El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ha liquidado una parte significativa de la deuda contraída para la construcción del fallido Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco. Recientemente, se pagaron 565.9 millones de dólares para saldar completamente una de las series de bonos emitidos para financiar este proyecto, que fue cancelado por el gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.

Un Legado Financiero Costoso

Este pago, que representa más de 10 mil millones de pesos, no significa el fin de las obligaciones financieras. El AICM aún enfrenta una carga pendiente de 3 mil 152 millones de dólares, compromisos que deberán ser cubiertos en las próximas dos décadas. La administración del AICM, a cargo de la Marina, ha confirmado que este pago corresponde a las notas preferentes con vencimiento en 2026, cumpliendo así con las obligaciones adquiridas en el mercado de bonos.

La Cancelación que Sigue Costando

La decisión de cancelar el NAIM, a pesar de que la deuda emitida para su construcción debía ser cubierta sin importar su materialización, ha dejado al AICM como la empresa estatal garante de un proyecto que nunca vio la luz. El modelo de financiamiento original se basaba en la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) del AICM mientras el aeropuerto de Texcoco estaba en construcción. Tras la cancelación, el principal aeropuerto de la ciudad se vio obligado a destinar la mayoría de sus ingresos para cubrir esta deuda.

Actualmente, circulan tres series de bonos con diferentes fechas de vencimiento. Estos instrumentos financieros absorben la totalidad de la TUA anual del AICM, destinándose íntegramente al pago de intereses. La administración del aeropuerto ha señalado que la amortización del bono con vencimiento en 2026 fue posible gracias a la recuperación del tráfico de pasajeros post-pandemia, el fortalecimiento del peso mexicano y el aumento en la capacidad operativa del aeropuerto.

El Contexto de una Decisión Polémica

La cancelación del NAIM fue una de las decisiones emblemáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, quien argumentó que el proyecto era inviable, costoso y propenso a la corrupción. En su lugar, se optó por la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) y la modernización del aeropuerto de Toluca, además de mantener en operación el AICM.

Sin embargo, la estrategia de financiamiento mediante bonos internacionales para el NAIM implicó la creación de un fideicomiso que utilizaba la TUA del AICM como garantía. Al cancelarse el proyecto, la responsabilidad de cubrir estos bonos recayó directamente sobre los ingresos del aeropuerto de la Ciudad de México, generando un pasivo a largo plazo que ahora recae sobre las finanzas públicas.

Implicaciones y Futuro Financiero

Este escenario pone de manifiesto las complejas repercusiones financieras de decisiones políticas de gran envergadura. La deuda del NAIM representa un lastre para el AICM, limitando su capacidad de inversión en infraestructura y modernización. Analistas señalan que la gestión de esta deuda será crucial para la viabilidad financiera del aeropuerto en los próximos años.

La situación subraya la importancia de una planificación financiera rigurosa y transparente en proyectos de infraestructura a gran escala. La cancelación de obras emblemáticas, si bien puede responder a criterios políticos o sociales, conlleva responsabilidades financieras que deben ser asumidas y gestionadas de manera efectiva para evitar impactos negativos en las finanzas públicas y en la operación de servicios esenciales.

La administración del AICM, bajo la gestión de la Marina, enfrenta el desafío de equilibrar la operación diaria con el cumplimiento de estas obligaciones financieras heredadas. La recuperación del tráfico aéreo y la fortaleza de la economía nacional son factores clave que permitirán afrontar este compromiso, pero la magnitud de la deuda pendiente asegura que el fantasma financiero del NAIM seguirá presente por muchos años más.

La decisión de AMLO de cancelar el NAIM y optar por un modelo de tres aeropuertos (AICM, AIFA y Toluca) ha generado debates sobre la eficiencia y el costo-beneficio de cada proyecto. Mientras el AIFA busca consolidarse, el AICM continúa soportando el peso financiero de una obra que nunca se materializó, un recordatorio constante de las consecuencias económicas de las decisiones políticas.

En retrospectiva, la estructura de financiamiento del NAIM, basada en bonos internacionales garantizados por la TUA del AICM, se ha convertido en un ejemplo de cómo las grandes obras pueden dejar un legado financiero complejo y duradero, incluso cuando son canceladas antes de su conclusión.

La deuda pendiente de 3 mil 152 millones de dólares representa un compromiso significativo que deberá ser atendido por las administraciones futuras, afectando potencialmente la capacidad de inversión y modernización del AICM, el aeropuerto más importante del país en términos de pasajeros y operaciones.

El pago de 565.9 millones de dólares es solo un paso en un largo camino para liquidar la deuda del aeropuerto cancelado. La gestión de los restantes 3 mil 152 millones de dólares será un reto financiero considerable para el AICM y, por extensión, para las finanzas públicas del país.