Marcelo Ebrard, actual Secretario de Economía, ha descartado categóricamente que los temas de seguridad y las controversias políticas internas de México hayan condicionado o se hayan integrado a las negociaciones comerciales con Estados Unidos, particularmente en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante la quinta plenaria de Morena en la Cámara de Diputados, Ebrard afirmó que, hasta el momento, estas cuestiones no han sido planteadas en la mesa de diálogo comercial. Al ser cuestionado sobre si casos como el llamado "huachicol fiscal" o señalamientos contra figuras políticas mexicanas han mermado la posición de México frente a Washington, el funcionario fue enfático: "Hasta hoy no los han planteado en la mesa".
Ebrard detalló que la relación bilateral entre México y Estados Unidos se gestiona a través de diversas mesas de negociación especializadas. "Si estamos viendo temas comerciales, son comerciales. Hay otra mesa donde ves el agua, hay otra mesa donde ves lo de seguridad, que la lleva el secretario de Seguridad, y así sucesivamente. Sistema de pago, pues lo lleva Hacienda", explicó, subrayando la separación de las agendas.
"Al día de hoy lo que te puedo afirmar sin lugar a dudas, es que esos temas que me mencionan no son parte de mi conversación con mi contraparte de EU", reiteró. Ante la posibilidad de que estos asuntos pudieran convertirse en condiciones para el tratado comercial, el secretario respondió con un rotundo "No, tampoco".
Preparativos para la Revisión del T-MEC
En otro orden de ideas, Ebrard informó que México se encuentra en la fase preparatoria para la cuarta ronda de conversaciones sobre la revisión del T-MEC. Aseguró que el país ha avanzado significativamente en sus negociaciones con Estados Unidos, liderando el proceso.
El titular de Economía reveló que la semana pasada sostuvo reuniones en Washington con funcionarios de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y del Departamento de Comercio. Anticipó que regresará a la capital estadounidense esta misma semana para continuar con los preparativos.
Aunque aún no se ha fijado una fecha concreta para la cuarta ronda, Ebrard adelantó que será "muy pronto". Explicó que su objetivo es resolver varios asuntos pendientes antes de que inicie formalmente esta etapa de negociaciones, buscando agilizar el proceso y asegurar una posición favorable para México.
El Reto de Conservar el Arancel Preferencial
Uno de los principales desafíos que enfrenta la política comercial mexicana, según Ebrard, es la conservación del trato arancelario preferencial del 3.4% para las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense. Este reto se agudiza ante el crecimiento de dos dígitos de las exportaciones mexicanas, lo que a su vez incrementa el déficit comercial de Estados Unidos.
"Nosotros estamos pagando 3.4", señaló el funcionario, pero advirtió que mantener esta tasa será uno de los principales retos. El crecimiento de las exportaciones mexicanas, que según Ebrard superan el 24.6%, ha contribuido a un aumento en el déficit comercial de EU con México.
Ebrard planteó la dificultad inherente a esta situación: "¿Cómo mantienes esa tasa cuando tienes un incremento en las exportaciones a EU al mismo tiempo con un presidente que dice que el déficit es malo, por definición?". Reconoció que este escenario se convierte en un argumento recurrente para Washington, especialmente para el presidente Donald Trump, quien podría presionar por mayores barreras arancelarias o cuotas obligatorias para las importaciones mexicanas.
"Cada vez que ve el presidente Trump esto, es otro problema, porque él va y ve esto y dice, ¿por qué no le subimos la tarifa a México? O pongamos una cuota obligatoria para que no puedan exportar más", afirmó Ebrard, ilustrando la presión que ejerce la balanza comercial en las negociaciones.
Análisis y Perspectivas
Jorge Molina, especialista en comercio internacional, sugirió analizar las declaraciones de Ebrard con cautela, considerando el contexto político en el que se emitieron. Molina señaló que el hecho de que Ebrard afirme que estos temas no han sido planteados formalmente en las conversaciones comerciales no descarta la posibilidad de que Estados Unidos los incorpore en etapas posteriores, especialmente a medida que las negociaciones se acercan a su conclusión.
El experto recordó la postura del presidente Donald Trump, quien ha vinculado la seguridad económica con la seguridad nacional. Por lo tanto, incluso otorgando el beneficio de la duda a Ebrard, no se puede descartar que los temas de seguridad y políticos terminen vinculándose a la negociación comercial. "Si hasta el momento Ebrard dice que no le han planteado estos temas (dándole el beneficio de la duda) no significa que eventualmente no lo hagan, sobre todo cuando las negociaciones estén a punto de concluir", apuntó Molina.
Adicionalmente, Molina consideró que no se puede descartar que algunos de estos asuntos hayan sido abordados fuera de los canales formales de negociación. "No se puede descartar que estas cuestiones se las haya planteado Trump a la Presidenta en alguna de sus conversaciones por teléfono o que se hayan abordado entre el canciller y el secretario Rubio", sugirió, abriendo la puerta a discusiones bilaterales informales que podrían influir en la agenda comercial.
En este contexto, la postura de México de mantener una separación estricta entre los temas comerciales y de seguridad es un punto clave en la estrategia de negociación. Sin embargo, la dinámica política y las prioridades de la administración estadounidense, particularmente bajo el liderazgo de Donald Trump, sugieren que la vinculación de estos temas podría surgir como una táctica de presión en las etapas finales de la revisión del T-MEC. La capacidad de México para mantener el arancel preferencial dependerá de su habilidad para navegar estas complejas interacciones y defender sus intereses comerciales frente a las demandas de Washington.