La inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfila como una oportunidad crucial para abordar uno de los desafíos más apremiantes del siglo XXI: el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica en el mundo laboral. Alejandro Martínez Araiza, secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), ha alzado la voz para enfatizar la necesidad imperante de incorporar un capítulo específico sobre la adopción de nuevas tecnologías en los centros de trabajo.
Durante un reciente encuentro en Washington D.C. con miembros del comité de Ways and Means del Congreso de Estados Unidos, Martínez Araiza subrayó que la transformación digital ya no es una mera tendencia, sino una realidad consolidada que está reconfigurando industrias enteras a un ritmo vertiginoso. La automatización y la IA están dejando de ser herramientas futuristas para convertirse en pilares centrales de la operación empresarial moderna.
Las proyecciones son alarmantes. Organismos internacionales y expertos en la materia, como el Profesor Roman Yampolsky, advierten que hasta el 90 por ciento de los empleos en economías avanzadas podrían verse impactados, e incluso erradicados, por el avance de la IA en la próxima década. Esta cifra, de confirmarse, obligaría a una profunda reevaluación de los marcos regulatorios existentes para asegurar una transición justa y equitativa para la fuerza laboral global.
Ante este panorama, el líder sindical considera que la revisión del T-MEC representa una ventana de oportunidad única. No solo para actualizar los compromisos laborales ya existentes entre las tres naciones, sino para incorporar temas de vanguardia que ya figuran en la agenda pública. Entre estos, además del aumento salarial y los mecanismos de respuesta rápida laboral (MLRR), destaca de manera creciente la regulación del uso de tecnologías disruptivas.
Martínez Araiza ha sido enfático al señalar que la IA debe comenzar a posicionarse como uno de los puntos centrales en la discusión trilateral del T-MEC, al mismo nivel que los derechos humanos y laborales. La omisión de este tema podría dejar a millones de trabajadores en una situación de vulnerabilidad extrema frente a la automatización.
Un capítulo dedicado a la IA dentro del tratado permitiría establecer lineamientos claros y vinculantes sobre capacitación, reconversión laboral y, fundamentalmente, la protección de los derechos de los trabajadores frente a procesos automatizados. La propuesta del SNAC no busca frenar la innovación tecnológica, sino asegurar que su implementación se realice de manera responsable y que sus beneficios sean compartidos equitativamente entre las empresas y quienes generan la riqueza.
Las propuestas concretas del SNAC van más allá de la simple mención. El sindicato plantea que dicho apartado en el llamado “T-MEC 2.0” contemple la obligación explícita de las empresas de invertir en formación continua para sus empleados. Asimismo, se busca establecer mecanismos de evaluación rigurosos sobre el impacto real de la tecnología en el empleo, garantizando que no se produzcan despidos masivos sin un plan de contingencia adecuado.
Los datos respaldan la urgencia de estas medidas. Según el Foro Económico Mundial, se estima que el 50 por ciento de los trabajadores a nivel global requerirá algún tipo de reentrenamiento para el año 2027, precisamente debido a la rápida adopción de nuevas tecnologías. Esto refuerza la necesidad de políticas coordinadas a nivel regional, tal como lo ha planteado Alejandro Martínez Araiza, para enfrentar este desafío de manera unificada.
Además, el planteamiento del SNAC se alinea de manera significativa con discusiones recientes en México sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el fortalecimiento de los derechos colectivos. Estos temas, que han cobrado una relevancia considerable en la antesala de la revisión del tratado, encuentran en la regulación de la IA un complemento indispensable para garantizar un futuro laboral más justo y humano.
Por estas razones, el líder sindical ha insistido en que la modernización del marco laboral en el contexto del T-MEC no puede, ni debe, desvincularse del vertiginoso avance tecnológico. Ignorar esta realidad sería un grave error con consecuencias a largo plazo para la estabilidad social y económica de la región.
Finalmente, Alejandro Martínez Araiza reiteró que México tiene una oportunidad histórica para posicionarse como un referente en materia de regulación laboral innovadora dentro del T-MEC 2.0. El éxito radicará en lograr un equilibrio armónico entre la competitividad empresarial, la protección de los derechos laborales y la adopción responsable de la tecnología.
La inclusión de la IA en el tratado, concluyó el secretario general del SNAC, no es solo una cuestión pertinente, sino existencial. Es un paso fundamental para garantizar un desarrollo económico fuerte, sostenible y, sobre todo, inclusivo en toda la región de América del Norte.