Productores y exportadores del sector agrícola de Estados Unidos han puesto sobre la mesa una serie de exigencias para México en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las demandas abarcan desde un incremento en las inspecciones sanitarias en huertas mexicanas hasta la protección de las ventas de leche y la agilización de permisos, buscando modificar las condiciones actuales del comercio bilateral.

Mayor Vigilancia en Campo y Sanidad

La asociación Western Growers, que representa a productores, empacadores y comercializadores de frutas, verduras y nueces del oeste estadounidense, ha propuesto formalmente la ampliación de los protocolos de inspección de inocuidad en México. Su planteamiento, presentado ante el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, sugiere que personal de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. realice revisiones en unidades agrícolas identificadas como posibles focos de brotes de enfermedades transmitidas por alimentos, con poca o ninguna advertencia previa. La organización también aboga por la contratación y capacitación de personal estadounidense para llevar a cabo estas verificaciones.

En escenarios donde no sea posible identificar una finca específica como origen de un brote, la propuesta contempla la investigación de unidades que aparezcan en el rastreo del producto. Si la trazabilidad sigue siendo insuficiente, se plantea la realización de pruebas directamente en campos, instalaciones de manejo post-cosecha o empacadoras de la región involucrada. Western Growers vincula estas inspecciones al acceso al mercado: si los sistemas de una unidad productora resultan inadecuados, el productor mexicano tendría que subsanar las deficiencias. En caso de incumplimiento o negativa a permitir la inspección, la asociación sugiere la prohibición de entrada de sus productos al mercado estadounidense. Si bien reconocen la necesidad de consentimiento para realizar inspecciones en territorio extranjero, ven en el T-MEC una vía para formalizar y ampliar estos protocolos.

Condiciones Laborales y Salariales en la Mira

La vigilancia que promueve Western Growers no se limita a la sanidad de los productos, sino que también se extiende a las condiciones laborales y salariales. La asociación argumenta que la mano de obra representa aproximadamente el 40% del costo de producción de frutas y verduras en Estados Unidos, cifra que puede ser aún mayor en ciertos cultivos. Desde esta perspectiva, las diferencias salariales y de estándares laborales con México generan una desventaja competitiva para los productores estadounidenses frente a las importaciones.

Si bien la organización reconoce avances en la legislación mexicana y resultados positivos obtenidos a través del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC, sostienen que la supervisión carece de recursos suficientes y que los ajustes presupuestarios han obstaculizado la implementación efectiva de las reformas. Por ello, exigen un refuerzo en las disposiciones relativas a salarios justos, protección de trabajadores y medidas contra el trabajo infantil. El argumento presentado combina la mejora de las condiciones para los trabajadores mexicanos con el interés de nivelar el campo de juego en términos de costos de producción para sus competidores estadounidenses.

Protección para la Industria Láctea y Garantías de Pago

Por otro lado, sectores que buscan exportar a México expresan preocupación por políticas nacionales que puedan limitar el acceso de sus productos. Michael Lichte, representante de Dairy Farmers of America, destacó a México como el mercado de exportación prioritario para su cooperativa y el socio comercial más importante para la industria láctea estadounidense, con ventas que ascendieron a 2,600 millones de dólares durante 2025. La atención se centra en la estrategia mexicana de autosuficiencia lechera, que, según Lichte, contempla una reducción en las importaciones de leche en polvo desde Estados Unidos.

La industria láctea estadounidense, si bien apoya el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria en México, rechaza intervenciones que restrinjan las importaciones y el comercio bilateral. La preocupación es que las políticas internas mexicanas puedan generar barreras no arancelarias o de otro tipo que afecten negativamente sus exportaciones.

Agilización de Trámites y Aseguramiento del Cobro

La agenda de exigencias también incluye mecanismos de protección posteriores al cruce de la frontera, particularmente en lo referente al aseguramiento del pago de las mercancías. Western Growers ha solicitado que México adopte un sistema similar a la Ley de Productos Agrícolas Perecederos (PACA) de Estados Unidos. Esta ley otorga prioridad de cobro a los proveedores de alimentos perecederos en caso de quiebra del comprador. La asociación señala que Canadá ya implementó un mecanismo similar en 2024 y busca un compromiso por parte de México para completar esta protección en los tres países del T-MEC.

La naturaleza de los productos agrícolas, que no pueden ser recuperados y revendidos meses después como otros bienes, justifica este reclamo. Para los exportadores, la apertura del mercado resulta insuficiente si una insolvencia empresarial deja sus ventas sin cobrar. La pérdida de ventas por falta de pago es un riesgo significativo que buscan mitigar mediante acuerdos comerciales más robustos.

Menos Demoras y Mayor Previsibilidad

Otros sectores del agro estadounidense buscan facilitar el ingreso de sus mercancías a México. La Cámara de Comercio de Estados Unidos (U.S. Chamber of Commerce) ha señalado los retrasos atribuidos a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en los procesos de registro, autorización y renovación de plaguicidas y productos químicos agrícolas. La organización pide mayor previsibilidad en el acceso de productos como la papa fresca y en las decisiones relacionadas con la biotecnología.

Asimismo, en el sector del transporte de granos, Jamie Beyer, de la American Soybean Association, ha propuesto la creación de un acuerdo de inspección bilateral entre México y Estados Unidos. El objetivo es reducir la duplicidad de revisiones y los costos asociados, agilizando así el flujo de mercancías y mejorando la eficiencia logística en la cadena de suministro de granos entre ambos países. Estas demandas reflejan un esfuerzo concertado por parte de diversos actores del agro estadounidense para reconfigurar los términos del intercambio comercial con México bajo el paraguas del T-MEC, buscando mayor seguridad, equidad y eficiencia en sus operaciones.