La economía mexicana presentó un panorama de contrastes en junio, con un sorpresivo repunte en la inversión fija bruta que superó las expectativas del mercado, pero un retroceso en el consumo privado que enciende las alarmas sobre la debilidad de la demanda interna. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que la formación bruta de capital fijo experimentó un crecimiento del 1.3% mensual, revirtiendo la caída del 0.4% observada en mayo. A tasa anual, la inversión avanzó un sólido 5.9%.

Inversión: El Motor de la Construcción y el Gasto Público

El impulso a la inversión provino principalmente del sector de la construcción, que registró un aumento del 3.5% mensual y un impresionante 8.8% anual. Dentro de este rubro, la inversión en vivienda (segmento residencial) fue la estrella, con un crecimiento mensual del 7.3%, mientras que la construcción no residencial mostró un avance más modesto del 0.2%.

Sin embargo, la inversión en maquinaria y equipo no corrió con la misma suerte, al experimentar una contracción del 1.1% respecto a mayo y un crecimiento marginal del 2.5% anual. Este estancamiento en maquinaria y equipo subraya una recuperación de la inversión aún concentrada en el sector de la construcción, tal como lo señalan análisis de Banco Base.

En el acumulado del primer semestre del año, la inversión fija bruta apenas logró un avance del 0.9% anual (cifras ajustadas por estacionalidad), y la inversión en maquinaria y equipo continúa en terreno negativo, con una contracción cercana al 2.2%.

Un análisis más detallado de las cifras originales expone una marcada diferencia entre la inversión privada y la pública. En junio, la inversión privada creció un 6% anual, una cifra respetable. No obstante, la inversión pública se disparó un 18.1% anual, evidenciando un papel preponderante del gasto gubernamental en el repunte.

La brecha entre inversión pública y privada fue aún más pronunciada en la construcción. Mientras el gasto privado en este sector aumentó un 5.9% anual, el gasto público se elevó a un notable 25.8% anual. Este dinamismo en la obra pública podría estar influenciando positivamente algunos segmentos, como el residencial.

Banco Base sugiere que parte del crecimiento observado en la construcción residencial podría estar vinculado a gastos relacionados con eventos de gran escala, como la Copa Mundial de Futbol. Si bien esto explica parte del impulso, también plantea la posibilidad de que dicho crecimiento sea temporal y no refleje una tendencia sostenida.

Consumo Privado: La Cara Opuesta de la Demanda

En contraste con el dinamismo de la inversión, el consumo privado mostró una contracción del 0.4% mensual en junio, rompiendo una racha de tres meses consecutivos de avances. A tasa anual, el consumo privado registró un crecimiento del 1.6%, una cifra que, si bien positiva, representa una moderación respecto a periodos anteriores.

La caída mensual en el consumo privado fue liderada por los bienes importados, cuyo gasto retrocedió un 1.4%. El gasto en bienes y servicios nacionales también experimentó una disminución del 0.4%.

Dentro del consumo de bienes y servicios nacionales, el gasto en bienes cayó un 0.9%, mientras que el de servicios apenas logró un crecimiento del 0.1%. Estos datos sugieren una contracción generalizada en el gasto de los hogares.

Sorprendentemente, a pesar de la celebración del Mundial de Futbol durante junio, el evento no logró generar un impulso perceptible sobre el consumo agregado. Banco Base especula que el gasto asociado al torneo pudo haber sido una simple reasignación de recursos, desviando el gasto de otros bienes y servicios, en un contexto de un mercado laboral que aún muestra debilidades, un poder adquisitivo de las remesas presionado y una inflación persistente en el sector servicios.

En el balance del segundo trimestre, el consumo privado avanzó un 0.84% respecto al trimestre anterior, recuperándose de una caída del 0.77% en el primer trimestre. Sin embargo, su crecimiento anual se moderó al 2.11%, una desaceleración comparada con el 2.34% registrado entre enero y marzo.

El panorama económico de junio, por tanto, dibuja un escenario complejo: una inversión que repunta con fuerza, pero concentrada en sectores específicos y con un fuerte componente de gasto público, y un consumo privado que muestra signos de agotamiento, lo que genera incertidumbre sobre la sostenibilidad de la recuperación económica.