Las importaciones mexicanas provenientes de Taiwán, Brasil y China han experimentado una drástica reducción, cayendo hasta un 32.5 por ciento anual durante el primer semestre de 2026. Estos datos, revelados por la Secretaría de Economía, señalan el impacto directo del paquete arancelario impuesto por el gobierno federal, una medida que busca fortalecer la industria nacional y reducir la dependencia de productos asiáticos, especialmente de China.
En el agregado de mil 463 fracciones arancelarias de países sin tratado de libre comercio (TLC), las compras de México pasaron de 18 mil 444 millones de dólares en el primer semestre de 2025 a 14 mil 446 millones en el mismo periodo de 2026, lo que representa una disminución del 21.7 por ciento. Esta estrategia, según analistas, está alineada con las presiones de Washington para reconfigurar las cadenas de suministro globales.
Taiwán lideró la caída porcentual, con una disminución del 32.5 por ciento en sus ventas a México, al pasar de 409 a 276 millones de dólares, una merma de 133 millones. Le siguió Brasil, con una contracción del 28.7 por ciento, al pasar de 305 a 218 millones de dólares. Estos datos reflejan un reacomodo significativo en los flujos comerciales del país.
China, a pesar de ocupar el tercer lugar en términos porcentuales con una caída del 26.3 por ciento, fue el país que más redujo sus exportaciones hacia México en términos absolutos. Sus ventas dentro de las fracciones consideradas se desplomaron de 12 mil 33 millones de dólares a 8 mil 869 millones, una diferencia de más de 3 mil millones de dólares.
La reducción de las compras procedentes de China explica aproximadamente el 79 por ciento de toda la disminución registrada en el paquete de fracciones arancelarias. Este dato subraya el peso considerable que tiene el gigante asiático en las importaciones mexicanas y la magnitud del ajuste implementado.
Impacto Sectorial y Diferencias con Taiwán
La imposición de aranceles ha tenido repercusiones notables en diversos sectores industriales. Las importaciones de remolques cayeron un 53.4 por ciento; las de autopartes, un 40 por ciento; las de calzado, un 36.2 por ciento; y las de motocicletas, un 31.6 por ciento. También se observó una disminución en las compras de productos siderúrgicos (29.7 por ciento), electrodomésticos (29 por ciento) y automóviles ligeros (23 por ciento).
En el caso específico de China, el impacto fue aún más pronunciado. Las importaciones de calzado proveniente de ese país se redujeron en un 59.1 por ciento, mientras que las de remolques y motocicletas retrocedieron un 48.1 y 48 por ciento, respectivamente. Los automóviles ligeros de origen chino también sufrieron una contracción significativa, pasando de 3 mil 344 millones a 2 mil 159 millones de dólares, una reducción de mil 185 millones.
Por su parte, una fuente del gobierno de Taipéi señaló que México debería diferenciar entre empresas taiwanesas y chinas. Según esta fuente, las nuevas medidas arancelarias mexicanas ya han afectado el comercio bilateral y las cadenas de suministro de las empresas taiwanesas. Se argumentó que una mayor cooperación económica entre Taiwán y México podría fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro de América del Norte, dada la estrecha integración de la industria taiwanesa con las cadenas productivas estadounidenses.
La propuesta taiwanesa sugiere que profundizar la cooperación económica y las inversiones entre Taiwán y México no solo se alinea con el objetivo estadounidense de fortalecer las cadenas de suministro regionales y promover alianzas con socios confiables, sino que también contribuiría a reducir la dependencia de México respecto de las cadenas de suministro de China.
Recuperación de la Industria del Calzado y Perspectivas Económicas
En contraste con la tendencia general de las importaciones, algunos sectores nacionales comienzan a mostrar signos de recuperación. La industria mexicana del calzado, por ejemplo, registró en junio su primer crecimiento anual de producción después de 33 meses consecutivos de caídas, con un avance del 2.2 por ciento. Juan Carlos Cashat Usabiaga, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (CANAICAL), calificó este resultado como una señal positiva tras un prolongado periodo de contracción.
Sin embargo, analistas como Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, advierten sobre los riesgos que estas medidas arancelarias podrían representar para México. Si bien pueden responder a los objetivos de Estados Unidos de reducir la dependencia de Asia y fortalecer las cadenas productivas regionales, también podrían generar tensiones en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La estrategia arancelaria implementada por México, aunque busca beneficiar a la industria nacional y alinearse con objetivos de socios comerciales, genera un panorama complejo. La reducción de importaciones de países asiáticos y la potencial reconfiguración de cadenas de suministro son movimientos estratégicos con implicaciones a corto y largo plazo para la economía mexicana, que deberá navegar entre la protección de su industria y las dinámicas del comercio internacional.
En el contexto global, la política comercial de México se encuentra en un punto crucial. La decisión de imponer aranceles a ciertos productos, particularmente de origen chino, responde a una estrategia de diversificación y fortalecimiento industrial. Sin embargo, la interconexión de las economías y la dependencia de mercados clave como el estadounidense, plantean desafíos significativos para la implementación y los resultados de estas medidas.
La industria automotriz, uno de los pilares de la economía mexicana, también ha sentido el impacto. La caída en la importación de autopartes y automóviles ligeros de China sugiere un esfuerzo por reorientar la proveeduría hacia fuentes más cercanas o nacionales, en línea con las tendencias de nearshoring y la regionalización de las cadenas de valor que promueven tanto México como Estados Unidos.
La Secretaría de Economía, al implementar estas medidas, busca no solo proteger a los productores nacionales de la competencia desleal o de prácticas comerciales que distorsionan el mercado, sino también sentar las bases para una industria más robusta y autosuficiente. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de México para sustituir eficientemente las importaciones afectadas y para atraer inversiones que fortalezcan la producción local.
Finalmente, la postura de Taiwán, solicitando una distinción entre sus empresas y las chinas, añade una capa de complejidad diplomática y comercial. La necesidad de equilibrar las relaciones con múltiples socios comerciales mientras se persiguen objetivos de política industrial es un acto de malabarismo constante para la administración actual, que busca consolidar la economía mexicana en un entorno internacional cada vez más volátil y competitivo.