La industria de la confitería en México se encuentra en una encrucijada, enfrentando un panorama desafiante para sus temporadas de mayor venta, que abarcan desde el Día de Muertos hasta San Valentín. Empresas de renombre como Nestlé, Hershey, Mars, Ferrero y Lindt & Sprüngli, que tradicionalmente concentran más de una décima parte de su facturación anual en este periodo, ven amenazado su dinamismo por factores climáticos y económicos.
El fenómeno de El Niño, con sus patrones de sequías extremas, lluvias torrenciales y la formación de huracanes, está impactando directamente las regiones productoras de cacao, especialmente en Costa de Marfil y Ghana, naciones africanas que proveen el 60% de la producción mundial. Esta inestabilidad climática se traduce en una volatilidad sin precedentes en los precios internacionales del cacao, un insumo fundamental para la elaboración de chocolate.
Impacto en las Ventas y Precios
Según datos de la consultora NielsenIQ, la comercialización de chocolate de mesa y malvaviscos experimenta un incremento significativo durante el Día de Muertos, llegando hasta un 68% en el canal mayorista y de autoservicios. Sin embargo, la demanda alcanza su punto álgido el 14 de febrero, con un aumento del 240% en la demanda, consolidándose como la categoría de mejor desempeño.
No obstante, la extrema volatilidad en los precios internacionales del cacao, sumada al encarecimiento de los combustibles y la logística, ha provocado un traslado de costos al consumidor. Este fenómeno, según Paolo Quadrini, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (Aschoco), desacelerará el volumen de ventas, proyectando un avance de apenas el 1% para el cierre de 2026.
"En el último año ha habido un aumento en los precios de productos de chocolate por el tema del precio del cacao y sus derivados, así como sus componentes como el azúcar y otros insumos transversales que tiene han aumentado sus costos como el petróleo, la logística. Este año cerraremos con un crecimiento muy flat", señaló Quadrini.
La Volatilidad del Cacao: Un Fenómeno Persistente
La inestabilidad en los precios del cacao no es un fenómeno pasajero. Los efectos de El Niño, que alteran los ciclos de producción agrícola, sugieren que esta volatilidad llegó para quedarse. Las empresas del sector han comenzado a asimilar esta nueva realidad, integrándola en sus procesos de planificación y producción.
Los futuros del cacao han experimentado un aumento considerable en los últimos seis meses, con un incremento del 63%. Al cierre del 24 de octubre, cotizaban alrededor de 5 mil 600 dólares por tonelada en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX), tras haber alcanzado un pico histórico de 6 mil 666 dólares en agosto.
Trading Economics advierte sobre las implicaciones globales de esta situación, señalando que, a pesar de ser uno de los mercados de materias primas blandas más pequeños, el cacao tiene un impacto significativo en los productores de alimentos, dulces y la industria minorista.
Desafíos para las PyMEs
El impacto de esta crisis es asimétrico, afectando con mayor severidad a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que constituyen el 97% del sector nacional. Estas empresas carecen de la estructura financiera y operativa de las grandes transnacionales para adquirir futuros de materias primas con plazos de 90 o 120 días, lo que las deja más expuestas a las fluctuaciones del mercado.
Ante este escenario, muchas empresas se han visto obligadas a reformular sus productos y líneas de producción, optando por portafolios más específicos e integrales. La presión sobre los costos ha llevado a la gradual transferencia de estos aumentos al consumidor final, una medida que muchas compañías intentaron posponer pero que se volvió inevitable ante la magnitud de las alzas.
Perspectivas Económicas y Producción Nacional
Derivado de este efecto inflacionario, el organismo Aschoco prevé que el valor monetario de las ventas de la industria chocolatera mexicana crecerá alrededor del 11%, alcanzando un total de 55 mil millones de pesos para el presente año. Si bien el valor nominal aumenta, el volumen de producción podría verse afectado.
México, por su parte, produce aproximadamente 29 mil toneladas de cacao, situándose en el octavo lugar de América Latina y el decimotercero a nivel mundial. Las entidades de Tabasco y Chiapas lideran la producción nacional, con el 68% y 33% respectivamente. Sin embargo, la producción nacional es insuficiente para satisfacer la demanda interna y las necesidades de la industria, lo que la hace dependiente de las importaciones y, por ende, vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional.
La situación actual subraya la interconexión global de las cadenas de suministro y la fragilidad de la producción de alimentos ante los desafíos del cambio climático. La industria chocolatera mexicana, un sector con gran arraigo cultural y económico, deberá adaptarse a estas nuevas realidades para asegurar su sostenibilidad a largo plazo.