CAÍDA EN DELITOS, PERO NO EN CONFIANZA
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, elaborada por el INEGI, ha arrojado datos que pintan un panorama complejo para el Estado de México. Si bien se reporta una disminución del 15.5% en la incidencia delictiva durante 2025 en comparación con el año anterior, sumando así dos años consecutivos a la baja, la confianza de los ciudadanos en las instituciones encargadas de la seguridad pública aún presenta áreas de oportunidad considerables.
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez celebró estos números, destacando en sus redes sociales la reducción de la criminalidad y la mejora en la percepción del desempeño de las autoridades. "En el #EdoMéx contamos con una disminución de 15.5 por ciento en la incidencia delictiva en personas en 2025, en comparación a 2024; de igual manera, se tiene una mejora en la percepción de desempeño de todas las autoridades durante el mismo periodo. Día con día, trabajamos de manera coordinada por tu seguridad y la de tu familia", afirmó la mandataria.
LAS CIFRAS OFICIALES
Según los datos presentados por Adrián Franco Barrios, vicepresidente de la Junta de Gobierno del INEGI, la tasa de incidencia delictiva en la entidad pasó de 48 mil 426 delitos por cada 100 mil habitantes en 2024 a 40 mil 915 en 2025. Esta reducción, aunque estadísticamente significativa, no se traduce aún en una mejora proporcional en la percepción ciudadana sobre la efectividad de las corporaciones de seguridad.
La ENVIPE 2026, cuyos datos sobre victimización corresponden al periodo de enero a diciembre de 2025 y los de percepción se levantaron entre febrero y abril de 2026, revela que la confianza en diversas autoridades ha experimentado avances, pero aún se mantiene por debajo de niveles óptimos.
PERCEPCIÓN DE EFECTIVIDAD: UN CAMINO LARGO
La percepción de efectividad de los jueces, por ejemplo, aumentó de 53.1% a 56.4%. La Policía Ministerial, Judicial o de Investigación vio un incremento de 47.8% a 52.6%. La Policía Preventiva Municipal pasó de un 40% a un 50.3%, y la Policía Estatal de 44.4% a 49.9%. Estos incrementos, si bien positivos, muestran que más de la mitad de la población aún no percibe como totalmente efectiva a estas corporaciones.
En cuanto al Ministerio Público y las Fiscalías Estatales, la percepción de efectividad subió de 43.8% a 46.1%. La Policía de Tránsito, por su parte, mostró una mejora más notable, pasando de 32.2% a 42%. A pesar de estas alzas, los porcentajes siguen reflejando una brecha importante entre la realidad estadística de la disminución de delitos y la sensación de seguridad de los ciudadanos.
CONTEXTO DE LA INSEGURIDAD EN EL ESTADO DE MÉXICO
Históricamente, el Estado de México ha sido uno de los focos rojos en materia de seguridad a nivel nacional. La alta densidad poblacional, la compleja red de municipios conurbados y la presencia de economías informales han sido factores que históricamente han alimentado la incidencia delictiva. Las administraciones estatales han enfrentado el desafío de revertir estas tendencias, a menudo con resultados mixtos.
La estrategia de seguridad en la entidad ha buscado un enfoque multifacético, combinando la presencia policial, la inteligencia y, más recientemente, la coordinación con autoridades federales y municipales. La Mesa de Paz, que en esta ocasión celebró su edición número 178, es un ejemplo de estos esfuerzos de articulación, reuniendo a representantes de diversas dependencias como la Secretaría General de Gobierno, la Secretaría de Seguridad estatal, la Fiscalía General de Justicia, así como a elementos de la Defensa Nacional, Marina, Guardia Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia.
IMPLICACIONES Y RETOS FUTUROS
La disminución de la incidencia delictiva es, sin duda, un logro que debe ser reconocido. Sin embargo, la persistente brecha en la percepción ciudadana subraya la necesidad de no solo reducir los delitos, sino también de fortalecer la confianza en las instituciones. Esto implica no solo resultados tangibles en la calle, sino también una comunicación efectiva, transparencia y un combate frontal a la corrupción dentro de las propias fuerzas de seguridad.
Los retos para la administración estatal son claros: mantener la tendencia a la baja en la criminalidad, al tiempo que se trabaja arduamente para reconstruir la confianza de la ciudadanía. La ENVIPE 2026, aunque muestra avances, también sirve como un llamado de atención para redoblar esfuerzos y asegurar que la seguridad no sea solo una estadística, sino una realidad palpable y confiable para todos los habitantes del Estado de México.
La percepción de seguridad es un componente crucial para el desarrollo social y económico de cualquier región. Una población que se siente segura es más propensa a invertir, a participar en la vida pública y a confiar en el Estado de derecho. Por ello, la labor de las autoridades mexiquenses deberá enfocarse no solo en la disuasión y persecución del delito, sino también en la construcción de una relación más sólida y transparente con la ciudadanía.
En este sentido, la labor de la gobernadora Gómez Álvarez y su equipo se encuentra en un punto crucial. Los datos del INEGI ofrecen un respiro, pero la verdadera victoria se medirá cuando la percepción ciudadana refleje de manera más fiel la disminución de la delincuencia y la efectividad de las instituciones encargadas de garantizar la paz y el orden público en el Estado de México.