Las principales agencias calificadoras de crédito –S&P, Moody’s y Fitch– mantienen un ojo vigilante sobre la economía mexicana, especialmente en lo referente a la deuda pública y el crecimiento económico. Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se enfrenta al desafío de presentar un Paquete Económico 2027 que demuestre un compromiso firme con la reducción del déficit fiscal, un factor crucial para blindar el grado de inversión del país.

El déficit fiscal, entendido como la brecha entre el gasto público y los ingresos fiscales (provenientes de impuestos y petróleo), se ha mantenido a raya mediante el endeudamiento. Sin embargo, las calificadoras señalan que esta estrategia no es sostenible a largo plazo. La deuda mexicana se encuentra actualmente a un solo escalón de caer en la categoría de grado especulativo, lo que implicaría un encarecimiento del financiamiento y una potencial fuga de capitales.

Factores de Preocupación para las Calificadoras

Las agencias han identificado varios puntos de preocupación que impactan la perspectiva crediticia de México. Entre ellos destacan el bajo ritmo de crecimiento económico, los continuos apoyos financieros a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la lentitud observada en la consolidación fiscal, es decir, en la reducción de la deuda pública como proporción del Producto Interno Bruto (PIB).

La pérdida del grado de inversión tendría consecuencias severas. No solo dejaría de considerar a México como un destino seguro para la inversión crediticia, sino que, como demuestran experiencias recientes en América Latina, podría derivar en mayores costos de financiamiento y una disminución generalizada de la confianza de los inversionistas. El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) ha subrayado esta problemática en sus análisis, comparando la situación mexicana con la de Brasil y Colombia.

La Estrategia de Consolidación Fiscal y sus Retos

La SHCP, bajo la dirección de Édgar Amador Zamora, ha delineado metas ambiciosas para reducir el déficit fiscal. La proyección es pasar de un 5.8% del PIB en 2024 a un 4.3% en 2025, con una meta de 4.1% para el cierre de 2026 y un objetivo del 3.5% para 2027. Estas proyecciones se sustentan en expectativas de crecimiento económico que oscilan entre el 1.8% y 2.8% para el presente año, y entre el 1.9% y 2.9% para el siguiente.

Históricamente, Hacienda ha recurrido a una mayor recaudación tributaria, medidas para combatir la evasión fiscal y recortes al gasto público para controlar el déficit. No obstante, analistas como Félix Boni, director general de Análisis en HR Ratings, advierten que estas herramientas están llegando a su límite. La recaudación de impuestos, particularmente del ISR, muestra signos de desaceleración, mientras que los recortes al gasto, especialmente en inversión, podrían mermar el potencial de crecimiento económico a mediano y largo plazo.

El Crecimiento Económico como Clave Estratégica

Las cifras recientes de la SHCP revelan un panorama complejo. Al cierre de julio, los ingresos presupuestarios se ubicaron por debajo de lo programado, mientras que el gasto presentó un subejercicio. Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se mantuvieron en línea con lo aprobado, pero la sostenibilidad de esta situación es cuestionada.

Félix Boni enfatiza que la reducción del déficit no es el único factor determinante; el crecimiento económico es igualmente vital. Cuestiona la persistente expectativa de Hacienda de un crecimiento superior al 2%, considerándola poco realista a largo plazo, una opinión que, según él, comparten la mayoría de los analistas. HR Ratings proyecta un crecimiento del 1.1% para 2026 y cercano al 1.35% para 2027, cifras considerablemente menores a las oficiales. El consenso de analistas privados, según la encuesta de Citi México, se sitúa en 1.25% para este año y 1.75% para el siguiente.

Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), coincide en la importancia del crecimiento económico. Señala que un mayor dinamismo económico es la vía más efectiva no solo para evitar la pérdida del grado de inversión, sino para consolidarlo, ya que permite reducir el nivel de deuda y mejorar los ingresos gubernamentales.

Impulso a la Inversión y el Rol del Superpeso

Desde el sector financiero privado, se considera estratégico impulsar la inversión como motor para reducir el déficit. Si bien se reconoce la necesidad de un ajuste fiscal y la consecución de un balance primario positivo, también se subraya la importancia de que el gobierno federal mantenga niveles de inversión pública saludables para asegurar el crecimiento del país. Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex, refuerza esta idea al señalar que la inversión es el único componente del PIB capaz de expandir la capacidad productiva nacional, por lo que el Paquete Económico 2027 debe ofrecer certidumbre para la inversión privada.

La banca privada, en colaboración con el gobierno federal, busca vincular las transferencias a empresas públicas con una mejor operativa, contribuyendo así a mantener e incluso mejorar la calificación crediticia. Romano argumenta que no basta con sanear las finanzas y la deuda; es fundamental mejorar la rentabilidad de las empresas públicas que actualmente no aportan lo suficiente a las finanzas públicas.

Un factor favorable en el camino hacia un menor déficit es la fortaleza del peso mexicano frente al dólar. Boni destaca que la estabilidad cambiaria, si bien tiene un efecto moderado en la inflación, impacta positivamente la deuda denominada en moneda extranjera al reducir su costo en pesos. Esta fortaleza cambiaria se ha traducido en una disminución del costo financiero de la deuda, ubicándose por debajo de lo programado al cierre de julio.