Uganda ha cerrado su frontera con la República Democrática del Congo en respuesta a la escalada del brote de ébola que afecta la región oriental congoleña. La medida fue anunciada por el Grupo de Trabajo Nacional para la Respuesta al Ébola tras evaluar los riesgos asociados al movimiento transfronterizo de personas.
El primer caso confirmado en territorio ugandés ocurrió hace menos de dos semanas, cuando un paciente congoleño cruzó la frontera buscando atención médica. El individuo falleció el 14 de mayo en una unidad de cuidados intensivos en Kampala tras presentar hemorragias. Su cuerpo fue repatriado al Congo esa misma noche. Desde entonces, Uganda ha registrado siete casos, incluyendo personal sanitario que atendió a pacientes infectados.
Las nuevas restricciones fronterizas permiten únicamente el paso de equipos autorizados de respuesta al ébola, trabajadores humanitarios, transportistas de alimentos y mercancías, así como personal de seguridad. Todos los ingresos autorizados estarán sujetos a controles sanitarios estrictos, presentación de documentación y vigilancia continua en los puntos de entrada oficiales.
El gobierno ugandés ha ordenado un autoaislamiento obligatorio de 21 días para cualquier persona que regrese del Congo, bajo supervisión de equipos de vigilancia sanitaria. Las escuelas en distritos fronterizos permanecerán abiertas pero deberán implementar controles diarios de temperatura para estudiantes provenientes del Congo, según directrices del Ministerio de Salud.
El brote actual en el Congo es causado por la cepa Bundibugyo del ébola, una variante con tasa de mortalidad entre 30 y 50 por ciento. Esta especie, descubierta en Uganda en 2007, no responde a los tratamientos actuales como los anticuerpos monoclonales. Hasta el momento, el brote ha causado 221 muertes en el Congo desde que se notificaron los primeros casos el 15 de mayo, convirtiéndose en el peor desde la epidemia de 2018-2020 que cobró casi 2,300 vidas.
La Organización Mundial de la Salud declaró el brote como emergencia de salud pública mundial, advirtiendo que el virus se propaga rápidamente en el este del Congo, donde la inseguridad, infraestructura deficiente y desplazamiento poblacional dificultan los esfuerzos de contención. Sin embargo, la OMS desaconseja el cierre de fronteras, argumentando que podría impulsar cruces no oficiales.
Uganda, que ha enfrentado brotes de ébola en el pasado, mantiene estado de máxima alerta debido al frecuente movimiento de personas y mercancías a través de su extensa frontera con el Congo. Las autoridades han ordenado a los medios de comunicación dedicar al menos 30 minutos diarios en horario estelar a campañas de concienciación pública sobre prevención del ébola.