El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) ha ajustado a la baja sus proyecciones sobre la derrama económica esperada por la celebración de la Copa Mundial de Futbol en México. Lo que inicialmente se vislumbraba como un impulso significativo para la economía nacional, ahora se estima que apenas representará el 0.15% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra considerablemente menor al 0.50% proyectado previamente. Esta revisión a la baja sitúa el crecimiento económico esperado para el cierre de 2026 en un rango de 1.1% a 1.15%, muy por debajo de las expectativas del propio gobierno federal, que las ubica entre 1.8% y 2.8%.
La presidenta del IMEF, Gabriela Gutiérrez Mora, detalló en conferencia de prensa que la estimación inicial de una derrama total por gasto en consumo se mantiene en un máximo de 1,200 millones de dólares. Sin embargo, la cifra de turistas esperados, especialmente los extranjeros, se ha reducido significativamente. Se prevé ahora la llegada de entre 750,000 y 800,000 visitantes durante junio y julio, una cantidad menor a la anticipada.
El principal factor detrás de esta recalibración es la ocupación hotelera en las tres ciudades sede del torneo: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Los datos preliminares indican que la ocupación ha estado por debajo de lo esperado, lo que impacta directamente en los ingresos generados por el sector turístico. En la Ciudad de México, por ejemplo, la apertura del torneo se dio con una ocupación del 65%, cuando los modelos más conservadores preveían entre 80% y 100%.
Guadalajara, por su parte, experimentó su peor primer cuatrimestre desde 2022, según señaló Anglard Cervantes, coautor de la ponencia IMEF 2026. Esta situación pone de manifiesto que el evento deportivo, lejos de ser un catalizador, ha actuado como un espejo, reflejando las debilidades preexistentes en el sector.
Cervantes fue enfático al señalar que la "especulación tarifaria" ha ahuyentado a los viajeros de largo alcance, mientras que la infraestructura de movilidad inconclusa y un modelo de planeación turística deficiente han confundido la magnitud del evento con la certeza de su beneficio económico. La caída en la ocupación hotelera en la Ciudad de México y Guadalajara se estima en un mínimo del 20% respecto a lo proyectado, lo que se traduce en una severa reducción en la derrama económica esperada del sector.
"Esto quiere decir que, más o menos, de lo que esperábamos, vamos a perder entre 20% y 35% de todo lo que se pudiera comprar y mercar durante el periodo del Mundial. Nuestras predicciones sobre el efecto del mundial van a la baja y cada vez son más conservadoras en cuanto al impacto del PIB", explicó Cervantes.
Aunque la menor derrama por turismo se vería parcialmente compensada por un mayor gasto interno en alimentos, bebidas y otros servicios por parte de la población nacional durante el torneo, el impacto neto es negativo. Las estimaciones iniciales de la Secretaría de Turismo (Sectur) y la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur) eran considerablemente más optimistas, proyectando millones de visitantes adicionales y decenas de miles de millones de pesos en derrama.
La situación económica general del país tampoco ofrece un panorama alentador para el cierre del año. El IMEF reitera su preocupación por la falta de un evento posterior al Mundial que pueda generar un crecimiento económico súbito. La raíz del problema, según el instituto, reside en los "niveles pobres de inversión fija bruta", que acumulan 19 meses de caídas anuales continuas hasta mayo.
Esta dinámica de desinversión, según el IMEF, se intensificó a partir de la aprobación de reformas constitucionales, particularmente la judicial, en agosto y septiembre de 2024. La incertidumbre generada por estos cambios legislativos ha mermado la confianza de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.
Para agravar el panorama, el IMEF también señaló las declaraciones de Canadá respecto a no firmar un refrendo del T-MEC con cambios sustanciales que perjudiquen su posición comercial. A esto se suman las recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha contemplado no renovar el acuerdo comercial, argumentando que México y Canadá "no aportan nada a Estados Unidos".
Estas tensiones en el ámbito comercial internacional añaden una capa adicional de incertidumbre a la economía mexicana, limitando aún más las perspectivas de crecimiento y consolidando la visión de un panorama económico complejo para el resto del año.
La decepción generada por el Mundial, en términos de su impacto económico, se suma a las preocupaciones estructurales sobre la inversión y la confianza empresarial, pintando un cuadro sombrío para las proyecciones económicas de México.