La experiencia auditiva de alta gama tiene un nuevo exponente en México con el lanzamiento de Margules, una firma que desafía las convenciones del audio personal. En un evento que evocó una atmósfera sensorial, la compañía presentó sus más recientes creaciones: los audífonos U4 y el amplificador Oria, dispositivos diseñados para ofrecer una profundidad sonora sin precedentes, capas de audio intrincadas y una separación instrumental que permite al oyente percibir la distancia entre cada elemento musical.
Margules, reconocida por su especialización en audio de élite, busca expandir su alcance en el competitivo mercado del audio personal, que abarca desde audífonos hasta bocinas portátiles. Su ambicioso objetivo es desmitificar la idea de que la alta fidelidad es un lujo reservado para audiencias maduras, incentivando a las generaciones más jóvenes a adoptar la escucha de alta calidad. Sin embargo, el umbral de entrada sigue siendo considerable: los audífonos U4 se comercializan a 27,000 pesos, mientras que el amplificador Oria alcanza los 67,000 pesos. Un sistema completo, recomendado por la empresa, puede ascender hasta los 90,000 pesos.
Eric Rosas, director comercial de Margules en Ciudad de México, observa una tendencia creciente hacia el "egoísmo" en el consumo de audio. "Somos un poquito cada vez más egoístas", comenta, señalando que los consumidores prefieren ahora sistemas de audio diseñados para una experiencia de escucha individual, en contraste con la compra de equipos orientados a reuniones sociales en el hogar.
Del Sonido Monumental a la Intimidad Auditiva
El público objetivo principal de Margules se sitúa en el rango de edad de 30 a 50 años, incluyendo a aquellos que residen en espacios reducidos y no pueden disfrutar de sistemas de bocinas de gran tamaño a volúmenes elevados. La filosofía de Margules trasciende la mera incorporación de componentes sofisticados; la empresa ha desarrollado su propia tecnología patentada, denominada ANA (Alineación Neuro Acústica). Este enfoque innovador prioriza la percepción humana del sonido sobre las mediciones acústicas convencionales, buscando diseñar el audio desde la perspectiva de cómo el cerebro lo procesa.
"Le da prioridad a cómo percibimos el sonido antes de cómo se suele medir de forma convencional", explica Rosas. La compañía también ha expresado reservas sobre tecnologías comunes en audífonos de consumo masivo, como la cancelación activa de ruido. Argumentan que, si bien esta tecnología busca atenuar el sonido exterior mediante señales inversas, el proceso puede inadvertidamente afectar la calidad de ciertas frecuencias musicales.
Los audífonos U4 son de tipo abierto, una característica que facilita la integración del sonido ambiental y contribuye a una escena sonora más amplia y natural. Por su parte, el amplificador Oria combina la tecnología de bulbos con funcionalidades de servidor de música, ofreciendo conectividad para servicios de streaming. Esta propuesta representa un guiño a lo analógico en una industria dominada por lo inalámbrico y la cancelación de ruido.
Rosas defiende la elección de los bulbos, no solo por una cuestión de tradición, sino porque la amplificación de clase A, al trabajar la señal de manera continua, produce una tonalidad que considera más auténtica. No obstante, Margules demuestra su adaptabilidad al integrar tecnologías contemporáneas. El Oria es compatible con Airplay y Bluetooth, y se conecta a plataformas de streaming como Spotify y Tidal, fusionando lo clásico con lo moderno.
La presentación de los U4 en el CanJam de California, un evento internacional de referencia para audífonos, marcó la primera participación de una marca mexicana en dicho foro. La respuesta de los críticos especializados fue notablemente positiva, validando el esfuerzo de la compañía en el escenario global.
El Desafío de la Manufactura de Alta Gama en México
Un distintivo fundamental de Margules es su compromiso con la manufactura local. Una parte significativa de sus equipos se diseña y ensambla en México, recurriendo predominantemente a proveedores nacionales para componentes clave como transformadores y chasises. El ensamblaje, en particular, se mantiene como un proceso artesanal.
"Incluso uno de nuestros proveedores de chasises realiza trabajos de herrería para el metrobús", comenta Rosas, ilustrando la capacidad y versatilidad de la industria local. Uno de los principales obstáculos para la empresa radica en la identificación de proveedores capaces de cumplir con los exigentes estándares de calidad requeridos para productos de alta gama. Lo que podría ser aceptable para otros fabricantes, para Margules es un requisito no negociable.
La compañía ha invertido en el desarrollo de sus proveedores, logrando una tasa de rechazo mínima. Sin embargo, reconoce que los nuevos socios pueden enfrentar dificultades para adaptarse a sus rigurosos criterios. A pesar de este esfuerzo, ciertos componentes, como los bulbos, deben ser importados de China o Rusia. Asimismo, capacitores, resistencias y placas de circuito impreso se fabrican en China debido a la necesidad de maquinaria especializada y un control de producción exhaustivo.
El resto del proceso productivo conserva un carácter artesanal, con la electrónica diseñada principalmente por el ingeniero Julián Margules y la estética a cargo de su hija, Deborah Margules. Aunque Margules ya cuenta con distribución internacional en Estados Unidos, Canadá, Perú, Colombia y Australia, México sigue siendo su mercado principal, representando aproximadamente el 80% de sus ventas, mientras que el 20% restante se genera en el extranjero, según Eric Rosas.