Yemen se encuentra en una encrucijada peligrosa, al borde de sumergirse nuevamente en una guerra civil devastadora. Los rebeldes hutíes, con el respaldo de Irán, han intensificado sus acciones al amenazar con bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía marítima crucial que sirve como alternativa al estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo y otras mercancías a nivel global.

Este escenario de escalada de tensiones en el mar Rojo no solo amenaza con desestabilizar aún más a Yemen, el país más pobre del mundo árabe, sino que también podría tener repercusiones significativas en los mercados energéticos internacionales, con proyecciones que apuntan a un posible repunte de los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril.

El Legado de la Guerra y la Fragilidad de la Tregua

Yemen, con una población que supera los 40 millones de habitantes, aún carga con las cicatrices de un conflicto anterior que cobró la vida de unas 150,000 personas y empujó a una gran parte de su población al borde de la hambruna, generando una de las crisis humanitarias más severas de la historia reciente. Si bien un alto el fuego iniciado en 2022 entre el gobierno yemení reconocido internacionalmente y una coalición liderada por Arabia Saudita había ofrecido un respiro, esta frágil tregua se encuentra ahora al borde del colapso.

La ubicación geográfica de Yemen, en el extremo sur de la península arábiga y flanqueando el estrecho de Bab el-Mandeb, lo convierte en un punto estratégico de primer orden. Esta vía marítima es una de las rutas de navegación más transitadas del mundo, y su importancia se ha acentuado ante los continuos ataques de Irán a buques en el estrecho de Ormuz, en el contexto de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel.

La guerra civil previa dejó a miles de yemeníes en una situación de extrema precariedad, con acceso limitado a alimentos y ayuda humanitaria. Un avance significativo en el proceso de paz fue la toma de la ciudad portuaria de Mokha por parte de los hutíes, que anteriormente estaba bajo control del gobierno reconocido. Sin embargo, esta acción, lejos de ser un signo de estabilidad, ha generado nuevas preocupaciones.

La Amenaza sobre Bab el-Mandeb y el Comercio Petrolero

La captura de Mokha por parte de los hutíes los acerca peligrosamente a Bab el-Mandeb, a tan solo 80 kilómetros de distancia. Esta proximidad intensifica las complicaciones para el transporte marítimo en el mar Rojo, afectando no solo a la vecina Arabia Saudita, sino a toda la comunidad internacional que depende de estas rutas. A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por buscar una resolución al conflicto y asegurar el flujo de petróleo, la situación en Yemen podría exacerbar las tensiones.

La frágil calma se rompió recientemente cuando los hutíes desafiaron un bloqueo saudí sobre áreas controladas por rebeldes. La respuesta saudí incluyó ataques aéreos contra el aeropuerto internacional de Saná, la capital controlada por los hutíes. Los rebeldes interpretaron estas acciones como un intento de impedir el regreso de sus líderes, quienes asistían al funeral del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.

La oposición hutí al respaldo saudí a las fuerzas gubernamentales se ha manifestado en ataques a instalaciones petroleras y de servicios públicos en Arabia Saudita, dejando decenas de heridos. En este contexto, y con el estrecho de Ormuz bajo presión por la guerra entre Estados Unidos e Irán, los hutíes han encontrado una nueva vía para presionar a su vecino: un bloqueo contra Arabia Saudita y sus envíos de petróleo a través del mar Rojo.

Teherán, el principal aliado de los hutíes, ve con buenos ojos la posibilidad de perjudicar a Arabia Saudita, un aliado de Estados Unidos, mientras busca limitar los envíos de petróleo desde el Golfo Pérsico para favorecer sus propios objetivos bélicos. El ministro de Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, ha declarado que, si bien la diplomacia sigue siendo una opción, su país no dudará en defenderse.

Un Perfil Históricamente Menos Agresivo

Dentro del panorama de los grupos armados aliados de Irán en la región, los hutíes han mantenido un perfil relativamente bajo en comparación con Hezbollah en Líbano o Hamás en Gaza. Esta discreción, sumada a su distancia geográfica, los ha protegido en gran medida de ataques directos por parte de Israel desde el inicio de la guerra en la Franja de Gaza hace casi tres años. Sin embargo, la reciente escalada de tensiones y las acciones de los hutíes podrían cambiar esta dinámica, exponiéndolos a represalias.

La historia reciente de Yemen está marcada por la violencia y la inestabilidad, y la amenaza de una nueva guerra civil se cierne sobre un país que ya ha sufrido enormemente. Las implicaciones de un cierre del estrecho de Bab el-Mandeb van más allá de la región, impactando la economía global y la seguridad energética. La comunidad internacional observa con preocupación cómo se desarrolla esta crisis, esperando que la diplomacia prevalezca sobre la confrontación armada y se evite una catástrofe humanitaria mayor.