La complejidad del sistema tributario mexicano, uno de los más intrincados a nivel global, está encontrando un nuevo aliado en la inteligencia artificial. Plataformas como Cenit.ai están emergiendo para simplificar el tedioso proceso de declaración de impuestos, un trámite que para muchos contribuyentes mexicanos representa una inversión de más de 240 horas anuales. El país se ubica en el puesto 68 de 71 economías en cuanto a complejidad fiscal, según el Índice Global de Complejidad Empresarial (GBCI), lo que subraya la necesidad de herramientas que faciliten el cumplimiento.

Diana Molina, country manager de Cenit.ai en México, destaca que su plataforma basada en IA ya permite a personas físicas bajo el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO) realizar sus declaraciones mensuales de forma autónoma, sin necesidad de un contador. Según la compañía, el 85% de sus usuarios ya optan por esta vía, y la IA es capaz de detectar el 100% de las irregularidades fiscales, ofreciendo soluciones para su regularización.

El modelo de Cenit.ai se distingue por su integración directa con los datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Al acceder a las claves del contribuyente, la plataforma extrae y analiza en segundos los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI), identificando inconsistencias, generando alertas preventivas y calculando los impuestos correspondientes a los movimientos registrados.

Javier de los Santos Valero, presidente de la Comisión Fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), reconoce que estas herramientas tecnológicas han estado presentes en el ámbito contable desde 2017. Sin embargo, enfatiza que la IA no busca reemplazar a los contadores, sino automatizar procesos. "Los contadores estamos totalmente a favor de la IA, siempre y cuando estén especializadas, no en aquellas que usamos todos para consultas", aclara, refiriéndose a asistentes genéricos como ChatGPT o Gemini.

"No es que nos va a sustituir a nosotros como contadores, sino al proceso, pero no al análisis y la consultoría", insiste De los Santos, subrayando la diferencia entre la automatización de tareas y la experticia profesional.

Cenit.ai reporta un crecimiento significativo a nivel global, cuadruplicando su base de usuarios mes a mes desde enero de 2026. Siete de cada diez usuarios de la plataforma ya gestionan sus declaraciones mensuales directamente, y la mitad interactúa activamente con su asistente de IA. Las consultas más comunes giran en torno a conceptos deducibles, la comprensión del desglose de impuestos y la optimización de la operación fiscal.

Molina argumenta que la disminución en el número de contadores activos, cifrada en una caída del 22% en la matrícula de estudiantes de contaduría en años recientes, podría generar serios problemas. "Para países como México, donde millones de contribuyentes dependen de asesoría externa para cumplir correctamente con sus obligaciones, la reducción en la oferta de especialistas va a generar cuellos de botella importantes: mayores costos, atención menos personalizada, más riesgos de incumplimiento", advierte.

No obstante, De los Santos introduce matices importantes, señalando que la aplicabilidad de estas herramientas depende del perfil y la escala del contribuyente. Considera que estas plataformas son ideales para empresas con equipos fiscales dedicados o para contadores que gestionan las finunas de personas físicas, pero no necesariamente para el usuario final sin asesoría.

"La recomendación es que acudas a tu contador y que sea él quien evalúe si el sistema vale la pena", aconseja. "Yo no dejaría que la persona física que tiene pocos ingresos y quiere llevar su contaduría lo haga sola; te diría que no, es necesario un contador".

Para aquellos casos donde sí se recomienda la adopción de esta tecnología, De los Santos subraya la necesidad de planes de implementación a largo plazo. "Para lograr esa conjunción entre personal y tecnologías, no bastan proyectos a corto plazo, sino una visión integral de todo el negocio impulsando la tecnología. No solo es contratar un sistema, sino hacerlo armónico con las funciones de las empresas", comenta.

Uno de los principales desafíos para plataformas como Cenit.ai es la generación de confianza. Un error en la declaración fiscal puede acarrear multas, recargos e incluso auditorías, escenarios que las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) difícilmente pueden afrontar.

"La presencia del contador es clave, porque la IA solo lee datos, pero el contador los interpreta y puede notar los errores", reitera De los Santos. Para mitigar estos riesgos, Cenit.ai asegura contar con un equipo de contadores asesores que validan las interpretaciones de la IA sobre las normativas fiscales.

Molina explica que la plataforma opera actualmente bajo RESICO, el régimen fiscal más sencillo, y planea expandirse a otros regímenes conforme el modelo de IA madure y se asegure que los márgenes de error sean mínimos. La IA fiscal, aunque prometedora, parece aún requerir del ojo experto del contador para navegar la complejidad de las finanzas mexicanas.