El Mundial de 2026 no solo pone a México y Corea del Sur a competir en el terreno de juego, sino que también expone una cruda realidad económica: mientras ambos países comparten un tamaño de Producto Interno Bruto (PIB) comparable, la nación asiática ha construido un modelo de desarrollo que deja a México rezagado en indicadores clave como el ingreso por habitante, la productividad laboral y la calidad educativa.

Ambas naciones son miembros del G20 y de la OCDE, foros que agrupan a las economías más influyentes del planeta. Sin embargo, esta membresía común oculta disparidades significativas. Corea del Sur, con un PIB de 1.875 billones de dólares, se posiciona como la duodécima economía mundial, apenas por encima de México, cuyo PIB asciende a 1.856 billones de dólares. La deuda pública también presenta cifras similares, con México registrando un 53.2% de su PIB y Corea del Sur un 48.6%, según datos del Banco Mundial y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, respectivamente.

Un Giro Histórico en el Desarrollo

Lo más sorprendente es la trayectoria histórica. En 1981, la economía mexicana era tres veces mayor que la surcoreana. Sin embargo, a mediados de la década de 1980, Corea del Sur inició una transformación vertiginosa. Impulsada por una estrategia estatal de "Estado desarrollista", el país asiático apostó por el fomento de industrias estratégicas como la del acero, la automotriz, la química y la electrónica, apoyando a grandes conglomerados conocidos como "chaebols".

Esta política integral de ciencia y tecnología permitió a Corea del Sur aumentar el valor de sus exportaciones, generando productos con mayor valor agregado y una competitividad internacional envidiable. En contraste, México, bajo el gobierno de Miguel de la Madrid, desmanteló su política industrial durante la misma década, optando por un camino de estancamiento económico mientras Corea del Sur experimentaba crecimientos de dos dígitos.

La Brecha del PIB per Cápita y la Productividad

Las diferencias se vuelven aún más evidentes al analizar el PIB per cápita. México registra un ingreso por habitante de 14,185.8 dólares, mientras que Corea del Sur lo duplica con 36,283 dólares. Ambas economías son consideradas de baja productividad dentro de la OCDE, pero las causas difieren.

México se ubica como el segundo país menos productivo de la OCDE, solo superado por Colombia. El PIB por hora trabajada en México ronda los 25 a 30 dólares, una tercera parte del promedio del organismo. El reporte "Fundamentos para el crecimiento y la competitividad 2026" de la OCDE señala que la alta informalidad laboral en México, cercana al 55%, es un factor determinante. Además, la calidad educativa se ha estancado, con un 75% de los empleadores reportando dificultades para cubrir puestos por falta de habilidades adecuadas.

Por su parte, Corea del Sur, a pesar de su alto PIB per cápita y su inversión tecnológica, ocupa el puesto 29 de 36 países en productividad, con un PIB por hora trabajada de 54.64 dólares. El problema coreano radica en la cantidad de horas trabajadas, siendo uno de los países que más horas dedica a la jornada laboral.

Educación: La Clave del Futuro

En cuanto al Índice de Desarrollo Humano (IDH), la brecha es abismal. Corea del Sur es catalogada como un país de "Muy alto desarrollo humano", ocupando el puesto 20 a nivel mundial, mientras que México se encuentra en el puesto 81, clasificado como "Alto desarrollo humano".

Los datos de escolaridad son contundentes. Un niño surcoreano tiene una expectativa de 16.6 años de escolaridad, frente a 14.6 años en México. La escolaridad promedio de los adultos mayores de 25 años en Corea del Sur es de 12.7 años, superando los 9.3 años en México.

La calidad educativa es otro punto de quiebre. Corea del Sur se posiciona en el tercer lugar en la prueba PISA, que evalúa conocimientos en matemáticas, comprensión lectora y ciencias, con puntajes superiores a los 500 puntos en las tres áreas. Los estudiantes mexicanos, en cambio, se encuentran por debajo del promedio de la OCDE, con apenas 395 puntos en matemáticas.

La comparación en el terreno económico, más allá de los resultados deportivos, revela las profundas diferencias estructurales y de política pública entre ambas naciones. Mientras México aún lidia con la informalidad y una educación deficiente, Corea del Sur ha demostrado cómo una estrategia de Estado enfocada en la tecnología y la industria puede catapultar a una nación a las ligas mayores del desarrollo global.