El Mundial 2026, que arranca en suelo norteamericano, ha desatado una ola de simpatía inesperada hacia la selección mexicana. Lejos de las canchas, en el corazón de África, miles de voces se alzan para respaldar al Tri en su debut contra Sudáfrica. Este fenómeno, que trasciende fronteras y idiomas, tiene raíces profundas en la cruda realidad de la xenofobia que azota a la nación anfitriona, Sudáfrica, donde la violencia contra migrantes ha escalado a niveles alarmantes.
En redes sociales, usuarios que se identifican como ciudadanos de países como Nigeria, Mozambique y Ghana han manifestado públicamente su apoyo a México. "Nosotros, la nación africana, te apoyamos a ti, México", escribió una usuaria en Threads, un mensaje que encapsula el sentir de muchos que ven en la selección mexicana un símbolo de esperanza y unidad en contraste con la hostilidad que enfrentan en su propio continente.
La coincidencia de este apoyo al equipo mexicano con una creciente ola de xenofobia en Sudáfrica no es casual. En las últimas semanas, la nación de Nelson Mandela ha sido escenario de violentas protestas contra migrantes provenientes de países vecinos, dejando un saldo trágico de al menos cinco muertos y cientos de desplazados.
La Sombra de la Xenofobia
Las protestas, que comenzaron de forma aislada, escalaron a actos de vandalismo y violencia extrema. En la localidad de Mosselbaai, alrededor de 55 ranchos fueron incendiados en un solo fin de semana. Grupos autodenominados "antinmigrantes" han lanzado ultimátums, exigiendo la salida de todos los indocumentados antes de finales de junio. Equipos armados con látigos, palos y hasta hachas han patrullado las calles, infundiendo terror entre las comunidades extranjeras.
El gobierno de Mozambique ha confirmado la muerte de cinco de sus ciudadanos, atribuyendo directamente estos decesos a los ataques xenófóbicos. La policía sudafricana, por su parte, ha reportado dos muertes de mozambiqueños, aunque sin vincularlas directamente a las marchas. La situación ha llevado a Ghana y Nigeria a organizar vuelos de repatriación de emergencia para sus connacionales.
Testimonios desgarradores emergen de quienes han sido forzados a huir. "Nos decían: 'Eres extranjero, no perteneces en Sudáfrica, debes irte'", relata Thomas Vincent Baloyi, un mozambiqueño con 16 años de residencia en Sudáfrica, quien fue ahuyentado de su hogar junto a su familia. "Nos ahuyentaron como perros. Es injusto porque soy un ser humano". Cientos de extranjeros, temerosos por sus vidas, se han refugiado en salones comunales, huyendo de bandas que los obligan a abandonar el país.
La Respuesta del Gobierno Sudafricano
Ante la creciente presión nacional e internacional, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha prometido actuar. Reconoció que las preocupaciones sobre la migración irregular son "difíciles pero legítimas" y merecen ser atendidas. Sin embargo, Ramaphosa también advirtió que su gobierno no tolerará la justicia por mano propia y que solo las autoridades autorizadas pueden actuar contra las violaciones de la ley.
El gobierno de coalición, que ha puesto un renovado énfasis en la inmigración desde su formación en 2024, afirma haber deportado a más de 100,000 personas en los últimos dos años por encontrarse ilegalmente en el país. Ramaphosa detalló que cerca de 450,000 personas que intentaban ingresar a Sudáfrica sin documentos fueron detenidas en la frontera durante el último año.
El Contexto Migratorio en Sudáfrica
Sudáfrica, con su economía relativamente industrializada y sus instituciones democráticas estables, se ha convertido en un imán para migrantes de todo el continente africano. Las estimaciones oficiales hablan de 2.6 millones de inmigrantes, aunque se cree que la cifra real es considerablemente mayor debido a la presencia de un gran número de personas sin documentación.
Los principales países de origen de esta población migrante son Zimbabue, Mozambique, Lesotho, Malawi y Etiopía. La competencia por recursos y empleos, exacerbada por problemas económicos internos, ha sido utilizada por grupos marginales para avivar el sentimiento antimigrante.
Un Gesto de Solidaridad Global
En este contexto de crisis humanitaria y tensión social, el apoyo de ciudadanos africanos a la selección mexicana adquiere una dimensión simbólica poderosa. Representa un acto de solidaridad que trasciende las adversidades, un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la humanidad y el apoyo mutuo pueden prevalecer.
Mientras el balón rueda en el Mundial 2026, la historia de estos aficionados africanos que eligen apoyar a México sobre su propio equipo nacional resalta la complejidad de las relaciones humanas y políticas en el continente, y ofrece un contraste agudo con la violencia que empaña la imagen de Sudáfrica.
Este fenómeno subraya la importancia de abordar las causas profundas de la xenofobia y la migración irregular, buscando soluciones que promuevan la coexistencia pacífica y el respeto a los derechos humanos, valores que, irónicamente, se ven reflejados en el espíritu deportivo que el Mundial busca celebrar.
La selección mexicana, sin saberlo, se ha convertido en un estandarte de esperanza para miles de africanos que buscan un respiro de la hostilidad, un gesto que, sin duda, añade una capa de significado a su participación en el torneo.
La narrativa de apoyo africano a México en el Mundial 2026 se teje con hilos de empatía y resistencia, un testimonio de la capacidad humana para encontrar puntos de conexión y apoyo mutuo, incluso en medio de la adversidad y la discriminación.
Este inesperado respaldo desde África no solo enriquece la atmósfera del Mundial, sino que también pone de relieve las complejas dinámicas sociales y políticas que enfrentan muchos países del continente, invitando a una reflexión más profunda sobre la migración y la xenofobia.
La elección de estos aficionados africanos de apoyar a México es un poderoso mensaje contra la intolerancia, demostrando que la solidaridad puede florecer incluso en los terrenos más áridos, y que el deporte, en su máxima expresión, puede ser un catalizador para la unidad y el entendimiento global.