El Banco de México (Banxico) ha emitido una seria advertencia sobre el creciente uso de la inteligencia artificial (IA) en el sistema financiero mexicano. Si bien reconoce el potencial de la IA para optimizar la toma de decisiones y expandir el acceso a productos financieros, la institución subraya los significativos retos que esta tecnología presenta para reguladores, usuarios e instituciones financieras.

En su documento "Inteligencia artificial y estabilidad financiera: canales potenciales de transmisión de riesgos", Banxico detalla que la IA no necesariamente introduce riesgos completamente nuevos, pero sí magnifica su escala, acelera su transmisión y aumenta el grado de interdependencia dentro del sistema. Esto, advierte, puede alterar drásticamente la forma en que se manifiestan y propagan las crisis financieras.

La opacidad inherente a muchos modelos de IA es una preocupación central. Esta falta de transparencia dificulta enormemente las labores de supervisión y gestión de riesgos por parte de las autoridades, haciendo al sistema financiero más vulnerable a disrupciones imprevistas. La complejidad de estos algoritmos puede ocultar vulnerabilidades hasta que es demasiado tarde.

Un punto crítico señalado por Banxico es la ventaja competitiva que podrían obtener las instituciones financieras no bancarias. Al estar sujetas a una regulación menos estricta que los bancos tradicionales, estas entidades tienen un incentivo mayor para explotar modelos de IA, lo que podría generar desequilibrios y riesgos sistémicos si no se supervisan adecuadamente.

La implementación de herramientas de IA, según estimaciones de empresas tecnológicas como Mambu, puede reducir hasta en un 50% los costos operativos para bancos, Sofipos y Sofomes. Si bien esto promete mayor eficiencia y penetración de servicios financieros para personas y PyMEs, Banxico recalca que también abre la puerta a nuevas vulnerabilidades tanto para el sistema en su conjunto como para sus usuarios.

Los reguladores enfrentan un desafío considerable para supervisar modelos de IA que no son transparentes ni homogéneos, tal como lo señalan reportes del Fondo Monetario Internacional (FMI). La falta de uniformidad y la naturaleza de "caja negra" de muchos algoritmos complican la evaluación de riesgos y la aplicación de normativas efectivas.

Para los usuarios, el riesgo radica en la posibilidad de que los algoritmos cometan errores en la evaluación de ciertos grupos poblacionales. Esto podría tener implicaciones negativas en la conducta del mercado, la equidad en el acceso a crédito y otros servicios, y generar discriminación algorítmica.

El financiamiento a empresas vinculadas a la IA ha experimentado un crecimiento exponencial. El crédito privado a estas compañías ha pasado de montos cercanos a cero a más de 200,000 millones de dólares en una década, representando ahora alrededor del 8% del crédito total vigente. Se proyecta que la infraestructura de IA requerirá inversiones globales cercanas a tres billones de dólares hacia 2028, gran parte de las cuales se financiarán mediante deuda.

En cuanto a ciberseguridad, Banxico identifica una concentración de poder en un número reducido de proveedores globales de capacidades de IA, como NVIDIA, AMD, Intel y TSMC. Esta dependencia de infraestructuras tecnológicas compartidas eleva el riesgo de puntos únicos de falla y vulnerabilidades comunes ante cualquier interrupción técnica.

Los fraudes habilitados por IA generativa son una amenaza creciente. Se estima que las pérdidas por este concepto podrían alcanzar los 40,000 millones de dólares en Estados Unidos para 2027. El Foro Económico Mundial reportó un aumento del 1,740% en casos de fraude mediante deepfakes en Norteamérica entre 2022 y 2023.

Los incidentes cibernéticos ya son una realidad palpable. Entre enero y mayo de 2026, Banxico ha registrado ocho vulneraciones contra bancos, Sofipos, una fintech y una cooperativa de ahorro y préstamo. Cuatro de estos incidentes ocurrieron solo en mayo, evidenciando la urgencia del problema.

América Latina se perfila como la región más expuesta a ataques impulsados por agentes de IA, con un 89% de las instituciones financieras reportando incidentes. Una encuesta de BioCatch revela que el 79% de los líderes bancarios en México considera que los agentes de IA serán la mayor vulnerabilidad explotable por defraudadores en los próximos 12 meses.

La preocupación por el fraude es generalizada. El porcentaje de encuestados a nivel mundial que reportó un aumento en intentos de fraude en su organización pasó del 71% en 2025 al 81% en 2026. Paralelamente, las pérdidas anuales por fraude en sus bancos aumentaron del 59% al 76%.

Ante este panorama, Banxico subraya la necesidad imperativa de mantener una vigilancia constante sobre los riesgos asociados a la IA. La velocidad y el alcance de su propagación exigen una respuesta regulatoria ágil y proactiva para salvaguardar la estabilidad del sistema financiero.