La reciente quiebra de Ueno Bank ha destapado una caja de Pandora en Paraguay, revelando profundas debilidades en la supervisión financiera y una persistente corrupción que merman la fortaleza institucional del país. La calificadora Moody's Ratings, en un contundente reporte publicado este 6 de noviembre, señaló que estos factores, de no ser atendidos, podrían erosionar el perfil crediticio de la nación sudamericana.
La crisis bancaria, que ha escalado hasta el punto de provocar la renuncia del presidente Santiago Peña y el inicio de un juicio político en su contra, es un reflejo directo de las deficiencias de gobernanza y la limitada efectividad gubernamental que aquejan a Paraguay. Estos problemas no son nuevos, pero la caída de Ueno Bank los ha puesto bajo un microscopio internacional.
El Colapso de Ueno Bank y sus Implicaciones
El 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay (BCP) se vio obligado a iniciar un proceso de resolución para Ueno Bank. La decisión se tomó después de que el índice de solvencia de la institución cayera estrepitosamente por debajo del 50% del mínimo regulatorio, tras ajustes significativos en sus estados financieros durante un proceso de regularización. A septiembre de 2026, Ueno Bank representaba una porción considerable del sistema bancario paraguayo, concentrando el 8% de los créditos y el 9% de los depósitos. Su colapso, por lo tanto, representa un golpe duro para el sector financiero nacional.
Sin embargo, Moody's ha matizado el impacto inmediato, considerando que los riesgos sistémicos podrían ser contenidos si el proceso de resolución se lleva a cabo de manera rápida y ordenada. La clave reside en la gestión de esta crisis para evitar un efecto dominó en otras instituciones financieras.
Cuestionamientos a la Independencia y Denuncias Graves
La crisis ha traído consigo serias dudas sobre la independencia del propio Banco Central del Paraguay. Carlos Carvallo, su presidente, renunció tras la quiebra de Ueno Bank, una renuncia que adquiere mayor relevancia al saberse que Carvallo ocupó previamente la presidencia de Financiera Ueno, la entidad predecesora del banco. Esta conexión ha alimentado las sospechas sobre posibles conflictos de interés y la efectividad de los mecanismos de control.
Adicionalmente, legisladores han alzado la voz, presentando denuncias sobre el presunto uso indebido de fondos previsionales y posibles encubrimientos institucionales relacionados con Ueno Bank. Moody's ha indicado que las investigaciones en curso sobre estas acusaciones serán cruciales para determinar si existieron fallas graves en los mecanismos de supervisión y control, tanto internos como externos.
Gobernanza y Corrupción: El Talón de Aquiles de Paraguay
Moody's ha sido enfática al señalar que los indicadores de gobernanza de Paraguay se encuentran rezagados en comparación con países de calificaciones crediticias similares, especialmente en lo que respecta al control de la corrupción. Los índices de efectividad gubernamental, Estado de derecho y control de la corrupción se ubican consistentemente en el percentil 25 o por debajo, entre las naciones evaluadas por la calificadora.
Lo más preocupante es que el control de la corrupción ha mostrado un deterioro significativo en la última década, partiendo ya de niveles alarmantemente bajos. A pesar de los esfuerzos y reformas implementadas por Paraguay, como la Ley de Responsabilidad Fiscal, la modernización de la administración financiera y cambios en el sistema de pensiones, la quiebra de Ueno Bank y los atrasos fiscales recientes demuestran que las limitaciones institucionales y los problemas de implementación persisten.
Perspectivas y Riesgos Futuros
En medio de este panorama sombrío, Moody's ha decidido no anticipar un impacto inmediato en el perfil crediticio soberano de Paraguay. La calificación Baa3 con perspectiva estable se mantiene, respaldada por un crecimiento económico proyectado y una deuda pública manejable, equivalente a cerca del 38% del Producto Interno Bruto (PIB).
En cuanto a los depositantes de Ueno Bank, la calificadora estima que aproximadamente el 97% de ellos estaría completamente cubierto por el fondo de garantía de depósitos. Este fondo contaba en septiembre con una liquidez de 1,600 millones de dólares, una cifra que duplica los depósitos asegurados de la institución, ofreciendo un colchón de seguridad.
La perspectiva de una transición presidencial hacia el vicepresidente Pedro Alliana genera expectativas de continuidad en la disciplina fiscal y la política monetaria. No obstante, Moody's advierte que una prolongada incertidumbre política o un aumento de la inestabilidad social podrían tener repercusiones negativas en el desempeño económico y fiscal de Paraguay. El riesgo político elevado y el deterioro de la confianza de los inversionistas son factores que podrían agravar la situación.
La crisis de Ueno Bank, en definitiva, no es solo un evento financiero aislado, sino un síntoma de problemas estructurales más profundos que Paraguay debe abordar con urgencia para fortalecer su institucionalidad y asegurar su estabilidad económica a largo plazo.