La administración de Donald Trump ha intensificado su política de designar a grupos criminales de América Latina y el Caribe como “organizaciones terroristas extranjeras”, sumando un total de 21 agrupaciones bajo esta clasificación. La medida más reciente coincide con la gira del secretario de Estado Marco Rubio por Colombia, Ecuador y Perú, buscando consolidar el apoyo regional a la estrategia antidrogas de Estados Unidos.
Históricamente, esta designación se reservaba para organizaciones con motivaciones políticas, como el Estado Islámico o Al Qaeda. Sin embargo, la política de Trump ha ampliado el espectro para incluir a cárteles y redes delictivas cuyo principal objetivo es el lucro económico, con la intención declarada de ejercer mayor presión sobre ellos y sus presuntos colaboradores.
La estrategia, iniciada en febrero de 2025, ha tenido repercusiones significativas. Se utilizó como justificación para la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y ha derivado en decenas de ataques contra supuestas embarcaciones “narcoterroristas”, con un saldo de más de 200 fallecidos. Además, ha impulsado a países como Guatemala y Argentina a adoptar medidas similares contra ciertos grupos, y a naciones como Ecuador a realizar operaciones conjuntas con Washington en su territorio.
México se encuentra en una posición particularmente sensible, al ser el país con el mayor número de organizaciones en la lista (ocho) y al enfrentar una presión creciente por parte de Washington. El gobierno mexicano busca activamente evitar acciones militares unilaterales por parte de Estados Unidos contra sus cárteles, especialmente tras las acusaciones formales contra altos funcionarios del estado de Sinaloa.
Sin embargo, la política de designación también ha puesto de manifiesto ciertas contradicciones. Un ejemplo notable es el del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien, a pesar de haber sido condenado a 45 años por narcotráfico y acusado en juicio de proteger al Cártel de Sinaloa, recibió un indulto por parte de la administración estadounidense el año pasado y actualmente reside libre en su país.
Los Principales Objetivos Mexicanos
Dentro de la lista de 21 organizaciones, el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) son señalados como los principales objetivos. Estos grupos, que operan desde sus bastiones en el noroeste de México, son considerados multinacionales y los mayores traficantes de fentanilo hacia Estados Unidos.
El Cártel de Sinaloa, con raíces que se remontan a la década de 1970, es un conglomerado criminal que moviliza diversas drogas a través de continentes mediante una compleja red de transporte que incluye embarcaciones, aviones, migrantes y túneles transfronterizos. La condena del exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna, por su presunta ayuda a este cártel, subraya la profundidad de su influencia. Aunque controla una porción significativa de la frontera occidental con Estados Unidos, el arresto de Ismael ‘El Mayo’ Zambada ha generado una pugna interna por el poder, debilitando temporalmente al grupo.
La Violencia del CJNG
Por su parte, el CJNG, fundado a principios de la década de 2010, se caracteriza por su extrema violencia. Ha empleado armamento avanzado como lanzacohetes, drones con explosivos y minas artesanales contra las fuerzas de seguridad. En 2020, orquestó un audaz atentado contra el entonces jefe de la policía de Ciudad de México, Omar García Harfuch, en pleno corazón de la capital. La DEA reporta que el CJNG distribuye toneladas de cocaína, metanfetamina y fentanilo en los 50 estados estadounidenses. A pesar de la muerte de su líder, Nemesio Oseguera, ‘El Mencho’, en febrero, y las subsecuentes detenciones, el grupo mantiene su poderío.
Disputa por la Frontera con Texas
En la disputada frontera con Texas, el control se centra en el Cártel del Golfo, el Cártel del Noreste y el Cártel de Juárez. Los dos primeros operan en el extremo oriental, facilitando el trasiego de drogas, migrantes, armas y dinero desde América Central y Sudamérica hacia Estados Unidos.
El Cártel del Golfo, cuyo antiguo líder Osiel Cárdenas Guillén (actualmente encarcelado en México tras cumplir condena en EE.UU.) reclutó a militares que posteriormente formarían Los Zetas, ha visto en el Cártel del Noreste un remanente de esa organización. Este último tiene su base en Nuevo Laredo, un punto neurálgico para el comercio fronterizo.
El Cártel de Juárez, por décadas, ha dominado un punto clave en el centro de la frontera: Ciudad Juárez, frente a El Paso, Texas. Su fundador, Amado Carrillo Fuentes, y sus sucesores convirtieron el tráfico de drogas en un negocio multimillonario, a pesar de las numerosas detenciones de sus miembros.
En contexto, la designación de estos grupos como organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos es una herramienta diplomática y de seguridad que busca aislar y desmantelar las redes criminales transnacionales. Sin embargo, la efectividad de esta medida a largo plazo y su impacto real en la reducción de la violencia y el narcotráfico siguen siendo objeto de debate, especialmente ante la persistencia y adaptabilidad de estas organizaciones.