidades, absorben 9.13 pesos. A esto se suman los gastos administrativos y corporativos, que representan 3.48 pesos adicionales.
El financiamiento, un componente crucial en la venta de automóviles, también tiene su costo, restando 1.96 pesos por cada 100 facturados. Tras descontar todos estos rubros, la utilidad neta antes de impuestos y PTU se reduce a los escasos 0.38 pesos.
Rentabilidad en Declive y Amenaza Fiscal
La situación financiera de las distribuidoras no es nueva; la rentabilidad ha experimentado una caída del 30% en los últimos cinco años. A esto se suma una disminución en el volumen de ventas por establecimiento, que pasó de 701 unidades anuales en 2016 a 566 en 2025, según datos de la AMDA.
La principal preocupación actual del sector radica en los cambios fiscales proyectados para 2027, específicamente el límite del 96.6% a las deducciones de ciertos gastos para el Impuesto Sobre la Renta (ISR). La AMDA advierte que esta medida podría incrementar la carga fiscal de las distribuidoras, ya que una parte de sus gastos dejaría de ser deducible, obligando a calcular el impuesto sobre una base mayor a la utilidad económica real.
Escenarios Catastróficos y Defensa del Sector
Los cálculos de la AMDA pintan un panorama sombrío. Una distribuidora con un margen de utilidad fiscal del 1% podría ver su pago de ISR equivalente al 100% de su utilidad, mientras que para aquellas con un margen del 0.5%, la tasa efectiva podría alcanzar hasta el 200%. Esto significa que algunas empresas podrían enfrentar obligaciones fiscales superiores a sus ganancias reales.
Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la AMDA, ha enfatizado que los márgenes reducidos son inherentes a la naturaleza del negocio y no a prácticas de evasión fiscal. Subrayó que el sector automotriz es uno de los más fiscalizados por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), con estrictos controles de facturación y normativas para prevenir el lavado de dinero.
El Futuro de Mil Agencias en Juego
La preocupación del gremio se intensificó tras la aprobación de una reserva legislativa que excluye a las armadoras y a distribuidores de diésel y gasolinas del límite de deducciones. La AMDA considera que las agencias automotrices deberían gozar de un trato similar, dada su estructura de costos y su alta fiscalización.
La asociación estima que los cambios fiscales podrían comprometer la viabilidad del 30% de la red de distribución nacional, lo que se traduce en aproximadamente 1,000 agencias. Esto, a su vez, pondría en riesgo más de 70,000 empleos directos, de un total de 180,000 que genera el sector. El impacto se extendería a la actividad económica general y a la recaudación fiscal en todos los niveles de gobierno.
Un Llamado a la Presidencia
Ante este escenario, la AMDA ha solicitado formalmente a la presidenta Claudia Sheinbaum la emisión de un decreto de facilitación fiscal. El objetivo es eximir a las distribuidoras del límite a las deducciones, buscando evitar que se vean obligadas a pagar ISR sobre gastos que no pueden deducir, una situación que podría llevarlas a la quiebra.
La industria automotriz, pilar de la economía mexicana, se encuentra en un momento crítico, donde las decisiones fiscales podrían redefinir su estructura y su capacidad para generar empleo y riqueza en los próximos años.