A tan solo 14 días del pitazo inicial de la Copa Mundial de Futbol 2026, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se perfila como un campo de batalla logística. Uber, la gigante de la movilidad, ha declarado de manera contundente que mantendrá sus operaciones normales en la terminal aérea capitalina, e incluso en otros aeropuertos clave del país, sin contar con un permiso formal por parte de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Esta postura desafiante se da en medio de operativos de la Guardia Nacional dirigidos a los conductores afiliados a la plataforma, quienes buscan pasajeros en zonas de ascenso.
Diego Martínez, director de Asuntos Públicos para Uber en México, fue enfático al afirmar que la operación de la empresa no se verá mermada por las acciones gubernamentales. "Nuestra operación se mantiene normal y se mantendrá igual durante la Copa del Mundo", declaró, reconociendo la existencia de "acciones u operativos de la Guardia Nacional en algunos momentos del día", pero minimizando su impacto en el servicio general.
La preocupación de Uber, sin embargo, es palpable. Martínez señaló que, a pesar de la cercanía del evento deportivo más importante del planeta, las conversaciones con la SICT para establecer mecanismos claros de movilidad en las terminales aéreas aún no arrojan soluciones definitivas. "Estamos en contacto con la SICT para encontrar soluciones que faciliten ese flujo de movilidad, particularmente en las llegadas al aeropuerto", admitió, dejando entrever la incertidumbre que rodea la logística de transporte para los miles de aficionados que arribarán al país.
La plataforma ha advertido que la falta de acuerdos concretos genera "gran preocupación" ante la inminencia del Mundial. Uber teme que, de no resolverse la situación, los problemas de movilidad no solo se concentren en el AICM, sino que también se extiendan a otras sedes mundialistas como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), así como los aeropuertos de Guadalajara y Monterrey, donde se anticipa una demanda de servicios de transporte significativamente alta.
Un Mundial que Impulsa la Demanda
El Mundial 2026 no es solo un evento deportivo; para Uber representa una oportunidad de negocio sin precedentes. La consultora The CIU, en un estudio realizado en conjunto con la plataforma, proyecta que Uber podría captar hasta 2.5 millones de viajes adicionales durante el torneo. Esto se traduciría en un crecimiento promedio del 19.6% en sus operaciones, impulsado por la llegada masiva de turistas y la necesidad de traslados eficientes hacia estadios, hoteles y otros puntos de interés.
El análisis detalla que la Ciudad de México experimentaría un aumento en la demanda de hasta el 11%, mientras que Monterrey y Guadalajara verían incrementos del 23% y 25%, respectivamente. Estas cifras subrayan la importancia estratégica de asegurar una operación fluida en los aeropuertos, puntos neurálgicos para la experiencia de los visitantes.
Para hacer frente a esta oleada de demanda, Uber asegura estar "completamente lista". La empresa no solo está incentivando la incorporación de nuevos socios conductores a su plataforma, sino que también ha sellado una alianza con taxis de la Ciudad de México. Esta colaboración busca ampliar la flotilla disponible y garantizar una cobertura más amplia, aunque la falta de un marco regulatorio claro en los aeropuertos sigue siendo un punto de fricción.
La situación pone de manifiesto la tensión entre la necesidad de ofrecer servicios eficientes y accesibles para los turistas que visitarán México para el Mundial, y la falta de acuerdos claros con las autoridades aeroportuarias. Mientras Uber se muestra confiado en su capacidad operativa, la ausencia de permisos formales y los operativos en curso generan un panorama de incertidumbre que podría afectar la experiencia de miles de aficionados.
La postura de Uber, de operar sin autorización formal, podría interpretarse como una estrategia para presionar a las autoridades a agilizar los permisos y establecer reglas claras antes del inicio del torneo. Sin embargo, también expone a la plataforma y a sus conductores a posibles sanciones y a la inestabilidad operativa.
El AICM, uno de los aeropuertos más concurridos de América Latina, se enfrenta a un desafío mayúsculo. La llegada de millones de turistas para el Mundial 2026 exige soluciones de movilidad eficientes y seguras. La negativa de Uber a detener sus operaciones, a pesar de la falta de permisos, añade una capa de complejidad a la ya de por sí difícil ecuación logística.
La SICT, por su parte, se encuentra en una encrucijada. Por un lado, debe garantizar la seguridad y el orden en las terminales aeroportuarias; por otro, debe facilitar la movilidad de los turistas y evitar cuellos de botella que empañen la imagen del país como anfitrión del Mundial.
El tiempo apremia. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la resolución de este conflicto entre Uber y las autoridades aeroportuarias es crucial. El éxito del evento no solo dependerá de la calidad de los partidos y la organización en los estadios, sino también de la capacidad de México para ofrecer una experiencia de viaje fluida y sin contratiempos, desde el momento en que los aficionados pisen suelo mexicano.
La estrategia de Uber de mantener sus operaciones a pesar de la falta de permisos formales podría sentar un precedente para futuras negociaciones con autoridades. Sin embargo, el riesgo de generar conflictos mayores y afectar la experiencia de los usuarios es una apuesta que la empresa está dispuesta a correr en aras de asegurar su participación en uno de los eventos más lucrativos del año.
En última instancia, la pelota está en la cancha de la SICT. La dependencia de Uber para la movilidad aeroportuaria durante el Mundial es innegable, y la falta de una solución consensuada podría derivar en un caos de proporciones épicas, empañando la fiesta futbolera y la imagen internacional de México.