La Ciudad de México se encuentra en alerta ante la posibilidad de implementar medidas drásticas, como la Ley Seca, ante los masivos festejos que desbordaron Paseo de la Reforma tras la victoria de la Selección Mexicana. Fuentes del gobierno capitalino han indicado que se están evaluando "medidas administrativas" para controlar la situación, que congregó a más de 400 mil personas.
César Cravioto, secretario de Gobierno de la CDMX, fue quien adelantó la posible restricción durante una conferencia de prensa. "Estaremos trabajando con establecimientos mercantiles tanto a sensibilizar como para tomar decisiones administrativas para que en los establecimientos mercantiles, las tiendas de conveniencia, no estén vendiendo alcohol en el momento de los festejos u horas antes de los festejos", declaró.
Contexto de euforia y descontrol
La euforia desatada por el triunfo del combinado nacional ante Corea del Sur, en el marco del Mundial 2026, se tradujo en una congregación sin precedentes en la capital. Si bien la alegría era palpable, la magnitud del evento también trajo consigo incidentes. Según reportes oficiales, al menos cinco personas fueron detenidas debido a riñas que se suscitaron en medio de la celebración.
Este tipo de situaciones, aunque no son exclusivas de México, ponen en jaque la capacidad de las autoridades para mantener el orden público en eventos de gran escala. La gestión de multitudes, especialmente cuando el alcohol está de por medio, se convierte en un desafío logístico y de seguridad considerable.
Diálogo con el sector privado
La estrategia del gobierno capitalino parece inclinarse, en primera instancia, hacia el diálogo y la concertación con los dueños de establecimientos. "Veremos las zonas donde se van a realizar (los festejos) para que logremos hacer esta sensibilización", señaló Cravioto, refiriéndose a la necesidad de que bares, restaurantes y tiendas de conveniencia colaboren en la prevención de desmanes.
La idea es clara: evitar que la fiesta se salga de control y derive en actos de violencia o vandalismo. Por ello, se buscará un acuerdo para que los clientes no puedan extraer bebidas alcohólicas de los locales para consumirlas en la vía pública, especialmente en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México y a lo largo del emblemático Paseo de la Reforma.
El Mundial 2026 y la seguridad
La organización del Mundial 2026, que México co-organizará junto a Estados Unidos y Canadá, representa una oportunidad histórica para el país, no solo en términos deportivos y de infraestructura, sino también como escaparate internacional. Sin embargo, eventos como este, que combinan la pasión deportiva con la congregación masiva, ponen de manifiesto los retos en materia de seguridad y orden público.
La imagen que proyecte la Ciudad de México durante estos festejos es crucial. Si bien la celebración es un reflejo de la pasión nacional por el fútbol, la capacidad de las autoridades para gestionar estas multitudes de manera segura y ordenada será un factor determinante en la percepción internacional del país como anfitrión de eventos de talla mundial.
Implicaciones de la Ley Seca
La implementación de la Ley Seca, aunque efectiva para reducir incidentes, tiene implicaciones económicas para el sector restaurantero y de bares, que ven mermadas sus ventas durante los periodos de restricción. Por ello, la decisión de aplicarla no se tomará a la ligera y dependerá de la respuesta de los establecimientos a la "sensibilización" que promueven las autoridades.
Históricamente, la Ley Seca se ha aplicado en México en diversas ocasiones, desde celebraciones religiosas hasta periodos electorales, con el objetivo de prevenir desórdenes. Su aplicación en este contexto, ligado a un evento deportivo de gran magnitud, subraya la preocupación de las autoridades por mantener la paz social.
El reto de la seguridad en grandes eventos
La seguridad en eventos masivos es un tema recurrente en la agenda pública. La gestión de multitudes, la prevención de la violencia y la respuesta ante incidentes son aspectos que requieren una planificación exhaustiva y una coordinación interinstitucional efectiva. El caso de los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana es un claro ejemplo de los desafíos que enfrentan las autoridades capitalinas.
La capacidad de la Ciudad de México para manejar estos eventos de manera exitosa no solo impacta la seguridad de sus ciudadanos, sino también la imagen del país ante el mundo, especialmente a la luz de su papel como coanfitrión del Mundial 2026. La balanza entre permitir la libre expresión de la alegría popular y garantizar el orden público es un equilibrio delicado que las autoridades deben navegar con pericia.