Derek Maltz Jr., quien fuera director interino de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), ha lanzado un contundente llamado a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, instándola a investigar a funcionarios y políticos que, según sus afirmaciones, brindan protección a las organizaciones criminales que azotan al país. Maltz Jr. va más allá y propone que el gobierno mexicano solicite recursos especializados de las Fuerzas Armadas estadounidenses para intensificar la lucha contra los cárteles.
En un mensaje difundido a través de redes sociales, el exfuncionario de la DEA enfatizó la necesidad de atacar las "redes de protección" que, en su opinión, son el pilar que permite la operación de los grupos criminales. "Para desmantelar los cárteles del TERROR, debemos diezmar las redes de protección que los habilitan. Funcionarios y políticos corruptos que conscientemente apoyan las operaciones de los cárteles deben ser investigados, procesados y llevados a rendir cuentas", sentenció Maltz Jr., subrayando la gravedad de la corrupción en el combate al narcotráfico.
El exjefe de la DEA no se detuvo ahí y dirigió su mensaje directamente a la presidenta Sheinbaum, expresando su esperanza de que México considere la posibilidad de solicitar a Estados Unidos capacidades de inteligencia, vigilancia, logística y otros recursos especializados de su ejército. Esta propuesta, aclaró Maltz, debería realizarse en "completamente coordinado con México" y siempre "con respeto a la soberanía del país", buscando una colaboración efectiva y no una imposición.
Maltz Jr. reconoció que la presidenta Sheinbaum ha manifestado públicamente su rechazo a una intervención militar unilateral por parte de Estados Unidos, aunque ha mostrado disposición para la cooperación bilateral en materia de seguridad. Ante este escenario, el exfuncionario de la DEA la exhortó a considerar una ampliación de dicha colaboración, sugiriendo que la ayuda militar estadounidense, si se solicita, debe ser un esfuerzo conjunto y respetuoso de las leyes mexicanas.
"Espero que México algún día considere solicitar inteligencia, vigilancia, logística y otros recursos especializados del ejército de EU, completamente coordinados con México y respetuosos de su soberanía, para ayudar a aniquilar los cárteles del terror", añadió en su publicación, reiterando su visión de una estrategia conjunta y coordinada.
Este pronunciamiento de Maltz Jr. se da en un contexto de creciente cooperación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos. Recientemente, autoridades mexicanas informaron sobre una operación en la frontera de Tijuana, donde, con información proporcionada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), se logró detectar un dron presuntamente utilizado por un grupo criminal. Este incidente subraya la importancia de la colaboración transfronteriza en la detección y neutralización de actividades ilícitas.
No es la primera vez que Maltz Jr. se pronuncia sobre la estrategia de seguridad en México. En septiembre, ya había expresado su apoyo a la incorporación de México a la Coalición contra los Cárteles de las Américas y había solicitado un mayor respaldo estadounidense para combatir a estas organizaciones. Su postura refleja una visión desde la DEA que considera la necesidad de una acción más contundente y coordinada a nivel internacional.
En su mensaje del domingo, el exfuncionario también hizo un llamado explícito al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a quien etiquetó en su publicación. Maltz Jr. sostuvo que una mayor cooperación entre ambos países, incluyendo el intercambio de información y recursos, sería fundamental para combatir eficazmente a los grupos criminales que operan en ambos lados de la frontera.
La propuesta de Maltz Jr. pone de relieve la persistente preocupación de Estados Unidos por la violencia y el narcotráfico en México, así como la búsqueda de estrategias más efectivas para abordar un problema que trasciende fronteras. La sugerencia de involucrar al ejército estadounidense, aunque sea de manera coordinada y respetuosa de la soberanía, abre un debate sobre los límites de la cooperación en seguridad y la efectividad de las estrategias actuales.
En el ámbito político mexicano, la propuesta podría generar diversas reacciones. Mientras algunos sectores podrían verla como una solución necesaria ante la escalada de violencia, otros podrían interpretarla como una intromisión o una señal de debilidad en la capacidad del Estado mexicano para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. La administración de Sheinbaum, que ha insistido en la soberanía nacional, deberá sopesar cuidadosamente esta petición y su impacto político y social.
Históricamente, la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad ha estado marcada por tensiones y colaboraciones. Iniciativas como el Plan Mérida, aunque han proporcionado recursos y capacitación, no han logrado erradicar la violencia ni el poder de los cárteles. La propuesta de Maltz Jr. sugiere una evolución hacia un modelo de cooperación más directo, que podría implicar un mayor protagonismo de las fuerzas armadas estadounidenses en operaciones conjuntas.
El análisis de la situación actual sugiere que la estrategia de combate al crimen organizado en México requiere un enfoque multifacético que aborde no solo la erradicación de los grupos criminales, sino también las causas profundas de la violencia, la corrupción y la desigualdad. La propuesta de Maltz Jr., si bien busca fortalecer la capacidad operativa, debe ser vista en el contexto de una estrategia integral que priorice el fortalecimiento de las instituciones mexicanas y el respeto a los derechos humanos.
La postura de Maltz Jr. también refleja una visión crítica sobre la efectividad de las políticas de seguridad implementadas hasta ahora, tanto en México como en Estados Unidos. La insistencia en desmantelar las redes de protección y la sugerencia de apoyo militar estadounidense apuntan a una percepción de que las estrategias actuales son insuficientes para enfrentar la complejidad y la brutalidad de los cárteles modernos.
En última instancia, la decisión de aceptar o rechazar la propuesta de Maltz Jr. recaerá en el gobierno mexicano, que deberá evaluar los beneficios potenciales frente a los riesgos políticos y de soberanía. La respuesta de la presidenta Sheinbaum a este llamado será un indicador clave de la dirección que tomará la política de seguridad del país en los próximos años, y de la profundidad de la cooperación que México esté dispuesto a aceptar con su vecino del norte.
La coyuntura actual, marcada por la persistencia de la violencia y la influencia de los cárteles, exige respuestas audaces y efectivas. La propuesta del exjefe de la DEA, aunque controvertida, abre una ventana para discutir nuevas formas de colaboración que podrían ser determinantes en la lucha por la pacificación de México.