La gobernadora morenista de Morelos, Margarita González Saravia, salió a desmentir públicamente las versiones que la señalan como objetivo de amenazas del crimen organizado y negó categóricamente que Estados Unidos le haya revocado su visa de ingreso.

Durante un evento oficial en Zacatepec, González Saravia calificó las acusaciones como "mentiras" y las atribuyó a una supuesta campaña de desprestigio orquestada por la oposición. "En las últimas semanas se han puesto muy mentirosos", declaró la mandataria estatal, quien insistió en que los señalamientos forman parte de un ataque sistemático contra el proyecto de la Cuarta Transformación.

La controversia estalló después de que Raúl Tadeo Nava, exalcalde de Cuautla convertido en testigo protegido, revelara que Júpiter Araujo Bernard, alias "El Barbas" —presunto líder del Cártel de Sinaloa en Morelos— lo habría utilizado como intermediario para enviar un mensaje directo a la gobernadora. Según el testimonio de Nava, la organización criminal buscaba negociar con González Saravia a cambio de "pacificar el estado", exigiendo libre tránsito para el narcotráfico, la colocación de funcionarios afines en puestos clave municipales y el control de recursos públicos.

Lejos de mostrar preocupación, la gobernadora adoptó un tono desafiante: "No le tengo miedo a los trancazos. Soy una mujer que ha luchado toda su vida por el pueblo", afirmó ante la presencia del director del IMSS, Zoé Robledo. González Saravia aprovechó para denunciar lo que llamó "machismo" y "misoginia" en la política, argumentando que parte de los ataques responden a que "todavía hay quienes no creen que las mujeres podamos gobernar".

Sin embargo, la mandataria no ofreció evidencia concreta que desmienta las declaraciones del testigo protegido ni explicó las razones detrás de los rumores sobre su visa estadounidense. En cambio, prometió responder a la "grilla" con resultados de gobierno y reiteró su compromiso de trabajar con el gobierno federal para "recuperar la paz" en un estado que enfrenta niveles críticos de violencia.

La estrategia de González Saravia de atribuir las acusaciones a misoginia y ataques políticos refleja el manual de defensa que Morena ha empleado sistemáticamente cuando sus figuras enfrentan señalamientos graves. Mientras tanto, los habitantes de Morelos siguen esperando acciones concretas contra la inseguridad que azota la entidad, más allá de las declaraciones combativas de su gobernadora.

La ausencia de una investigación transparente sobre los vínculos denunciados por el testigo protegido deja más preguntas que respuestas sobre la verdadera situación de seguridad en Morelos y el nivel de penetración del crimen organizado en las estructuras de poder estatal.