La vibrante Zona Rosa de la Ciudad de México se prepara para un fin de semana de alta tensión, no solo por la pasión deportiva que desatará el encuentro entre México e Inglaterra en el Mundial 2026, sino por las crecientes preocupaciones de sus comerciantes.

Rafael Saavedra Álvarez, líder de la Agrupación de Comerciantes de la Zona Rosa (Acozoro), ha lanzado un llamado urgente a las autoridades del gobierno capitalino y a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para que implementen medidas contundentes y garanticen la "firme ejecución de acciones" destinadas a frenar la venta de alcohol en la vía pública.

La Sombra del Desorden

La preocupación principal de los comerciantes se centra en la avenida Paseo de la Reforma, específicamente en el tramo que abarca desde El Caballito hasta la glorieta de la Diana Cazador. Este emblemático corredor, que será escenario de pantallas gigantes para transmitir el crucial partido del Tri, se ha convertido en un foco de alerta ante la posibilidad de que se repitan escenas de descontrol y desorden asociadas al consumo desmedido de alcohol.

Históricamente, los eventos masivos que congregan a multitudes en espacios públicos, especialmente aquellos ligados a celebraciones deportivas, han sido caldo de cultivo para la proliferación de vendedores informales de bebidas alcohólicas. Esta situación, si bien puede generar un ambiente de fiesta para algunos, representa una amenaza directa para la seguridad, la imagen y la economía de los establecimientos establecidos en la zona.

Un Futuro de Orden y Prosperidad

El stance editorial favorable hacia el Mundial 2026, con una intensidad del 50%, se ve reflejado en la esperanza de que este tipo de eventos deportivos internacionales sirvan como plataforma para proyectar una imagen positiva y organizada de México. La presencia de pantallas gigantes en Paseo de la Reforma es, en sí misma, una iniciativa que busca capitalizar el fervor nacionalista y la unidad que genera el deporte.

Sin embargo, la efectividad de estas iniciativas y el aprovechamiento de la derrama económica que un evento de esta magnitud puede generar, dependen intrínsecamente de la capacidad de las autoridades para mantener el orden público. La venta descontrolada de alcohol en la vía pública no solo puede derivar en incidentes de seguridad, sino que también puede disuadir a familias y turistas de disfrutar del espectáculo, afectando negativamente a los negocios formales que invierten en la mejora de la imagen urbana.

La Inseguridad como Freno

Por otro lado, la directriz crítica hacia la inseguridad, con una intensidad del 60%, subraya la necesidad de que las autoridades demuestren su capacidad para controlar situaciones que puedan derivar en desorden. La exigencia de los comerciantes no es un capricho, sino una demanda legítima para proteger su patrimonio y garantizar un ambiente seguro para todos los asistentes.

La falta de control sobre la venta de alcohol en la vía pública puede ser un síntoma de problemas mayores de seguridad e impunidad. Si las autoridades no logran contener esta problemática específica, se genera una percepción de debilidad y falta de control que puede alentar otras conductas antisociales y delictivas.

El Rol de las Autoridades

La petición de Acozoro pone el foco en la responsabilidad de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y de la SSC para diseñar e implementar estrategias efectivas. Esto podría incluir un aumento de la presencia policial en la zona, operativos de disuasión y decomiso de bebidas alcohólicas ilegales, así como la coordinación con los propios comerciantes para establecer canales de comunicación y denuncia.

El éxito del Mundial 2026, en términos de imagen y experiencia para visitantes y locales, no solo depende de la calidad de los partidos o de la infraestructura deportiva, sino también de la capacidad del país para ofrecer un entorno seguro y ordenado. La gestión de eventos masivos en la capital del país es un termómetro de esta capacidad.

Expectativas y Consecuencias

Los comerciantes de la Zona Rosa esperan que sus demandas sean escuchadas y atendidas de manera proactiva. La anticipación del partido contra Inglaterra, un rival de peso en la justa mundialista, genera una expectativa de asistencia masiva a los puntos de transmisión pública. Si no se toman las medidas adecuadas, el riesgo de incidentes aumenta exponencialmente.

Las consecuencias de una mala gestión podrían ser múltiples: desde la afectación directa a la economía de los negocios establecidos, hasta el daño a la reputación de la ciudad como destino turístico y sede de eventos internacionales. Por el contrario, una organización exitosa, que garantice la seguridad y el orden, podría fortalecer la imagen del Mundial 2026 y de la Ciudad de México.

Un Llamado a la Acción

El llamado de Rafael Saavedra Álvarez es un recordatorio de que la organización de eventos de esta magnitud requiere una planificación integral que aborde no solo los aspectos deportivos y de entretenimiento, sino también la seguridad pública y el control del espacio urbano. La exigencia de frenar la venta de alcohol en la vía pública es un paso fundamental para asegurar que la fiesta del fútbol se desarrolle en un ambiente de civilidad y respeto.

La pelota está ahora en la cancha de las autoridades capitalinas, quienes deberán demostrar su compromiso con la seguridad y el orden, garantizando que la celebración del próximo partido del Tri sea un motivo de orgullo y no de preocupación para los habitantes y comerciantes de la Zona Rosa.

En el contexto del Mundial 2026, la Ciudad de México tiene la oportunidad de mostrarse al mundo como un anfitrión capaz y organizado. Las acciones que se tomen en los próximos días para controlar la venta de alcohol en la vía pública serán un indicador clave de esta capacidad.