Los mercados bursátiles de Wall Street concluyeron la semana con un panorama de resultados mixtos, bajo la presión de una significativa corrección en las acciones de empresas tecnológicas y de semiconductores. Estas caídas se producen en medio de crecientes dudas sobre las elevadas valuaciones del sector, particularmente aquellas ligadas a la inteligencia artificial (IA), que habían impulsado gran parte del rally bursátil en meses anteriores.
En Estados Unidos, el índice Nasdaq Composite experimentó una contracción semanal del 4.60%, su peor desempeño desde la primera semana de mayo. Por su parte, el S&P 500 retrocedió un 1.95%, registrando su mayor pérdida semanal desde principios de junio. En contraste, el Dow Jones logró mantenerse a flote, avanzando un 0.60% y extendiendo su racha de ganancias a tres semanas consecutivas, incluso alcanzando un nuevo máximo histórico al situarse en 52,655.66 puntos.
El ajuste se concentró de manera notoria en los sectores más expuestos a la tecnología. El rubro de Servicios de Comunicación perdió un 6.22%, las Tecnologías de la Información cayeron un 5.40%, y el Consumo Discrecional retrocedió un 2.72%. Este movimiento responde a una rotación de portafolios fuera de las empresas de semiconductores, que habían sido protagonistas del mercado.
Al cierre de la jornada del viernes, los principales índices de Wall Street mostraron bajas marginales. El Nasdaq perdió 0.24%, el Dow Jones bajó 0.09%, y el S&P 500 retrocedió 0.05%, ubicándose en 7,354 puntos. La sesión estuvo caracterizada por un giro hacia sectores considerados más defensivos, como Salud, Bienes Raíces y Servicios Públicos, lo que ayudó a mitigar las pérdidas generales de los índices.
Analistas de Actinver sugieren que este comportamiento no indica una pérdida del apetito por el riesgo en el mercado, sino más bien una redistribución natural de posiciones. Los inversionistas estarían esperando nuevos catalizadores económicos que impulsen las siguientes fases del mercado. "El comportamiento de esta semana confirma que el mercado no está abandonando el apetito por riesgo, sino redistribuyéndolo. La rotación sectorial refleja un ajuste natural de portafolios mientras los inversionistas esperan nuevos catalizadores económicos", comentó Enrique Covarrubias, economista en jefe y director de Análisis de Actinver.
Entre las empresas que sufrieron presiones significativas, destacó Micron, en una semana particularmente difícil para los fabricantes de chips. El sector en general se vio afectado por preocupaciones sobre una posible sobrevaloración de las compañías vinculadas a la IA y por dudas sobre la rentabilidad futura de las inversiones en centros de datos, semiconductores e infraestructura tecnológica.
La caída en los precios del petróleo también jugó un papel importante en la contención de un ajuste mayor en los mercados. El crudo West Texas Intermediate (WTI) cerró la semana en 69.26 dólares por barril, registrando una baja semanal del 8.68%. Por su parte, el Brent terminó en 71.92 dólares, con una caída del 10.74%. Este retroceso en los energéticos se atribuye a una disminución en las preocupaciones sobre el suministro, tras la gradual normalización del tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz.
La baja del crudo, además, favoreció una moderación en las tasas de interés del mercado, lo que proporcionó un soporte parcial a Wall Street. La disminución en los costos de financiamiento suele ser un factor positivo para la valoración de las acciones.
En el ámbito mexicano, la Bolsa de Valores de México (S&P/BMV IPC) cerró la semana con una pérdida acumulada del 0.71%, habiendo caído en tres de las últimas cuatro sesiones. Al interior del índice, algunas de las emisoras que registraron retrocesos notables fueron Televisa (-7.05%), Grupo Carso (-6.77%), Alsea (-5.48%), Grupo México (-3.72%) y Banorte (-3.71%).
En la sesión del viernes, el IPC retrocedió un 0.28%, para ubicarse en 67,226 puntos. El peso mexicano, por su parte, cerró alrededor de 17.50 unidades por dólar, mostrando una apreciación marginal del 0.02%. A pesar de la depreciación semanal de la moneda, datos del mercado de futuros en Chicago indican un aumento en las posturas especulativas netas a favor del peso.
La semana también estuvo marcada por la decisión de política monetaria del Banco de México, que mantuvo la tasa de interés de referencia en 6.50% por unanimidad. La institución reiteró su guía prospectiva de mantenerla sin cambios, anticipando una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre del año.
De cara a la próxima semana, los inversionistas seguirán de cerca el reporte de empleo en Estados Unidos, diversos indicadores de actividad económica, la inflación en la Unión Europea y los comentarios de la Reserva Federal. En México, la atención se centrará en la publicación de las cifras de remesas correspondientes a mayo.
La agenda económica global también estará influenciada por los riesgos comerciales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido sobre la posible imposición de un arancel del 100% a las importaciones provenientes de países europeos que apliquen impuestos a los servicios digitales sobre empresas estadounidenses, lo que podría generar tensiones comerciales adicionales.
En este contexto, la volatilidad en los mercados financieros parece ser la norma, con los inversionistas navegando entre las oportunidades de crecimiento en sectores emergentes y los riesgos asociados a valoraciones elevadas y tensiones geopolíticas y comerciales.