El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se someterá a su tercer examen médico en 13 meses en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, ubicado en Bethesda, Maryland. La evaluación incluirá revisión física y dental del mandatario, quien cumplirá 80 años el próximo 14 de junio.

La Casa Blanca programó este chequeo en un momento en que la confianza pública sobre las capacidades del presidente muestra señales de deterioro. Una encuesta reciente de The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que el 59 por ciento de los estadounidenses considera que Trump carece de la agudeza mental necesaria para dirigir el país, cifra que contrasta con el 47 por ciento registrado en septiembre pasado.

Los dos exámenes médicos previos, realizados en abril y octubre de 2025, arrojaron resultados que la administración calificó como "excelente salud". En octubre, Trump se sometió a una resonancia magnética cardiovascular que descartó problemas en esa área. La portavoz Karoline Leavitt declaró en diciembre que todas las evaluaciones mostraron funcionamiento dentro de límites normales, sin problemas agudos ni crónicos.

Sin embargo, la percepción ciudadana no coincide con los reportes oficiales. El 55 por ciento de los adultos encuestados afirmó que Trump no posee las condiciones físicas suficientes para ejercer la presidencia, un incremento de 10 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Durante su campaña presidencial de 2024, Trump hizo énfasis constante en su vitalidad física y mental, comparándose favorablemente con Joe Biden, a quien apodó "Joe el dormilón". Ahora, el propio Trump enfrenta cuestionamientos similares.

Médicos independientes han señalado preocupaciones sobre hematomas recurrentes visibles en las manos del presidente y episodios de somnolencia durante eventos públicos. Trump respondió a estas dudas durante un mitin el viernes pasado, reiterando afirmaciones sobre su excelente estado cognitivo.

El mandatario estadounidense es la persona de mayor edad en asumir la presidencia en la historia del país. Los resultados de este tercer chequeo médico serán observados con particular atención tanto por aliados como por críticos del presidente.